¿Hacia dónde marchamos los panameños?
Durante mi vida he sido testigo del apego de nuestros pueblos interioranos por sus tradiciones y sus costumbres. Gracias a esto el folclor se ha mantenido y lo nuestro ha trascendido los linderos patrios. Sin embargo, siento que, en otros aspectos, los panameños nos hemos vuelto indiferentes, sobre todo a los grandes y pequeños problemas del país. Si hiciéramos una encuesta veríamos un pequeño grupo que habla, escribe, pelea, se enfrenta y está consciente de ellos. Otro grupo más numeroso los conoce, habla de ellos en grupos pequeños, opina; pero hasta allí llega.
La mayoría está es su propia vida, sus propios quehaceres, sus negocios, ver cómo hacen dinero y se ocupan poco de lo que sucede en Panamá, de cómo se maneja el gobierno y sólo reaccionan cuando les toca el bolsillo para no pagar más impuestos. El resto se mantiene totalmente alejado de la política, de lo que sucede en Panamá; no leen periódicos y sólo escuchan música en la radio. Son aquellos que no saben ni qué es CAIR y menos los Garantes. Es así como nuestros gobiernos hacen exclusivamente lo que les da la gana y nadie responde.
Hace tres meses murieron 18 personas calcinadas en un bus y ya pocos hablamos de ello, porque no nos tocó directamente a ningún familiar. Dicen que van 51 muertos, otros dicen que casi 300 por el envenenamiento del Seguro y la gente gastó sus ahorros en compras de Navidad y fiestas de Año Nuevo sin consideración. Esto trae una división entre los panameños que no nos permite defender nuestros derechos y luchar contra las arbitrariedades de los gobiernos. Cuando se implantó la nueva ley fiscal, fue un grupo relativamente pequeño el que protestó sin el apoyo de toda la clase empresarial y la clase media que éramos los afectados.
Cuando estábamos con el entusiasmo del 23 de octubre, el Consejo de Gabinete aprobó un dizque proyecto de transporte. Por negligencia o por deseo expreso, no fue enviado a la Asamblea sino siete días después. Esto, unido a la desidia de los Diputados, no permitió que fuera discutido en diciembre y ahora queda hasta marzo. Y, salvo algunas personas o un pequeño grupo, nadie dijo nada y todos compraban para Navidad.
Si pedimos a la gente que cierre filas para protestar por irregularidades de cualquier índole, nadie sale a la calle; puede ser por falta de liderazgo, o por una desconfianza de cuáles sean las verdaderas intenciones de quienes nos llaman, o porque estamos ocupados en nuestros trabajos.
Lo cierto es que, cada día llegan más extranjeros al país y pareciera que fuéramos encongiéndonos los panameños y olvidando nuestras costumbres, obligaciones y personalidad. Panamá ha sido una ciudad cosmopolita siempre y eso, aunado a que el poder económico está en manos de extranjeros y muchos panameños indiferentes, nos aisla de la realidad social del país.
Sólo por historia, cuando se dio el golpe militar en 1968, casi ningún comercio cerró sus puertas en protesta porque eran extranjeros sus dueños. Cuando la Cruzada Civilista, nos costó un mundo a los dirigentes lograr el apoyo de la gente, sobre todo de la clase media baja y humilde. Hubo momentos que dábamos por fracasado el movimiento. Así podría enumerar ejemplos históricos. Ahora, en la actualidad, nos ha absorbido la población extranjera y ya no somos panameños. Nuestras casitas de antaño desparecen y da lugar a grandes edificios modernos; pero sin árboles, sin estética, donde cada día se pierde más el sentido de vecindario y nadie sabe con quién cohabita.
Despertemos, porque será peor si nos acostumbramos al dejar pasar. Dejaremos de ser panameños, a algunos les caerá platita y no le importará con los pobres que cada día son más. El día que tengamos otra dictadura, nos meteremos a trabajar y dejaremos que el país se hunda en medio del marasmo y de la indiferencia. ¿Hacia dónde vamos? Que Dios se apiade de nosotros o nos permita despertar a tiempo.
marisin@movistar.com.pa
Entre las recomendaciones de CONACED: a) Crear la Comisión Nacional de Libros de Texto para que organice en el país la compra, distribución, entrega a los estudiantes y recuperación de los libros de texto.
b) Esta comisión deberá estudiar y decidir sobre la selección de los textos y materiales que se entregarán a los estudiantes.
c) Garantizar el acceso a los libros de texto a todos los estudiantes de la educación básica general, especialmente en el caso de los escolares con severas limitaciones socioeconómicas.
d) Implementar una reglamentación adecuada que asegure que los estudiantes reciban los textos y otros insumos a tiempo y que el proceso de compra y distribución sea eficiente y al menor costo posible.
e) Crear un programa especial de textos escolares para las escuelas multigrado, con el fin de orientar la labor del docente, teniendo en cuenta que los educadores deben trabajar con distintos grados simultáneamente, por lo que se deben usar textos y guías didácticas adecuadas a tales condiciones.
