“Hay gente que va pa’l Cielo y va llorando”
Hace algunos años pasaban por televisión una propaganda en la cual decían dicha frase refiriéndose a personas que, a pesar de estar recibiendo un beneficio, se quejan. Eso claramente se aplica hoy en día a personas que están recibiendo beneficios de parte del Gobierno pero aún así se quejan y critican lo recibido. Entre algunos de estos podemos mencionar las famosas mochilas y bonos educativos, los esfuerzos por realizar la necesaria transformación curricular, el aumento del salario mínimo incluyendo a los empleados públicos que desde hacía mucho tiempo no recibían uno. Y de esto último, es censurable la actitud de voceros de la dirigencia del FENASEP que no dan las gracias por lo recibido sino que lo critican.
El Gobierno del señor Ricardo Martinelli, en su afán por cumplir con la promesa de un cambio por un Panamá más justo para todos, está teniendo aciertos y desaciertos y la balanza se inclina hacia los primeros y como prueba están las recientes encuestas que le dan una aceptación de más del 70%, lo cual es superior a lo recibido en las elecciones. A pesar de esto, voceros, los mismos de siempre, tanto de la dirigencia de los gremios obreros como docentes, los vemos con la misma actitud que han tenido año tras año, de criticar y criticar y jamás se les escucha decir cosas positivas, constructivas, reconciliadoras, sino todo lo contrario. Pareciese que les interesa mantener su discurso para justificar sus posiciones en sus directivas que les proporcionan ingresos y status ya que a cada uno de los empleados de estos gremios le descuentan de su salario fondos para cubrir los gastos del sindicato que incluye, entre otros, el pago y prebendas a sus dirigentes. Habrá que ver si, algún día, las bases de estos gremios sobrepasarán a sus dirigentes dándose cuenta que están siendo manipulados y, a veces, hasta “congueados” por aquellos con sus aburridos y repetitivos discursos.
Algo similar sucede con los voceros de la actual dirigencia del PRD. Pretenden tapar el sol con las manos con su cacareado discurso de criticar prácticamente todo lo que hace el Gobierno tratando de vender la idea que este no está haciendo nada bien a pesar que las encuestas indican lo contrario. Y esto obviamente lo hacen con la intención de ganar adeptos para, en un futuro, volver a ganar las elecciones. Y no se dan cuenta que el pueblo no es tonto y que con su actitud lo que están haciendo es perdiendo adeptos. Pero bueno, el mal es para ellos mismos.
Panamá somos todos y cada uno de nosotros por lo que todos tenemos que ser parte del cambio. Nadie debe asumir la posición de la mujer que llevaron ante el Rey Salomón que, reclamando que el bebé que se disputaba con otra era suyo, estuvo dispuesta a sacrificarlo antes que reconocer que realmente era de la otra. Debemos preguntarnos quién quiere realmente a Panamá y cómo puedo yo ser parte del cambio que necesitamos.