¿Hay esperanza en la seguridad?
El ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, en cada encuentro con los representantes de los medios presume que el Gobierno nacional está fortaleciendo su política de seguridad nacional en la dirección correcta. Sus opiniones son expresadas en medio de las imágenes de los reportes noticiosos de crímenes y violencia en una Nación que no tiene confianza en el castigo a los delincuentes, que poco cree en la eficacia de las entidades de seguridad (Policía) y que ha perdido la esperanza de que algún día vivamos en paz.
El discurso oficial en materia de seguridad, especialmente el que en los últimos días ha venido exponiendo el director de la Policía, Gustavo Pérez, pone especial énfasis en el combate a la delincuencia, es decir, el uso de la fuerza. Sin embargo, los especialistas insisten en que la efectividad de la Policía empezará a dar resultados cuando se atienda también el problema económico, social y jurídico que debe respaldar la represión, especialmente cuando se trata del problema de las bandas juveniles. La tarea es ciertamente difícil, pero hay que empezar a explicarla para que podamos recuperar la esperanza de que es posible volver a convivir pacíficamente en Panamá.