Hacia el 3000
Entramos al 3000, al tercer milenio, con grandes adelantos, transformaciones, y desde aquí podemos observar lo que ha sido el desarrollo del hombre, de su evolución y adaptación a través del tiempo en un ambiente aparentemente estable, pero siempre en imperceptible y constante evolución. Por miles de años el hombre, o lo que en un principio fue su origen, se adaptó y desarrolló en su espacio, como lo hacen ciertas especies. Los continentes estaban unidos, el clima y la atmósfera, se nos dice, eran distintos. A medida que imperceptiblemente se separaban y transformaban, cambiaba también el hombre, se adaptaba y prolongaba su existencia.
Aparentemente su permanencia a través del tiempo ha sido su cualidad de adaptación y las respuestas a los retos que irrevocablemente se le presentaban. Unos violentos otros imperceptibles, pero todos aportando a su desarrollo físico e intelectual.
A través del tiempo deja huellas, en sus vestigios, tumbas, monumentos, leyendas, escritos, que hablan de su pasado, de sus migraciones, luchas, conquistas, innovaciones, en fin de su historia que es la historia de la civilización, o mejor dicho de sus civilizaciones.
El reto, nuevas ideas y sus innovaciones lo dirigen siempre hacia un complejo futuro de ilimitadas posibilidades, en el que siempre ha encontrado la respuesta correcta, aún a conceptos muy abstractos. El corto lapso de su vida lo engaña, lo hace pensar que tiene un mundo estable y estático, eterno. Lo cierto es que estamos viajando en el espacio, ¿hacia donde? Por ahora pensemos hacia el 3000 y más allá. Que estamos comprendiendo de la importancia de ese más allá que nos rodea, de esos mundos lejanos llenos de incógnitas, que también están cambiando y en donde parece el tiempo viaja en otra dimensión en otra densidad.
Este viaje, descifrando incógnitas, nos está diciendo que nada es estático en el Universo y que él hombre es parte de esos cambios, de ese movimiento perpetuo y haciendo historia, a pesar de lo que diga Fukuyama. Tal vez está acelerando el cambio por el uso indiscriminado e irreversible que está dando a los recursos que tiene aquí en la tierra. ¿Su instinto, lo estará guiando? Sólo parándonos en el pedestal del 3000 y mirando atrás, podríamos comprender mejor su trayectoria y su destino y que todo su esfuerzo no ha sido en vano... ¡Hasta el 3,000!.
Aparentemente su permanencia a través del tiempo ha sido su cualidad de adaptación y las respuestas a los retos que irrevocablemente se le presentaban. Unos violentos otros imperceptibles, pero todos aportando a su desarrollo físico e intelectual.
A través del tiempo deja huellas, en sus vestigios, tumbas, monumentos, leyendas, escritos, que hablan de su pasado, de sus migraciones, luchas, conquistas, innovaciones, en fin de su historia que es la historia de la civilización, o mejor dicho de sus civilizaciones.
El reto, nuevas ideas y sus innovaciones lo dirigen siempre hacia un complejo futuro de ilimitadas posibilidades, en el que siempre ha encontrado la respuesta correcta, aún a conceptos muy abstractos. El corto lapso de su vida lo engaña, lo hace pensar que tiene un mundo estable y estático, eterno. Lo cierto es que estamos viajando en el espacio, ¿hacia donde? Por ahora pensemos hacia el 3000 y más allá. Que estamos comprendiendo de la importancia de ese más allá que nos rodea, de esos mundos lejanos llenos de incógnitas, que también están cambiando y en donde parece el tiempo viaja en otra dimensión en otra densidad.
Este viaje, descifrando incógnitas, nos está diciendo que nada es estático en el Universo y que él hombre es parte de esos cambios, de ese movimiento perpetuo y haciendo historia, a pesar de lo que diga Fukuyama. Tal vez está acelerando el cambio por el uso indiscriminado e irreversible que está dando a los recursos que tiene aquí en la tierra. ¿Su instinto, lo estará guiando? Sólo parándonos en el pedestal del 3000 y mirando atrás, podríamos comprender mejor su trayectoria y su destino y que todo su esfuerzo no ha sido en vano... ¡Hasta el 3,000!.