Hacia una alianza invencible
A juicio de los entendidos, el triunfo de Juan Carlos Varela puede facilitar el camino para la unión opositora. A sus 45 años, con un brillante porvenir, no tiene porqué "quemarse" insistiendo que un panameñista encabece la nómina opositora; puede dedicarse a fortalecer su partido, tan disminuido por el latrocinio del gobierno mireyista que él tuvo la valentía y el coraje de cuestionar; virtudes difíciles de encontrar en nuestra oportunista clase política. Más que una derrota de Alberto Vallarino, el resultado de las recientes elecciones internas debe interpretarse como un castigo contra Moscoso y sus malandrines quienes, faltos de cobija en un Varela, buscaron desesperados otra tolda.
Como señalan Ricardo Martinelli y Billy Ford, lograr la alianza no busca derrotar al PRD, sino a la pobreza, el desempleo y la inseguridad. El remedio de Mireya después del gobierno del PRD resultó peor que la enfermedad: Posada Carriles, Ruby Moscoso, Punta Mala, Fundación Mar del Sur, eurodólares, las trabas a la Ley de Transparencia, CEMIS, Autoridad Marítima, partidas discrecionales... me harían falta páginas.
En mi anterior artículo, "Un fenómeno llamado Martinelli", (El Panamá América, 7 de julio) expresé el cansancio ciudadano que evidencian las encuestas sobre la posibilidad de un posible "reprisse" del PRD o la vuelta del Panameñismo: una pesadilla para gran parte de la población. Varela -al haber cuestionado la corrupción en el gobierno de Moscoso- podría consolidar el cambio de una oposición frente a dos gobiernos continuos de permanente corrupción, ajenos a la promoción del consenso nacional.
El tiempo juega a favor de Varela: en las elecciones de 2014, tendrá cinco años menos que los que tienen ahora Martinelli y Vallarino; en diez, apenas la edad de éstos. Con un liderazgo que un diario local no pudo velar al dar por seguro vencedor a Vallarino, Juan Carlos Varela está llamado a jugar un rol histórico. Ceder la candidatura presidencial en aras de la unidad -algo que un político de la talla de Ricardo Arias Calderón hizo en el ’89 para ganarle a la dictadura-, enrumbarían al país hacia el gobierno que se merece y por el cual no puede esperar más. Un Varela estadista y un panameñista con visión de Patria pueden lograr la alianza invencible por "Un Panamá Mejor!
El momento no es para mezquindades: O vamos juntos con un proyecto de pacto social nacional que incluya a la mayoría de los panameños o sucumbiremos ante los egoísmos de quienes han convertido la cosa pública en parte de sus haberes personales entregando el país a los más nefastos intereses.