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Hagan lo que digo, no lo que hago


Hay personajes, principalmente políticos, que con sus palabras y acciones claman lo que reza el título de este escrito. Veamos. El procurador Sossa dice ahora que la Comisión de la Verdad es una entidad política porque fue designada por el Ejecutivo. Me pregunto qué dijo o pensó cuando el Ejecutivo de turno le pidió que compareciera, junto con el jefe de la PTJ, al show de la autoentrega de Pedro Miguel González. No creo necesario entrar en detalles de su actuación post-show. Opino, y creo que muchos me acompañan, que el Procurador debe renunciar o deben renunciarlo.
La inefable presidenta PRD manifiesta que percibimos que en el gobierno no hay transparencia y que hay funcionarios corruptos. No refuto esto. Pero, ¿qué ha hecho el META para corregir la sinvergüencería de las partidas circuitales? ¿Por qué no publica la lista de asesores? Pareciera que algunos de éstos han sido premiados por su lealtad al régimen de "cara-de-piña". ¿Qué se hizo en tiempos no muy remotos acerca de las condonaciones de intereses hipotecarios y agrarios que ayudaron políticamente a unos pocos privilegiados? Ahora el nombramiento del Defensor del Pueblo es correctamente político porque deberá ser designado por la Asamblea Legislativa, que es el órgano político por excelencia. Hasta aquí no tengo objeción. Pero cuando se alega que esta acción es ética, ya se está estirando la verdad demasiado. Los que en un tiempo fueron vistos como la reserva moral de la patria ahora se están "METAmorfoseando". Opino firmemente que no hay manera de que la elección política del ombudsman sea moral. Este es un ejemplo muy reciente de lo que manifiesta el título de este artículo y más bien lo deberían dilucidar los peritos en filosofía, ética y moral.
Es enrevesado, pero veo una similitud entre lo que se le quiso hacer al magistrado Faúndes y el cacareado caso de la negación de una visa gringa. Se sabía, por lo menos, que no se contaban los votos legislativos para condenar a Faúndes. En el caso de la visa se presume que no se tienen las pruebas, más allá de una duda razonable, de que el "perjudicado" estuvo implicado en lo que se le acusa. Es evidente que las autoridades gringas cuentan con un cúmulo de circunstancias, creíbles, que las llevaron a vedarle el ingreso al perjudicado a su país. Una tormenta en un dedal.
El ejemplo más notorio se encuentra en el discurso reiterativo, persistente, de la presidenta Moscoso. Estamos de acuerdo, tenemos que preocuparnos por los que menos tienen. Esto lo ha dicho hasta la saciedad. Pero, por ejemplo, ¿qué ha hecho acerca de las partidas circuitales, de los fondos discrecionales y de todas las críticas bien intencionadas que se le han hecho y que apuntan a que hay algo(?) de corrupción en su gestión de gobierno?
Los ejemplos anteriores me recuerdan el cuento del parroquiano que le decía al chino de la tienda, "Chinito, la gente dice que tú eres ..." Y el chino le replicaba, "La gente son tú ´mimo´." Cierro pidiendo, una vez más, que se haga lo indecible por siquiera minorar la corrupción, ésta que, particularmente en la política vernacular, con pocas excepciones, se basa en lo que reza el título. Por lo que apoyo el nombramiento de una comisión de notables que redacte una nueva constitución que ojalá ayude, aunque sea en parte, a acabar con las sinvergüencerías en todos los sectores, que no parecen tener fin.

101 años de Panamá América

 
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