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Hacia una nueva seguridad social


HEMOS LLEGADO al punto crítico de colapso del diseño institucional de Estado, que tras décadas de reformas y resistencia predominó durante casi todo el siglo XX. La crisis inminente del Seguro Social panameño es su manifestación más patente, junto a la de la justicia y de las finanzas públicas que afloran cada vez con más fuerza, como llamando la atención a la impávida y corrupta sociedad y clase política local.
Las soluciones al Seguro Social no son muy diferentes a las que se están planteando en otros países. La "solución panameña" es un eufemismo para no hacer nada que valga la pena y tenga sostenibilidad. La humanidad envejece por los avances que ha traído la ciencia médica.
El actual sistema de seguro social estatizado no ha dejado a los ciudadanos organizar su vida y les ha quitado responsabilidad por su futuro. Hay una solidaridad muy mal entendida, que se desenfunda como arma retórica para ganar simpatías sin saber de lo que se habla o, peor aún, para engañar y confundir.
El manejo burocrático y ministerial del Seguro Social es un ancla para mejorar su alcance y eficiencia a la población. Lo que sucede en Panamá, al igual que en otras naciones del subcontinente de los "libertadores", es que los Estados se tornan en mediocracias y las gavillas se titulan partidos e intentan disfrazar con ideas su monopolio del Estado. La autonomía de la Caja de Seguro Social ha sido una quimera.
Los detractores de las cuentas individuales sólo se limitan a sobredimensionar algunas fallas, pero sin decir cuáles son las "soluciones de fondo" manteniendo un sistema estatizado de pensiones. Lo que pasa es que mientras unos hablan, otros pagan y botan su dinero.
Durante la administración del Seguro Social de 1999 a 2003, se obstaculizó un consenso rechazando con prepotencia a la OIT y al PNUD, al tergiversar cifras. Se hicieron malas inversiones en hospitales. Además, se hizo una recaudación ineficiente selectivizando algunos casos para protagonismo político.
Los cobros de cuotas no son una solución de fondo y se usaron para distraer, porque las listas de morosos estaban mal confeccionadas. Al final, se creyeron que hicieron el gran papel de redentores y lo que ocurrió fue un aceleramiento de la crisis con intenciones de victimizarse y organizar marchas politiqueras de respaldo a una administración incapaz e irrespetuosa de los trabajadores del Seguro.
En 1950 había 16 cotizantes por cada pensionado y para 2005 es de cuatro a uno. Se requiere una reforma integral que introduzca: 1- aumentos de la edad de jubilación para ambos sexos con incremento en la densidad de cuotas a 25 años; 2-cambios en el cálculo de las jubilaciones siguiendo criterios realistas; 3-mantener un aporte solidario mínimo con un sistema de aportes y cuentas individuales, eliminando la obligatoriedad de cotizar todo en un fondo estatal después de cierto nivel salarial; 4-manteniendo en forma de impuesto un aporte al sistema público, cuya función sería garantizar una pensión mínima; 5- beneficiarios hasta los 14 años, luego hacer un aporte adicional proporcional, según la cantidad de beneficiarios por cotizante; 6- separar las prestaciones médicas de las pensiones integrando a las clínicas privadas en un plan de seguro público en el que haya un copago por el usuario, y dejar libre la contratación de seguros privados a los que deciden salirse del sistema estatal de salud; 7- ajustes proporcionales de cuotas según rangos de salarios; 8-mantener un esquema básico hospitalario y médico de carácter público para patologías graves y exámenes y tratamientos costosos (cáncer, diálisis, etc.) con instalaciones de tercer y cuarto nivel en Chiriquí, Azuero, Panamá Oeste y la ciudad capital; 8-desarrollar el sistema bursátil panameño para mejorar posibilidades de mayores rendimientos e inversiones en fondos y acciones tanto para ahorristas particulares como el propio Estado; 9- crear una ley marco general de jubilaciones en el que se contemplen las prejubilaciones; 10- desarrollar las instituciones cooperativas con incentivos financieros; 11- reestructurar el sistema salarial público introduciendo el sistema de méritos, y sobre todo, disciplina fiscal del Estado para liberar fondos en una verdadera red de seguridad social. A fin de cuentas, todo dependerá del desarrollo de la economía en su conjunto.
No caigamos en el engaño de dejar parches y dilatar las soluciones a la seguridad social panameña. Para mañana el panorama es apocalíptico.
- "¿Y su corazón en lo espiritual? Raquel, de la abundancia de corazón hablan los labios. Su corazón no está lleno de la palabra de Dios, con el perdón, con la oración y la comunidad más íntima. Hábaleme un poco más".
- "Como le dije, llega la hora de las telenovelas, y como familia latinoamericana y como todo el mundo, estamos frente al televisor".
- "Veamos lo que está viendo y aprendiendo. La novela de las siete tiene escenas de adulterio, engaño, mentira, fraude, fornicación, robo, terribles para Jesús que murió justamente por eso, para pagar el precio de todos estos pecados que sutilmente se insinúan al corazón del hombre".
Entra Lía, lo saluda y le dice que ya vuelve. Entra Miguel. -"Mamá qué amigo tan apuesto y súper arreglado. Dime ´brother´ ¿te aceleras con la música? ¿Usted no es aquel de la cruz que tenemos en la sala?"
Miguel va a su cuarto y pone un rock a todo volumen. Entra el esposo de Raquel. - "¿Usted es algún vecino nuevo?"
- "No, soy Jesús".
Jesús insiste en que Raquel actúe como un día normal. Pronto encienden el televisor. Y comienza la novela con su desfile de situaciones de pecado, traiciones, pornografía, violencia, mentiras y robos. Estas escenas entran en el hogar, en la mente de Raquel y su familia. Jesús se está poniendo sumamente triste.
- "Con permiso Señor, voy a buscar a mi esposo".
- "¿Para ver novelas?"
- "Sí, ya que no me gusta verlas sola y al menos en la noche no estaré sola".
- "Entonces, ¿usted convida a su marido a mentir y adulterar?"
- "Nunca, Jesús, nunca pensé en eso".
- "¡Oh Raquel! ¿Se da cuenta lo que está provocando en su familia? Usted necesita buscar mi palabra, mi sabiduría, leer más la Biblia. ¿Por qué no se desliga de las novelas, ya pensó en reunir a su familia y dialogar sobre la Palabra de Dios? Si sus hijos continúan así, serán cada día más problemáticos y perderá a su marido".
Mientras Jesús continúa hablando, los hijos están fascinados con todas las situaciones de maldad y pecado sugeridas por la novela, las cuales se van introduciendo en su mente y corazón.
Jesús se despidió.
Una semana después, Raquel oye una voz: "Raquel...Raquel...".
- "José, corramos a esconder las revistas, cambiemos el canal o lo apagamos. Vamos a rezar el Rosario. Jesús nos da una oportunidad para que cambiemos de vida. Leamos la Biblia y meditemos. El quiere salvar nuestro matrimonio y nuestros hijos".
Raquel, María, Marta, Rosa, Miryam, Tania, Valdivia, Héctor... Sin Jesús, usted siente depresión violenta, apegada a las cosas sin sabiduría y sin amor.
Sin Jesús, usted se siente y se sentirá siempre vacía o infeliz y sin sentido para su vida.
¡No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu Santo de Dios habita en vosotros? (I Co 3,16)

101 años de Panamá América

 
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