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Hasta pronto Chase...¡Buena gente esa!


Admito sentir una profunda pena y nostalgia por la desaparición de la presencia física del Chase en Panamá. No sólo porque lo que emocionalmente significa eso para mí y mi familia, ya que soy producto de formación profesional de esa institución, sino por lo que significa para su numerosa clientela y a nuestro país en términos de habernos acostumbrado a su gestión durante más de ochenta años de continuo aporte a nuestro desarrollo financiero, social y cultural.
Es natural que yo sienta pesar y nostalgia al ver desaparecer de los letreros y anuncios bancarios del ámbito nacional el nombre del Chase, institución que me brindó la oportunidad de desarrollarme profesionalmente en una carrera distinta a mi disciplina académica; y lo interesante de todo esto es que soy apenas un ejemplo del sinnúmero de panameños y extranjeros que debemos, en gran parte, nuestros logros profesionales a las oportunidades que nos ofreció el Chase en Panamá. Es precisamente por su contribución al desarrollo profesional de banqueros nacionales, quienes han servido y sirven bien a numerosas instituciones panameñas locales y extranjeras (dudo que exista un banco en Panamá que no tenga dentro de su equipo al menos a un ex-Chase), lo que quiero resaltar en este gesto público personal de reconocimiento y agradecimiento que hago al Chase. Igualmente importante es el hecho de que el impacto del desarrollo humano del Chase no se ha limitado al sector financiero, ya que encontramos panameños de formación Chase en múltiples organizaciones privadas y públicas. No existe duda alguna del papel importante que ha tenido el Chase en el desarrollo de nuestra economía, basta reconocer su posición constante de liderazgo en nuestro mercado bancario, en todos sus aspectos. También es justo reconocer el aporte social de la sana y buena aplicación del criterio bancario, disciplina que impulsó siempre el Chase; como también su estímulo a nuestro desarrollo cultural, como buen mecenas del arte en sus varias manifestaciones. Puedo escribir extensamente con objetividad sobre el impacto positivo de la participación del Chase en esos aspectos; mas, mi intención hoy es enfocar mi reconocimiento específicamente hacia su contribución al desarrollo profesional de miles de panameños como resultado colateral de una labor bancaria seria, dedicada, de responsabilidad social que caracterizó la presencia Chase en Panamá desde 1915.
Tomemos, por ejemplo, su conocida participación en el desarrollo del Agro del Chase a través de su Programa de Crédito Agrícola, iniciado en David en 1951; esfuerzo que debemos a la visión y tesón de ese gran banquero y panameño de corazón, Don Eduardo Healy, quien logró dicho objetivo superando la reacción corporativa de Casa Matriz. El Programa cumplió con creces su objetivo, sus resultados son parte de nuestra historia; fue modelo de programas similares en otros países impulsados por técnicos-banqueros panameños. Lucho Moreno nos llamó "banqueros a caballo" (El resto de los colegas nos llamaban "los cowboys") Fue de esa generación de "banqueros a caballo", donde surgió un grupo importante de profesionales de connotada trayectoria privada y pública, sin embargo esto es sólo un ejemplo, iguales resultados obtuvo el Chase con sus actividades de negocios donde siempre mezcló banca con ética y disciplina con formación profesional.
He querido utilizar el Programa de Crédito Agrícola como ejemplo para ilustrar mi argumento principal de cómo el Chase a través de una actividad bancaria rentable, logró metas de desarrollo económico y social y al mismo tiempo formar profesionalmente a un grupo significativo de panameños, que luego se esparcieron por toda la gama de actividades bancarias y no bancarias, privadas y públicas, contribuyendo así con sus esfuerzos personales al desarrollo de nuestro Panamá y llevando honrosamente nuestra bandera como banqueros y funcionarios en otros países. Es mi manera de enfatizar mi punto de vista, de que la mayor contribución del Chase a nuestro país ha sido su estímulo y respaldo al desarrollo profesional de muchos panameños, creando así un capital humano para el beneficio integral del país. Todo esto durante una larga y provechosa permanencia histórica e identificación con Panamá. Es por eso que hablo de desaparición física del nombre Chase, pero no de su presencia, ya que su cultura, su herencia, vivirá dentro de los logros individuales de todos los que recibimos formación profesional en esa gran institución. Sin olvidarnos, por supuesto, a los centenares de miles de clientes del Chase, que durante su presencia en Panamá, disfrutaron de sus servicios y en el proceso supieron apreciar y adquirir respeto y apego por la "Buena gente esa".
Quiero resaltar como hecho interesante, que tanto el gerente general actual del Chase, Ing. Olegario Barrelier, como el del banco adquisidor, Ing. Joseph Salteiro, iniciaron sus meritorias carreras como técnicos del Programa de Crédito Agrícola del Chase.

101 años de Panamá América

 
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