Hacia la desburocratización
La burocracia gubernamental es el producto del esfuerzo permanente de las autoridades para intervenir en la vida de los ciudadanos. Hoy en día, el gobierno panameño no es excepción; prevalecen trámites burocráticos que más que asegurar el cumplimiento de la ley parecen estar diseñados para entorpecer y propiciar la corrupción.
En los negocios, basta con conversar con cualquier empresario para conocer lo difícil que es establecer y operar una empresa. Mucha esperanza se depositó en las famosas ventanas únicas en, por ejemplo, el Ministerio de Comercio y el Municipio de Panamá, pero pareciera que no hemos avanzado mucho. En la industria de la construcción, la situación es patética. Interviene el municipio correspondiente, los bomberos, Catastro, el Ministerio de Salud, el Ministerio de la Vivienda y hasta la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), entre otros. Cuando un plano es finalmente aprobado por todas las instancias gubernamentales, cuenta con tantos sellos que a veces resulta ilegible su contenido.
En materia de salud, una entrevista al azar con algunos asegurados de la Caja de Seguro Social será suficiente para llegar a la conclusión que gran parte del problema es que se han creado todo tipo de filtros para impedir que la institución preste servicios en vez de establecer mecanismos apropiados para atender las necesidades de la población asegurada. La excusa permanente sobre insuficiencia de recursos no es satisfactoria cuando los asegurados se encuentran con personal al garete.
Al igual que los que tramitan en toda oficina pública, los médicos, enfermeras y prácticos en la Caja carecen de vocación de servicio. Y los administrativos de la Caja tampoco están libres de burocracia. ¿Cuánto tiempo le tomó a la institución ejecutar la decisión de adquirir los hospitales América y San Judas Tadeo? Ahora, ¿Cuánto tiempo le tomará habilitar sus instalaciones?, las cuales, por cierto, estaban operando hasta que la Caja decidió comprarlas, pero ahora que las adquirió resulta que requieren "habilitación".
Se pudiera seguir listando muchos otros ejemplos que demuestran los niveles excesivos de burocracia. Y es harto sabido que la burocracia nutre la corrupción.
Haría bien el gobierno en aceptar su existencia y trazar un plan para combatirla. No consideramos prudente contratar a una empresa consultora para diseñar un plan de desburocratización del Estado. Sólo se requiere voluntad y convicción de los más altos niveles para que desde el aseador hasta los más altos funcionarios identifiquen mecanismos para agilizar trámites gubernamentales. Todos saben cómo hacerlo, es cuestión sólo de convertirlo en un objetivo institucional.
En los negocios, basta con conversar con cualquier empresario para conocer lo difícil que es establecer y operar una empresa. Mucha esperanza se depositó en las famosas ventanas únicas en, por ejemplo, el Ministerio de Comercio y el Municipio de Panamá, pero pareciera que no hemos avanzado mucho. En la industria de la construcción, la situación es patética. Interviene el municipio correspondiente, los bomberos, Catastro, el Ministerio de Salud, el Ministerio de la Vivienda y hasta la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), entre otros. Cuando un plano es finalmente aprobado por todas las instancias gubernamentales, cuenta con tantos sellos que a veces resulta ilegible su contenido.
En materia de salud, una entrevista al azar con algunos asegurados de la Caja de Seguro Social será suficiente para llegar a la conclusión que gran parte del problema es que se han creado todo tipo de filtros para impedir que la institución preste servicios en vez de establecer mecanismos apropiados para atender las necesidades de la población asegurada. La excusa permanente sobre insuficiencia de recursos no es satisfactoria cuando los asegurados se encuentran con personal al garete.
Al igual que los que tramitan en toda oficina pública, los médicos, enfermeras y prácticos en la Caja carecen de vocación de servicio. Y los administrativos de la Caja tampoco están libres de burocracia. ¿Cuánto tiempo le tomó a la institución ejecutar la decisión de adquirir los hospitales América y San Judas Tadeo? Ahora, ¿Cuánto tiempo le tomará habilitar sus instalaciones?, las cuales, por cierto, estaban operando hasta que la Caja decidió comprarlas, pero ahora que las adquirió resulta que requieren "habilitación".
Se pudiera seguir listando muchos otros ejemplos que demuestran los niveles excesivos de burocracia. Y es harto sabido que la burocracia nutre la corrupción.
Haría bien el gobierno en aceptar su existencia y trazar un plan para combatirla. No consideramos prudente contratar a una empresa consultora para diseñar un plan de desburocratización del Estado. Sólo se requiere voluntad y convicción de los más altos niveles para que desde el aseador hasta los más altos funcionarios identifiquen mecanismos para agilizar trámites gubernamentales. Todos saben cómo hacerlo, es cuestión sólo de convertirlo en un objetivo institucional.