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Hay manos que tejen el tiempo


"El verdadero amor es eterno, infinito, y siempre igual a sí mismo. Es justo y puro, sin demostraciones violentas; se le ve con cabellos grises y siempre joven de corazón". Honore de Balzac.
Hay manos que tejen el tiempo haciendo corazones y caricias que lo enternecen y lo miman enseñándole amar.
Hay manos que tejen el tiempo haciendo labios que aprenden a besar y a musitar, "te querré hasta el más allá".
Hay manos que tejen el tiempo, y el aliento se hace luz y los ojos alegría porque se entrelazan dos almas para siempre. Esas manos tejen con arte, sin condiciones para que un hombre y una mujer, unidos, se amen profundamente, saboreando ese milagro y jamás olvidarlo.
Hay manos que tejen el tiempo y le roban al espacio la armonía, con una fijación en la realidad humana, formando la base del amor con alegría, con vitalidad, creando la esencia de la existencia, de la relación más noble de la Humanidad.
Hay manos que tejen el tiempo con fe en el propio amor, en su capacidad de reproducirse en los demás y aceptar, incluso, el dolor cuando se pierde al ser amado. En el amor que tejen esas manos no sólo hay arte, sino vitalidad.
Por experiencia sé que el amor no es un fenómeno accidental; se requiere aprendizaje, entrega, perdón y un goce especial cada vez que se está con el ser amado, o cuando se piensa en él.
El amor no conoce el final, muchos saben querer, pocos saben amar.
En ausencia, este artículo celebra un aniversario más de feliz matrimonio con Chito (q.e.p.d), este 10 de septiembre.

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