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Hacia un presupuesto participativo


Diversos sectores colonense se reunieron hace varios días en el Primer Foro sobre Presupuesto de Consenso de Colón para el año 2002. El propósito del evento fue analizar y dialogar en torno a la realidad de esa provincia, buscando las posibles soluciones a través de la priorización y la gestión participativa del presupuesto nacional destinado al sector. Creemos que es el primer Foro de este tipo no sólo en la provincia sino en el país, y fue realizado en el Centro Regional Universitario el 2 de febrero, promovido por un comité organizador integrado por la legisladora Olgalina de Quijada, el Prof. Dorindo Cortez, Azalia de Reid, José Menchaca, María Balgrone, Mario Concepción, Lázaro Celedón, Pascual Castillo, entre otros.
La idea es que la propia comunidad ayude en elaborar las prioridades para el presupuesto de la nación destinado a Colón, participe activamente en su promoción y en monitoreo del mismo. Entendiendo que el mejor presupuesto será el consultado por las fuerzas vivas del área, lo que convierte al presupuesto en una propuesta democrática regional, que debería ser imitado por otras provincias, y por los gobiernos locales del país. La situación de la realidad social y económica de Colón invita a la promoción este tipo de iniciativas. : En Colon la pobreza es compartida entre lo rural y lo urbano. Recordemos que: en dos distritos de la Costa Abajo, 8 a 9 personas de cada diez tienen probabilidad de nacer pobres, en dos distritos de la Costa Arriba 6 a 7 personas de cada diez corren esa misma suerte, y en el distrito central, la posibilidad es de 3 a 4 personas de cada diez. Los distritos de la Costa Abajo (Chagres y Donoso) se mantienen casi igual en población, en cambio los de la Costa Arriba (Portobelo y Santa Isabel) ha aumentado la misma. Es decir, la pobreza más acuciante es la concentrada en el área rural campesina de esta provincia.
La pobreza urbana -aunque menor que la rural e indígena- es considerable y proyectivamente ascendente. Ambas son partes de la misma secuencia de pobreza, (polo rural a polo urbano), que es expresión de la desigual distribución del ingreso territorial y funcional. Colón tiene 204 mil habitantes en el año 2000. La ciudad colonense es la única de Panamá que ha disminuido su población, 55 mil personas en 1990 a 42 mil en el año 2000. Esto se explica por el hecho que el resto del distrito de Colón ha aumentado de 86 mil a 132 mil personas, en especial comunidades como Cativá, Cristóbal, Buena Vista, Sabanitas y San Juan. La tendencia general a la urbanización empobrecida es ascendente.
En Panamá el Banco Mundial señala que "es probable que una mayor proporción de pobres se concentre en el futuro en las áreas urbanas", y Colón ciudad no escapa de esto. No olvidemos que el 56% de los 2.8 millones de habitantes de Panamá viven en áreas urbanas.
La proporción de pobres respecto a la población total del país: La pobreza general urbana es del 15% con relación al 64.9 rural, 95.5% indígena y 37.3% nacional.
Existen en las áreas urbanas 232 mil pobres, de los cuales 47 mil están en extrema pobreza, un total de un millón. Casi la cuarta parte de los pobres viven en ciudades (23%). Un grupo considerable de población urbana es vulnerable o está en riesgo de pobreza, pues viven justo sobre la línea de pobreza total. Si la línea de pobreza aumenta (al reducirse el consumo total) en un diez por ciento, la pobreza urbana aumentaría de 15 a 19%, y los pobres urbanos serían de 23 a 25% en el ámbito nacional.
Los niños y los jóvenes menores de 18 años representan cerca de la mitad (46%) de todos los habitantes urbanos pobres. Esto tienen implicaciones generacionales graves. En San Miguelito existen 90,100 personas pobres de 300 mil habitantes que aproximadamente componen el distrito especial; tiene 40% de los pobres urbanos del país. El 20% de los habitantes de la ciudad de Colón es pobre y una parte importante se sitúa en una extrema vulnerabilidad.
La tasa de desocupación urbana (10.3) es mayor, que la desocupación rural (8.6);y el desempleo urbano es dos veces mayor que las áreas rurales e indígenas, y especialmente alto entre las mujeres. Tres cuartas partes de los empleados urbanos lo están en el sector informal (80% mujeres). El subempleo es más alto entre los pobres urbanos.
La mayoría de los pobres urbanos tienen agua, pero un 50% tienen conexiones externas. El servicio es irregular. El 75% se queja de la calidad del agua, presión, potabilidad, etc. El 58% no paga por el agua; 41% no están conectados al sistema de alcantarillado o tanques sépticos. Hay luz, pero se quejan de la calidad del servicio. El 60% no paga por la electricidad. Son usuarios del transporte colectivo lento e inseguro, en urbes sumidas en muchos problemas cotidianos. La mayoría de los pobres urbanos están desorganizados. Enfrentar la pobreza y la violencia a través de la construcción o reconstitución la capacidad asociativa, es una tarea de primer orden. Cuando la trama social es fuerte, por ejemplo a través de una red densa de organizaciones y asociaciones (cívicas, reivindicativas, iglesias, grupos de padres de familia y maestros, ligas deportivas y clubes sociales, entre otros), o cuando los valores familiares se mantienen y fortalecen se abren más posibilidades de equidad y producen las condiciones para reducir la vulnerabilidad.
Propuestas como el Foro significan avances importantes, y debe ser un punto de referencia para los gobernantes que distribuyen los recursos para el desarrollo. Le toca a los pueblos, a la sociedad civil recordárselos y con su presencia y participación, impulsarlos.

101 años de Panamá América

 
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