¿Hasta cuándo?
Me preocupa enormemente la situación económica a que hemos llegado. El anunciado despegue que se decía que se produciría con el uso del Fondo Fiduciario, aunado a los préstamos que se harían realidad, es para que se notaran cambios que aún no se perciben. La tardanza en resolver el problema del salario mínimo acentuó más la precaria situación comercial que no toca fondo. La desaceleración sigue sin parar y la queja es general.
El Gobierno debe explicar a la ciudadanía qué es lo que está sucediendo. Algunos allegados al régimen sugirieron cambios en el Gabinete, pues según ellos, los ministros no realizaron a conciencia su trabajo y andan detrás de la postulación para la presidencia para el próximo período. Nos llamamos a engaño con la entrega del Canal de Panamá, con todas las propiedades adquiridas, porque se aducía que las inversiones proliferarían y que se reduciría el desempleo. Nada más incierto. Cada vez que hay una posibilidad de arreglos con nuestros antiguos socios, pareciera que nos huele mal y esgrimimos un nacionalismo que es prudente, mas no razonable. Es necesario que rectifiquemos el rumbo sin menoscabar nuestra nacionalidad.
Recuerdo una encuesta que realizó un periódico local hace un par de años, solicitando opinión sobre la salida de los norteamericanos de las bases de nuestro país y más del 80% de los empadronados estaban en desacuerdo con su retiro. El pueblo es sabio y sin lugar a dudas el temor a la situación que estamos viviendo la preveían. En lugar del referéndum que se efectuó para aumentar el período del presidente, ¿por qué no se hizo para que el pueblo decidiera sobre las bases?. Lo dejo para que el pueblo juzgue.
Nuestros gobernantes antes de la dictadura demostraron que eran muy capaces y aptos pensando en función de patria. Hubo realizaciones que hoy son elogiadas por su trascendencia, entre las cuales podemos mencionar la construcción del Hospital Santo Tomás, la creación de la Universidad de Panamá y de la Caja de Seguro Social, la construcción de la Carretera Interamericana y de la Carretera de Panamá a Colón, la creación de la Zona Libre de Colón y cuántas más que se puede seguir mencionando, que son realizaciones que nos han permitido estar a la par de países desarrollados.
Los países como el nuestro, subdesarrollados, debemos agachar la cabeza muchas veces y procurar que nuestras riquezas las explotemos en pro de las comunidades, no permitiendo que vayan a parar a manos de los menos, que son los que siempre se benefician. ¿A dónde han ido a parar las grandes cantidades de tierras y propiedades que nos entregaron? Es conveniente que esto se esclarezca, porque no tiene sentido que se siga engañando con promesas de lo que será irrealizable, tomando en consideración que los eternos pelechadores siempre quedarán acomodados. ¿Hasta cuándo seguirá el país soportando tanto político corrompido, que abren sus fauces para enriquecerse y que están acabando con la economía nacional?. Nuestro pueblo ha sido manso y ha aceptado con resignación todo lo que ha acontecido. ¿Hasta cuándo soportará? Sólo Dios sabe.
El Gobierno debe explicar a la ciudadanía qué es lo que está sucediendo. Algunos allegados al régimen sugirieron cambios en el Gabinete, pues según ellos, los ministros no realizaron a conciencia su trabajo y andan detrás de la postulación para la presidencia para el próximo período. Nos llamamos a engaño con la entrega del Canal de Panamá, con todas las propiedades adquiridas, porque se aducía que las inversiones proliferarían y que se reduciría el desempleo. Nada más incierto. Cada vez que hay una posibilidad de arreglos con nuestros antiguos socios, pareciera que nos huele mal y esgrimimos un nacionalismo que es prudente, mas no razonable. Es necesario que rectifiquemos el rumbo sin menoscabar nuestra nacionalidad.
Recuerdo una encuesta que realizó un periódico local hace un par de años, solicitando opinión sobre la salida de los norteamericanos de las bases de nuestro país y más del 80% de los empadronados estaban en desacuerdo con su retiro. El pueblo es sabio y sin lugar a dudas el temor a la situación que estamos viviendo la preveían. En lugar del referéndum que se efectuó para aumentar el período del presidente, ¿por qué no se hizo para que el pueblo decidiera sobre las bases?. Lo dejo para que el pueblo juzgue.
Nuestros gobernantes antes de la dictadura demostraron que eran muy capaces y aptos pensando en función de patria. Hubo realizaciones que hoy son elogiadas por su trascendencia, entre las cuales podemos mencionar la construcción del Hospital Santo Tomás, la creación de la Universidad de Panamá y de la Caja de Seguro Social, la construcción de la Carretera Interamericana y de la Carretera de Panamá a Colón, la creación de la Zona Libre de Colón y cuántas más que se puede seguir mencionando, que son realizaciones que nos han permitido estar a la par de países desarrollados.
Los países como el nuestro, subdesarrollados, debemos agachar la cabeza muchas veces y procurar que nuestras riquezas las explotemos en pro de las comunidades, no permitiendo que vayan a parar a manos de los menos, que son los que siempre se benefician. ¿A dónde han ido a parar las grandes cantidades de tierras y propiedades que nos entregaron? Es conveniente que esto se esclarezca, porque no tiene sentido que se siga engañando con promesas de lo que será irrealizable, tomando en consideración que los eternos pelechadores siempre quedarán acomodados. ¿Hasta cuándo seguirá el país soportando tanto político corrompido, que abren sus fauces para enriquecerse y que están acabando con la economía nacional?. Nuestro pueblo ha sido manso y ha aceptado con resignación todo lo que ha acontecido. ¿Hasta cuándo soportará? Sólo Dios sabe.