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¿Hacia la crisis total?


NO CREO SER un adivino, un zahorí, ni un profeta que anuncia las mayores calamidades, enviado por algún ser sobrenatural, para que sea el nuncio de la tragedia que puede padecer nuestro pueblo de ahora en adelante. Pero los signos que se vienen acumulando pregonan que estamos cerca de grandes problemas generales, en Panamá.
Revisado el panorama nacional, en todos sus ángulos, los inicios de una grave problemática, muy difícil de remediar, nos están diciendo casi todos los días, y parodiando a Shakespeare, que "something is wrotten in Denmark", lo que traducido con mi mal inglés, y aplicado a Panamá quiere decir que "algo podrido ya se asoma por nuestra nación".
Después del Noriegato y de la insólita e innecesaria invasión norteamericana de Panamá (1989), y salvo varios aspectos del Gobierno Endara (1989-1994), ya comenzaron a posesionarse de nuestro país los síntomas de una crisis general que poco a poco y muy fuertemente se agravaría para ubicarnos a las puertas de un desastre por ahora poco intenso, pero que se concretaría, paso a paso, muy fuertemente, en un verdadero callejón sin salida, llevando la descomposición y los problemas existentes a sus manifestaciones horribles, mas no demasiado notorias, hasta la actualidad.
Más hasta el fondo de la olla en que se cocina la situación de crisis total que estamos padeciendo, ese fondo también está podrido. No hay esquina del aparato y funcionamiento nacionales, tanto en la esfera privada como en la pública, por fuera de la gran crisis, poco turbulenta por ahora, que presenciamos por doquier.
El Órgano Legislativo acaba de dar una prueba elocuente de sus hazañas acostumbradas, al imprimirle aprobación veloz a una rebaja de impuestos en una transacción bancaria, que la prensa ha señalado como un ahorro de unos cuatrocientos millones de dólares, que posibles deudores del Fisco se ahorrarán cómodamente. El hecho no ha llamado mucho la atención, por los disimulos acostumbrados en estos casos ejemplares, que permiten pasar el tiempo, para que todo se olvide, como la absolución en el caso de Vanessa.
Tampoco olvidamos que la Asamblea de hoy se asoció con la anterior, también PRD, para introducir una extensa reforma constitucional, que de paso destrozó los artículos 1, 2 y 315 de la Carta Magna, convirtiendo a la Autoridad del Canal de Panamá, en un cuarto o máximo Órgano estatal, con la característica de gran factótum electoral, hacia el futuro, por ser ya la única esfera oficial dotada de grandes recursos económicos.
El Tribunal Electoral, máximo jerarca eleccionario, reclama vacaciones atrasadas por espacio de muchos años, alegando no haber percibido la paga del caso. Pero ha sido escandaloso que tan altos funcionarios públicos, responsables del orden jurídico electoral, hayan podido abstenerse de percibir, año con año, el pago correspondiente, cuando a ningún otro funcionario, ni siquiera a los trabajadores particulares se les permite acumular más de dos años vacacionales. Nada decimos del último Referéndum, en el cual más de la mitad de la población votante se abstuvo de visitar las urnas, por no creer en la farsa.
Y qué decir del Órgano Judicial. Basta recordar que en los últimos años se ordenó el archivo del clamoroso expediente del "caso Cemis". No olvidamos tampoco que hace unos meses fue incendiado el antiguo edificio de la Corte Norteamericana del Canal, en cuyo interior se quemaron, por mano criminal, cientos de expedientes, que eran casos en los que se pedía justicia, aquí en Panamá, olvidándonos todos de que "la justicia debe ser ciega". Pasamos por alto el sistema educativo y la Universidad oficial, porque hace poco escribimos una crónica sobre este particular. Ojalá nunca se cumplan nuestros temores, que para nosotros son realidades. Veremos el futuro próximo y lejano.
Establecer políticas educativas de Estado, que trasciendan los cambios de gobierno dentro de un Plan Nacional de Desarrollo del país.
Reestructurar el Ministerio de Educación, con asistencia técnica de personal especializado, para fortalecer la capacidad técnica y administrativa y poder contar con una gestión eficaz y eficiente, que haga viable los cambios fundamentales que requiere el sistema educativo.
Reorientar e implementar una política de descentralización efectiva, para poder lograr una mayor participación de la comunidad educativa, agilizar los procedimientos administrativos para mejorar la eficacia y eficiencia de la gestión administrativa y docente.
Agilizar y hacer más efectiva la gestión del Fondo de Calidad y Equidad capacitando a los funcionarios encargados de su administración y coordinar el uso de los recursos con la comunidad educativa.
Establecer un nuevo modelo de construcciones escolares, con características arquitectónicas que estimule y facilite el proceso de enseñanza y aprendizaje y continuar con el reemplazo de las "escuelas rancho", que aún existen, por escuelas dignas y apropiadas.
Ante la crisis de calidad, equidad y eficiencia de la educación, resulta imprescindible realizar una mayor inversión financiera en educación, sostenible gradualmente a largo plazo y que cuente con la participación y compromiso de toda la sociedad.
raulleisr@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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