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Hamburguesa, ¿arma de destrucción masiva?


A menos de un mes de haber sido rechazado por el tribunal, los demandantes reintrodujeron el caso Perlman versus McDonald"s. Se trata de la primera gran demanda en el campo alimenticio y será una larga pelea. Se basa en una acusación contra McDonald"s por engañar a los consumidores, haciéndoles creer que sus platos son más saludables de lo que en realidad son. Pero la verdadera razón es la búsqueda, por parte de abogados litigantes, de otra industria a la cual ordeñar. Y se trata de una con bolsillos aún más profundos que los fabricantes de cigarrillos.
Para 1997, la industria tabacalera había iniciado su rápida capitulación. Los diferentes estados comenzaban a lograr acuerdos que les significarían decenas de miles de millones de dólares provenientes de las tabacaleras para cubrir gastos en asistencia médica. Como buenos hombres de negocios, los abogados litigantes, dirigidos por el profesor John Banzhaf de la Universidad George Washington, comenzaban la búsqueda de nuevos clientes y nuevos casos.
Entonces, la Organización Mundial de la Salud estaba en campaña contra el tabaco y el licor, pero los abogados litigantes alegaban que el cigarrillo era particularmente dañino y que otras industrias no serían atacadas, ni siquiera la de licores. "Reconocemos que aunque el licor es una droga que produce adicción, afecta a un pequeño porcentaje de la población, a diferencia de la nicotina que es una droga que convierte en adictos a la mayoría de la población", dijo Banzhaf en 1997.
El ex abogado litigante Víctor Schwartz, quien ahora preside la Asociación para la Reforma de Demandas por Daños, mantiene que los abogados "querían aislar a la industria tabacalera del resto de la comunidad empresarial, de manera que no fuesen a preocuparse en que los precedentes utilizados contra el tabaco pudiesen ser usados en contra de ellos, en especial la alianza de abogados litigantes con los fiscales estatales". Funcionó la estrategia y las tabacaleras, dejadas solas, terminaron capitulando.
Entre las industrias ricas y blancos potenciales de los abogados litigantes, sobresale la de alimentos y McDonald"s es la empresa más grande. El Dr. David Satcher, anterior Cirujano General, que en Estados Unidos tiene las funciones de comisionado de sanidad pública, reportó hace un par de años que la obesidad es "una epidemia" que cuesta 117 mil millones de dólares en atención médica y salarios perdidos, además mata a 300 mil norteamericanos cada año. Tales cifras son debatibles y, según la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, provienen de "datos poco convincentes e incompletos". Sin embargo, Ralph Nader se lanzó a la palestra gritando que la "hamburguesa con queso de McDonald"s es una arma de destrucción masiva". Por su parte, Kelly Bromwell, director del Centro de Alimentación y Desórdenes de Peso de la Universidad de Yale declaró al diario Boston Herald que "no hay diferencia entre Ronald McDonald y Joe Camel".
Así comenzó el litigio contra las grandes empresas de alimentos. El caso Perlman originalmente alegaba que la comida de McDonald"s había hecho que Ashley Perlman, de 14 años, pesara 77 kilos y la ya adulta Jazlyn Bradley fuese una obesa de 123 kilos. Esto fue ridiculizado por la prensa y rechazado por el juez Robert Sweet, pero no por frívolo sino por ser la demanda demasiado amplia. El juez Sweet procedió entonces a indicarles a los demandantes la dirección que debieran tomar en un caso futuro, en el sentido si los platos de McDonald ocasionan un riesgo a la salud mayor de lo que el consumidor común y corriente puede estar al tanto. Samuel Hirsch, abogado de Perlman, introdujo una nueva demanda el 17 de febrero, siguiendo el consejo del juez. Alega que el contenido de grasa de los platos de McDonald"s es muy alto, para que los consumidores se envicien con sabrosos platos de alto contenido graso. La realidad es que los norteamericanos son ahora más gordos porque comen más que antes.
El Financial Times reporta que una comida normal en McDonald"s hace 50 años contenía 590 calorías y hoy 1.550. Pero eso tiene que ver con las preferencias de la clientela y no con manipulaciones dietéticas de McDonald"s. Pero si el abogado demandante puede persuadir al jurado que McDonald"s está convirtiendo a los jóvenes en adictos a sus productos, manipulando los ingredientes, puede ganar la demanda. Somos adictos psicológicamente a ciertos alimentos. Los carbohidratos, grasas y proteínas son necesarios para la vida, por lo que no será fácil probar la acusación. Además, los obesos comen toda clase de alimentos y culpar sólo a McDonald"s será difícil. Pero los abogados litigantes son expertos manipuladores del lenguaje, por lo que no es imposible. Y si tienen éxito, veremos aumentar 50% el precio de las hamburguesas, como ha sucedido con los cigarrillos. Las tabacaleras fueron arrinconadas. Es importante que todo el sector industrial se defienda. Si no lo hace, los próximos demandados serán la industria farmacéutica, la petrolera, el transporte, etc.
* Director, International Policy Network.
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