f) Estimular una cultura de responsabilidad para que los estudiantes cuiden los libros, de manera que puedan usarlos posteriormente otros estudiantes. Se debe diseñar un mecanismo de estímulo para que los padres o acudientes regresen los libros usados para su entrega a otros estudiantes en los años siguientes.
raulleisr@hotmail.com
La mayoría está es su propia vida, sus propios quehaceres, sus negocios, ver cómo hacen dinero y se ocupan poco de lo que sucede en Panamá, de cómo se maneja el gobierno y sólo reaccionan cuando les toca el bolsillo para no pagar más impuestos. El resto se mantiene totalmente alejado de la política, de lo que sucede en Panamá; no leen periódicos y sólo escuchan música en la radio. Son aquellos que no saben ni qué es CAIR y menos los Garantes. Es así como nuestros gobiernos hacen exclusivamente lo que les da la gana y nadie responde.
Hace tres meses murieron 18 personas calcinadas en un bus y ya pocos hablamos de ello, porque no nos tocó directamente a ningún familiar. Dicen que van 51 muertos, otros dicen que casi 300 por el envenenamiento del Seguro y la gente gastó sus ahorros en compras de Navidad y fiestas de Año Nuevo sin consideración. Esto trae una división entre los panameños que no nos permite defender nuestros derechos y luchar contra las arbitrariedades de los gobiernos. Cuando se implantó la nueva ley fiscal, fue un grupo relativamente pequeño el que protestó sin el apoyo de toda la clase empresarial y la clase media que éramos los afectados.
Cuando estábamos con el entusiasmo del 23 de octubre, el Consejo de Gabinete aprobó un dizque proyecto de transporte. Por negligencia o por deseo expreso, no fue enviado a la Asamblea sino siete días después. Esto, unido a la desidia de los Diputados, no permitió que fuera discutido en diciembre y ahora queda hasta marzo. Y, salvo algunas personas o un pequeño grupo, nadie dijo nada y todos compraban para Navidad.
Si pedimos a la gente que cierre filas para protestar por irregularidades de cualquier índole, nadie sale a la calle; puede ser por falta de liderazgo, o por una desconfianza de cuáles sean las verdaderas intenciones de quienes nos llaman, o porque estamos ocupados en nuestros trabajos.
Lo cierto es que, cada día llegan más extranjeros al país y pareciera que fuéramos encongiéndonos los panameños y olvidando nuestras costumbres, obligaciones y personalidad. Panamá ha sido una ciudad cosmopolita siempre y eso, aunado a que el poder económico está en manos de extranjeros y muchos panameños indiferentes, nos aisla de la realidad social del país.
Sólo por historia, cuando se dio el golpe militar en 1968, casi ningún comercio cerró sus puertas en protesta porque eran extranjeros sus dueños. Cuando la Cruzada Civilista, nos costó un mundo a los dirigentes lograr el apoyo de la gente, sobre todo de la clase media baja y humilde. Hubo momentos que dábamos por fracasado el movimiento. Así podría enumerar ejemplos históricos. Ahora, en la actualidad, nos ha absorbido la población extranjera y ya no somos panameños. Nuestras casitas de antaño desparecen y da lugar a grandes edificios modernos; pero sin árboles, sin estética, donde cada día se pierde más el sentido de vecindario y nadie sabe con quién cohabita.
Despertemos, porque será peor si nos acostumbramos al dejar pasar. Dejaremos de ser panameños, a algunos les caerá platita y no le importará con los pobres que cada día son más. El día que tengamos otra dictadura, nos meteremos a trabajar y dejaremos que el país se hunda en medio del marasmo y de la indiferencia. ¿Hacia dónde vamos? Que Dios se apiade de nosotros o nos permita despertar a tiempo.
marisin@movistar.com.pa
Entre las recomendaciones de CONACED: a) Crear la Comisión Nacional de Libros de Texto para que organice en el país la compra, distribución, entrega a los estudiantes y recuperación de los libros de texto.
b) Esta comisión deberá estudiar y decidir sobre la selección de los textos y materiales que se entregarán a los estudiantes.
c) Garantizar el acceso a los libros de texto a todos los estudiantes de la educación básica general, especialmente en el caso de los escolares con severas limitaciones socioeconómicas.
d) Implementar una reglamentación adecuada que asegure que los estudiantes reciban los textos y otros insumos a tiempo y que el proceso de compra y distribución sea eficiente y al menor costo posible.
e) Crear un programa especial de textos escolares para las escuelas multigrado, con el fin de orientar la labor del docente, teniendo en cuenta que los educadores deben trabajar con distintos grados simultáneamente, por lo que se deben usar textos y guías didácticas adecuadas a tales condiciones.
f) Estimular una cultura de responsabilidad para que los estudiantes cuiden los libros, de manera que puedan usarlos posteriormente otros estudiantes. Se debe diseñar un mecanismo de estímulo para que los padres o acudientes regresen los libros usados para su entrega a otros estudiantes en los años siguientes.
raulleisr@hotmail.com