Hacia una reforma tributaria escolar
En atención a los efectos que la reforma fiscal y las reformas de la ley de seguridad social puedan tener sobre los estratos con menos ingresos en nuestra sociedad, sería muy bien recibido que el Ministerio de Educación hiciera una investigación minuciosa y severa sobre las prácticas de succión indebida de recursos que se han establecido desde hace años en muchísimas escuelas.
Aunque año tras año las familias tienen que hacer frente a aumentos de los precios de libros, cuadernos, lápices corrientes y de colores, plumas, libros, pinceles, papel de dibujo, masilla, tiza, zapatos, medias, blusas, faldas, pantalones cortos y camisetas de deportes, pantalones largos y uniformes en general, tan pronto comienzan en serio las clases surge la nueva cadena de gastos nuevos.
Los maestros exigen que los estudiantes saquen copias de toda clase y con cualquier fin, en sustitución del texto que el alumno compró aparentemente por gusto. Después vienen los trabajos de figuritas y otras manualidades que en ningún lugar se encuentran si los padres no tienen una computadora conectada con Internet en un contrato de acceso completo.
Últimamente surgió un nuevo mecanismo de succión del presupuesto familiar.
A estudiantes de último año les exigen que compren ropa de "ejecutivo" (trajes de "ejecutivas" para las muchachas) con algún fin innecesario dentro de la escuela, o para un trabajo de ensayo en alguna compañía que nunca le exigiría tal ropa a un estudiante. Una de estas mudas completas de ropa no basta, porque hasta dos y tres tienen que comprar, y abundan los trabajos que exigen compra de materiales que cuestan lo mismo que la comida familiar todo un fin de semana. Esto debe cesar y los responsables deben hacerse acreedores a las más severas sanciones disciplinarias.
Aunque año tras año las familias tienen que hacer frente a aumentos de los precios de libros, cuadernos, lápices corrientes y de colores, plumas, libros, pinceles, papel de dibujo, masilla, tiza, zapatos, medias, blusas, faldas, pantalones cortos y camisetas de deportes, pantalones largos y uniformes en general, tan pronto comienzan en serio las clases surge la nueva cadena de gastos nuevos.
Los maestros exigen que los estudiantes saquen copias de toda clase y con cualquier fin, en sustitución del texto que el alumno compró aparentemente por gusto. Después vienen los trabajos de figuritas y otras manualidades que en ningún lugar se encuentran si los padres no tienen una computadora conectada con Internet en un contrato de acceso completo.
Últimamente surgió un nuevo mecanismo de succión del presupuesto familiar.
A estudiantes de último año les exigen que compren ropa de "ejecutivo" (trajes de "ejecutivas" para las muchachas) con algún fin innecesario dentro de la escuela, o para un trabajo de ensayo en alguna compañía que nunca le exigiría tal ropa a un estudiante. Una de estas mudas completas de ropa no basta, porque hasta dos y tres tienen que comprar, y abundan los trabajos que exigen compra de materiales que cuestan lo mismo que la comida familiar todo un fin de semana. Esto debe cesar y los responsables deben hacerse acreedores a las más severas sanciones disciplinarias.