Hacia la oscuridad
“Hacia la luz” fue el lema con que se creó la Universidad de Panamá. Era una época en que el compromiso con la educación sellaba el amor por la patria, y la decencia era obligatoria en el desempeño académico, científico y profesional. No se trataba de pretender que los universitarios eran una élite iluminada; era más bien la promesa de caminar hacia la luz. Como diría un pensador clásico del iluminismo alemán que aclaraba que la suya no era una época ilustrada, sino de “ilustración”. Hoy por el contrario, cuando la educación nacional está en crisis, lo que la Universidad aporta es una cuota de esa misma crisis. La Universidad ha dejado de ser faro que ilumina para convertirse en un grupo con intereses muy personales marcados por la figura de su actual rector, cuya única vocación es seguir siendo rector sin aportar soluciones que permitan a la institución corregir el rumbo. El verdadero lema de la Universidad de Panamá hoy es “hacia la oscuridad”, pues lo terrible no solo es el triste estado en que se encuentran los aprendizajes, sino también el camino que lleva esa institución en la última década, y que aparentemente seguirá siendo el mismo en el horizonte visible pues los burócratas que se encuentran al mando solo han prometido perpetuarse en sus cómodos salarios y los generosos recursos que les asigna el Presupuesto del Estado. Mientras, los acólitos del actual rector invierten su tiempo planeando acciones subrepticias contra este diario, sin que su jefe tenga la valentía de reconocerlo.