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Hacia la integración Mesoamericana


Dos de las preguntas que escucho más frecuentemente como coordinador del equipo de apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo al Plan Puebla Panamá (PPP) son: ¿Qué ha logrado esta iniciativa? ¿Hacia dónde está encaminada? Muchas veces, quienes formulan estas preguntas ya tienen sus propias respuestas. Si me permiten contestarlas les diría, primero, que el PPP ha demostrado que es posible la acción regional fructífera y solidaria. Y segundo, que esta iniciativa constituye un puente hacia una verdadera integración mesoamericana.
Veamos algunos de los logros concretos del plan lanzado hace casi tres años. La interconexión eléctrica centroamericana, un sueño que data de hace más de tres décadas, finalmente se está haciendo realidad gracias a la coordinación regional propiciada por el PPP. Este sistema de transporte de electricidad más robusto y confiable se verá complementado, nuevamente gracias al PPP, por una interconexión entre América Central y México. Estos proyectos ya han generado interés entre empresas colombianas para invertir en la transmisión eléctrica en la región.
En cuanto al transporte vial, después de un intenso proceso de consulta, todos los gobiernos de la región acordaron el trazado de la red de carreteras de integración, así como las reglas y normas mínimas para la construcción, rehabilitación, operación y mantenimiento de las rutas. Gracias a esta definición y al apoyo de la comunidad internacional, prácticamente todos los tramos de los principales corredores del PPP están totalmente financiados y en avanzado estado de rehabilitación. Es más, se están mejorando importantes vías como la conexión entre el puerto de Cutuco en El Salvador, sobre el Pacífico, y Puerto Cortés, en la costa atlántica de Honduras, o la nueva conexión entre Puerto Corinto, en la costa pacífica de Nicaragua, y el puerto costarricense de Limón, sobre la costa atlántica.
El PPP también facilitó un acuerdo sobre un plan de integración de telecomunicaciones para la región. Ya se encuentran avanzados los estudios para la construcción de una línea de fibra óptica -la autopista mesoamericana de la información- que unirá a todos los sistemas de telecomunicaciones de la región. Todas estas actividades para fortalecer la integración física regional se están haciendo de forma absolutamente consistente con los principios del desarrollo sostenible y en estricta observancia de la integridad del Corredor Biológico Mesoamericano. Los ministros de Medio Ambiente de la región acordaron un mecanismo de coordinación que asegura que todos los proyectos del PPP respeten los principios de desarrollo sostenible. Asimismo, esta coordinación se ha extendido a iniciativas en regiones de fronteras como en el caso del proyecto Trifinio, que involucra a Guatemala, El Salvador y Honduras; el Golfo de Fonseca, entre Honduras, Nicaragua y El Salvador; la cuenca del Río San Juan entre Nicaragua y Costa Rica, y la cuenca del Sixaola entre Panamá y Costa Rica. Más recientemente, siguiendo la orientación social propuesta en la cumbre mesoamericana celebrada el año pasado en Mérida, los ministros de Salud de la región lanzaron un programa de acciones conjuntas para cooperar en áreas donde sólo será efectiva la coordinación regional, como el esfuerzo de vigilancia epidemiológica para enfermedades como el SIDA, el dengue, la tuberculosis y la malaria, o el programa regional de salud para poblaciones móviles o emigrantes.
La capacidad del PPP para catalizar consensos regionales en el área social se consolidará el 13 de noviembre con la firma de sendos memorandos de entendimiento para la prevención de desastres naturales y para alentar el desarrollo rural. El Plan Puebla Panamá está creando condiciones para un paso más ambicioso: la integración mesoamericana. Este proceso podría precipitarse con la creación del Mercado Común Mesoamericano. Instituciones centroamericanas como SICA, SIECA, BCIE e INCAE están participando activamente en estos esfuerzos, que sentarán las bases para el proceso de integración con México. Concretamente, esto podría comenzar en el corto plazo por una unión aduanera entre Honduras y Nicaragua, generando condiciones para que Guatemala y El Salvador puedan sumarse rápidamente al proceso regional de apertura comercial.
Hoy está muy claro que ningún sector aislado puede ser competitivo. Sólo a través de la combinación de proveedores de insumos y servicios, que no necesariamente estarán en un mismo país, podrán las empresas centroamericanas competir con éxito en el ámbito internacional.Por ello, la integración regional es una condición fundamental para el desarrollo económico y social de los países centroamericanos y de los estados sureños de México. Esta es tal vez la lección más importante que he aprendido con el PPP. Una integración ciertamente difícil, puesto que en cada país de la región conviven distintos grupos étnicos y han germinado diferentes concepciones de la nacionalidad. Pero de no darse una integración que permita a cada país aprovechar y complementar sus ventajas comparativas, la región mesoamericana tendrá pocas posibilidades de alcanzar los niveles de desarrollo que han logrado otras regiones en este mundo globalizado.
Naturalmente, una propuesta como el PPP suscita grandes controversias entre personas y grupos con variados intereses y puntos de vista sobre cómo debería ser el futuro de sus países, su región y el mundo. Sin embargo, un análisis nos lleva a la conclusión de que la integración no puede tener como única meta el crecimiento económico.
Hay tres elementos fundamentales que debemos considerar en todo proceso de integración y desarrollo en la región mesoamericana: Debemos dar prioridad a la preservación de sus recursos naturales, que representan la mayor riqueza de la región. Debemos respetar su diversidad cultural y étnica, una característica singular de Mesoamérica. Y, sobre todo, ser incluyentes y buscar la equidad entre todos sus habitantes. De cumplir con estas tres reglas, la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos de la región podrán avanzar juntos hacia la integración, con pleno apoyo de la comunidad internacional. Y ciertamente aumentarán dramáticamente la capacidad de Mesoamérica para hacerse un lugar en el mundo y para ofrecerles mejores condiciones de vida a sus pueblos.
*Del equipo de apoyo del BID para el PPP.
También patrocinaron carretas el santeño Elipidio González, legislador arnulfista, al igual que Aida Batista, aspirante a ser candidata a legisladora por el arnulfismo en San Miguelito y actualmente activista del grupo Visión 2020.
Rubén Darío Campos, actual alcalde, miembro de Cambio Democrático (CD) también tenía su carreta; lo acompañó el candidato presidencial Ricardo Martinelli y un grupo de seguidores que se protegían del sol con paraguas y gorras con los colores y el símbolo del partido.
Octavio Carrasquilla, candidato a alcalde por el PRD en San Miguelito, así como su copartidario Leandro Avila, quien llevó su "Leandro Móvil" adornado con un enorme sombrero típico, también estuvieron en el desfile que al final tenía más políticos que carretas.

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