Hagamos una pausa
Hace algunos días oí que me llamaban por mi nombre usual y sentí un gran regocijo cuando me di cuenta que era Gloria, mi amiga de años a quien en vano yo había tratado de localizar por el paso a mejor vida de su querido esposo. Lo que más me emocionó fue encontrarme con una persona radiante, tal como la había tratado por muchos años. Sentí que ella y yo seguimos viviendo por los miembros de nuestra familia que están a nuestro alrededor, por nuestras amistades, pero gozando de recuerdos que hicieron surcos profundos en nuestras almas.
Con el pensamiento se reviven encuentros, amaneces largos, muy largos, cuando se hacen nudos los abrazos, cuando se tropiezan las caricias y los placeres del amor ampliamente vividos, las entregas, origen y principio de la vida misma, conversaciones de lo que ocurrió de día, cuando se olvidan los problemas... ¡Qué sé yo!
Unos minutos sólo con Gloria y su expresión me devolvió la remembranza, la habilidad de ser uno mismo, simplemente el recuerdo feliz de ser dos en uno; no como los baratillos fugaces, sino una conjugación de dos almas en una, que se comprenden entre sí, que se ajustan a la realidad. No sé que más decir, sólo que esto se llama amor. Ese que ella vivió con Nando y yo con Chito.
No deseo pensar en la guerra, ni en la política, ni en la campaña electoral, ni en la escasez de la gasolina, ni en los altos precios. He querido hacer una pausa con una dedicación muy especial a mi amiga.
Con el pensamiento se reviven encuentros, amaneces largos, muy largos, cuando se hacen nudos los abrazos, cuando se tropiezan las caricias y los placeres del amor ampliamente vividos, las entregas, origen y principio de la vida misma, conversaciones de lo que ocurrió de día, cuando se olvidan los problemas... ¡Qué sé yo!
Unos minutos sólo con Gloria y su expresión me devolvió la remembranza, la habilidad de ser uno mismo, simplemente el recuerdo feliz de ser dos en uno; no como los baratillos fugaces, sino una conjugación de dos almas en una, que se comprenden entre sí, que se ajustan a la realidad. No sé que más decir, sólo que esto se llama amor. Ese que ella vivió con Nando y yo con Chito.
No deseo pensar en la guerra, ni en la política, ni en la campaña electoral, ni en la escasez de la gasolina, ni en los altos precios. He querido hacer una pausa con una dedicación muy especial a mi amiga.