default

Hacia un nuevo paradigma de la agricultura


Inicialmente pensé tratar en este artículo el tema del borojó, noni, tagua, cocobolo y chunga, ya que son especies vegetales que bien pueden convertirse en cultivos promisorios o innovadores en nuestro país. Y la razón es muy sencilla, se trata de plantas que son de nuestra ecología. Desistí del tema, porque se trata de una de las distintas alternativas a que se puede recurrir para alcanzar un nuevo paradigma o modelo de la agricultura en nuestro país. Ese nuevo paradigma permitirá salir del atolladero en que actualmente se encuentra, en general, el sector rural panameño.
El concepto de agricultura que utilizamos, es el ampliado y aceptado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que incluye lo agrícola, pecuario forestal y pesquero, así como la reforma agraria y el desarrollo rural.
Estamos realmente frente a la necesidad de adoptar un nuevo paradigma de nuestra producción agrícola, pecuaria, forestal y acuícola. Y éste está en función de nuestros recursos naturales y dentro de ellos se destaca el suelo. Así tenemos que en Panamá el 20 % del mismo es para uso agrícola, un 60 % es de vocación forestal y el 20 % restante posee limitaciones que impiden su uso en la producción de plantas comerciales, pasando a tener fines turísticos y en estas perspectivas deben ser utilizados.
Se insiste - y con razón - en la crisis y, para algunos, caos en que se encuentra el sector rural panameño. Pero rechazamos de plano aquellos señalamientos simplistas que sostienen que la situación del sector se ha debido a la creación y funcionamiento del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA, ya que la fiebre no está en la sábana sino en el paciente y la fiebre tiene, a su vez, diversas causas. Las instituciones están dirigidas por hombres y, fundamentalmente, éstos son los que fallan.
Se olvidan, además, que hay serios problemas estructurales, como el que nadie quiere mencionar, pues se ha convertido en un tema tabú, pero subsiste y se agrava, y es el que tiene que ver con la concentración de la tierra en pocas manos aparejadas la pulverización de la propiedad sobre la tierra en Panamá. Seguros estamos que el próximo Censo Nacional Agropecuario presentará en forma dramática esta situación.
Dentro de los problemas estructurales está el del actual paradigma de nuestra agricultura que insiste, por ejemplo, en cultivos en donde no seremos competitivos con los productores de otras partes del mundo. Es una realidad que aunque disguste, existe. Por razones relacionadas con el fotoperíodo difícilmente lograremos, por ejemplo, las toneladas de maíz por hectárea que se obtienen en otras latitudes. No es así en el caso del arroz, en donde las condiciones agroecológicas son favorables y logrando adecuados niveles tecnológicos (riego entre ellos) podemos alcanzar grados de competitividad.
Una institución que se viene a constituir en piedra angular en la búsqueda de un nuevo paradigma de la agricultura panameña es el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), que debe ser fortalecido en todos sus aspectos y responder a la planificación estratégica del Estado panameño en el sector rural.
Cualquiera que sea el paradigma que se adopte en nuestra agricultura se debe dar primera prioridad a la real y efectiva participación de la gente, con sus organizaciones e idiosincrasia. Sólo así se pude trabajar, paralelamente, con los campesinos, indígenas, afropanameños, pequeños, medianos y grandes productores con la correspondiente perspectiva de género. Lo cierto es que para el logro de un nuevo paradigma de la agricultura panameña contamos con un gran lastre que es el "virus del efecto Mireya" del cual nos habla el doctor Orville K. Goodin (El Panamá América, viernes 26 de enero del 2001). De todas maneras la sociedad panameña, en general, tiene la última palabra.
Realmente las soluciones de los problemas de nuestro agro han esperado demasiado y en esta espera hemos llegado al umbral del presente siglo. No cabe detenernos en la búsqueda de chivos expiatorios sino ponernos todos a trabajar de acuerdo a nuestras posibilidades en la búsqueda de un nuevo y adecuado paradigma de la agricultura panameña. Realmente este es uno de los grandes retos a que nos enfrentamos los panameños en este Siglo XXI.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América