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Hacia una mejor educación


En un nuevo intento por "mejorar la educación", se ha instalado un grupo supuestamente representativo, por iniciativa de las autoridades del Ministerio de Educación, con el propósito de generar fórmulas destinadas a mejorar la calidad de la enseñanza oficial, particularmente en los niveles de educación básica y media. El motivo de tal iniciativa obedece al desafío que presenta la aguda crisis por la que atraviesa la Educación Nacional, agravada por el prolongado "paro" de los docentes en demanda de aumento de salario: el Gobierno ha ofrecido un aumento posible de 90 balboas mensuales, pero los docentes exigen un máximo de 190 balboas.
Ante todo, conviene recordar que la educación constituye el método más sólido para que los países sean capaces de superar rezagos sociales y económicos. Por eso, una educación de calidad necesita extenderse por todos los sectores de la población panameña. Cualquier esfuerzo que desestime esta consideración sólo conducirá a mantener una situación como la heredada, debido a que no será posible superar las inequidades. Nadie podrá negar que el talento y las capacidades necesitan constituirse en el antecedente principal para avanzar, para progresar, para impulsar el desarrollo de nuestra Nación.
La tarea educativa, la más compleja de las tareas humanas, no puede entenderse sólo como una formación que concluye al terminar la enseñanza secundaria o universitaria. Resulta conveniente extenderla como un proceso continuo, donde lo aprendido esté sujeto a un sostenido proceso de perfeccionamiento, de experimentación e investigación, porque esto no solamente beneficia a quien individualmente accede a la enseñanza, sino al conjunto de la sociedad.
El éxito de los planes destinados a generar condiciones favorables para "mejorar la educación integralmente" requiere de la colaboración de todos, es decir, el éxito en materia de educación es una responsabilidad de todos: autoridades de educación, docentes, padres de familia, estudiantes y la comunidad en general. Difícilmente esto podrá darse si hay sectores interesados en obtener sólo beneficios particulares, como ocurrió y ocurre repetidamente en el pasado y en el presente, postergando los anhelos de la población, especialmente de los más necesitados: la gran mayoría que constituyen los pobres y marginados de nuestro país.
En los últimos 30 años se han repetido intentos de reformas "parciales" para la enseñanza básica y media y se propuso también mejorar la calidad de la educación e introducir mayores niveles de justicia social. Se invirtieron cuantiosos recursos económicos que permitieron incrementar significativamente el salario de los maestros y profesores, ampliar la infraestructura y ayuda a las escuelas en riesgo social. El gasto en la educación ha aumentado considerablemente, pero los resultados no corresponden al sacrificio de la población para tales fines. Si aceptamos la cruda realidad que informa la educación panameña actualmente como evaluación del avance en los objetivos nacionales, debemos aceptar que los resultados demuestran que no ha habido cambios significativos, y más bien se tiende a mantener el nefasto método de la rutina, de la indiferencia, que sólo conducen al retroceso.
Los sociólogos sostienen que las diferentes instituciones no hacen más que reflejar características de la sociedad de la que forman parte, y la educación es la más sensitiva de las instituciones en este sentido. Es decir, la educación no constituye una excepción y evidencia de modo dramático la diferenciación que presenta nuestra sociedad. Hay que tomar muy en cuenta esta realidad, para evitar la apatía que, en muchos casos, caracteriza a los jóvenes estudiantes y les causa frustración y el correspondiente descontento con la educación que se imparte. Los docentes, por su parte, en razón de su fundamental responsabilidad de ser verdaderos "maestros de ciudadanos", deben mantener inalterable el principio de que la calidad de la educación se materializa en el aula de clases y en el ejemplo de conducta.
¡Ciudadanas y ciudadanos panameños: el Canal es nuestro y debemos mejorarlo!
(*) Especialista en Planificación y Administración de la Educación.

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