Hay alumnos con sed en Altos del Valle de Urracá
Acudimos al grito desesperado de una directora y varios maestros que trabajan con las uñas en la escuela Altos del Valle de Urracá, en el distrito de San Miguelito. Los 600 niños que cursan en el plantel fundado en 1990 confronta graves problemas como son: la falta de agua, de una cerca, la presencia de invasores y la delincuencia.
La escasez de agua es intolerable, muchos de los alumnos piden permiso a la hora del recreo para ir a sus casas a beber el líquido o para usar el baño.
Algunos grifos observamos en la escuela, los que sobreviven a la delincuencia local, pero de ellos no emana ni una sola gota; ¿y los baños? Solamente abren uno de los cuatro existentes, porque de esta manera se evita que el olor se propague por todo el centro escolar.
La directora del plantel, Gloríela Aguilar, y los maestros Valentín Jiménez y Carlos Jaramillo nos relataron las vicisitudes que padecen, y la poca ayuda que reciben.
LOS DEJAN SIN NADA
Como si la falta de agua no fuera suficiente, a los delincuentes del área no se les ocurrió nada mejor que hurtarse uno de los tres tanques de almacenamiento de agua, con capacidad de mil galones, que tienen en la escuela. Por supuesto estos tanques muy pocas veces están llenos, ya que el líquido llega a la comunidad, si hay suerte, dos veces a la semana y como la escuela está en un área alta es más difícil su llegada.
El tanque que tiene un costo de B/.500 fue divisado en una casa del sector, y aunque la Policía Técnica Judicial (PTJ) conoce del caso porque se interpuso la denuncia, no han hecho nada al respecto. "Conocemos que el tanque lo están rodeando de bloques, así que nos hemos resignado a perderlo", expresó un docente.
Al momento del hurto el recipiente estaba ubicado en un cerro detrás de la escuela, y es imposible que nadie viera nada, debido al gran tamaño del mismo. Para evitar otro hurto los dos restantes fueron trasladados vacíos a los pasillos del plantel.
Esta no ha sido la única visita de los amigos de lo ajeno, hace un año que las paredes del comedor fueron derribadas para llevarse un congelador, una estufa, el tanque de gas, la vajilla y todas las ollas, manifestó el maestro Valentín Jiménez.
En la planta baja no hay fuentes de agua porque los vecinos dañaron los grifos, y en el patio se han encontrado casquillos de bala.
URGE UNA CERCA
Los robos mencionados quizás se hubieran evitado si la escuela Altos del Valle de Urracá contara con una cerca, coincidieron los entrevistados.
La misma fue prometida por el anterior gobierno, que valoró el trabajo en B/.35 mil, pero nunca se hizo, la actual administración dice que ya se programó el presupuesto para hacer la obra, por lo que todos esperan con ansias que la construcción se inicie lo antes posible.
Aquí las personas entran y salen como si fuera un parque, dijo el maestro Carlos Jaramillo, quien añadió que para evitar que entren a la parte superior se cierran las dos puertas de hierro que dan acceso a las escaleras.
La escuela tiene una buena cantidad de terreno baldío que era usado como área de cultivo, allí se sembraba guandú, yuca, pepino, maíz y plátano, sin embargo, esta forma de autogestión ha terminado debido a la presencia de invasores.
La escasez de agua es intolerable, muchos de los alumnos piden permiso a la hora del recreo para ir a sus casas a beber el líquido o para usar el baño.
Algunos grifos observamos en la escuela, los que sobreviven a la delincuencia local, pero de ellos no emana ni una sola gota; ¿y los baños? Solamente abren uno de los cuatro existentes, porque de esta manera se evita que el olor se propague por todo el centro escolar.
La directora del plantel, Gloríela Aguilar, y los maestros Valentín Jiménez y Carlos Jaramillo nos relataron las vicisitudes que padecen, y la poca ayuda que reciben.
LOS DEJAN SIN NADA
Como si la falta de agua no fuera suficiente, a los delincuentes del área no se les ocurrió nada mejor que hurtarse uno de los tres tanques de almacenamiento de agua, con capacidad de mil galones, que tienen en la escuela. Por supuesto estos tanques muy pocas veces están llenos, ya que el líquido llega a la comunidad, si hay suerte, dos veces a la semana y como la escuela está en un área alta es más difícil su llegada.
El tanque que tiene un costo de B/.500 fue divisado en una casa del sector, y aunque la Policía Técnica Judicial (PTJ) conoce del caso porque se interpuso la denuncia, no han hecho nada al respecto. "Conocemos que el tanque lo están rodeando de bloques, así que nos hemos resignado a perderlo", expresó un docente.
Al momento del hurto el recipiente estaba ubicado en un cerro detrás de la escuela, y es imposible que nadie viera nada, debido al gran tamaño del mismo. Para evitar otro hurto los dos restantes fueron trasladados vacíos a los pasillos del plantel.
Esta no ha sido la única visita de los amigos de lo ajeno, hace un año que las paredes del comedor fueron derribadas para llevarse un congelador, una estufa, el tanque de gas, la vajilla y todas las ollas, manifestó el maestro Valentín Jiménez.
En la planta baja no hay fuentes de agua porque los vecinos dañaron los grifos, y en el patio se han encontrado casquillos de bala.
URGE UNA CERCA
Los robos mencionados quizás se hubieran evitado si la escuela Altos del Valle de Urracá contara con una cerca, coincidieron los entrevistados.
La misma fue prometida por el anterior gobierno, que valoró el trabajo en B/.35 mil, pero nunca se hizo, la actual administración dice que ya se programó el presupuesto para hacer la obra, por lo que todos esperan con ansias que la construcción se inicie lo antes posible.
Aquí las personas entran y salen como si fuera un parque, dijo el maestro Carlos Jaramillo, quien añadió que para evitar que entren a la parte superior se cierran las dos puertas de hierro que dan acceso a las escaleras.
La escuela tiene una buena cantidad de terreno baldío que era usado como área de cultivo, allí se sembraba guandú, yuca, pepino, maíz y plátano, sin embargo, esta forma de autogestión ha terminado debido a la presencia de invasores.