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Hay que cumplirle al pueblo


Ha terminado la gestión gubernamental perredista y con ella, la pesadilla de un pueblo que se pasó cinco largos años esperando el cumplimiento de las promesas que el expresidente Ernesto Pérez Balladares hiciera en la toma de posesión el 1 de septiembre de 1994, cuando manifestó que "El pueblo al Poder" y que trabajaría por el bienestar y la justicia social de las clases más humildes del país.
Dolorosamente, tales promesas no fueron cumplidas y hoy los panameños continúan sufriendo las consecuencias del desempleo, del alto costo de la vida, la extrema pobreza, la privatización del INTEL y del IRHE, la falta de tierras y viviendas y de otras situaciones que nos están indicando que su período de gobierno (1994-1999) no ha sido la mejor respuesta para los sectores marginados de la República.
Tal frustración producto también de leyes neoliberales y de un régimen prepotente y sin participación popular, contribuyó a la no reelección y al triunfo de la alianza "Unión por Panamá", cuya administración de gobierno se ha iniciado y debe encontrar a todos los panameños unidos y en plena concordancia para llegar al encuentro de un "Panamá Mejor" sin odios, ni rencores y con la consigna del trabajo constructivo y permanente. En esta forma el gobierno de doña Mireya, podrá cumplirle al pueblo con programas y leyes que beneficien a los que más lo necesitan y hacerle frente a los retos del futuro.
Así deben comprenderlo los dirigentes de los partidos políticos, la empresa privada, los trabajadores y todas las fuerzas vivas, cuya participación es imprescindible para llegar a acuerdos nacionales en materia de salud, educación, trabajo, vivienda, justicia, economía y de esa manera, cumplir con las demandas de todos los sectores de la patria.
Cuestionamos las ambiciones de poder, los intereses partidistas y personales que han empezado a aflorar en el seno de la Asamblea Legislativa en donde los partidos y alianzas luchan, denodadamente, para ganar el control de este órgano del Estado sin pensar en que lo indispensable en el momento de un cambio en la dirección del país, es aunar esfuerzos para la unidad que ahora se hace más urgente por los retos del nuevo milenio y la transferencia del canal que exigen un trabajo de equipo en donde la capacidad, honestidad, eficiencia y vocación de patria, sean los rasgos más salientes de aquellos que tienen la responsabilidad de orientar las diversas instituciones del Estado.
Y es en el seno de la Asamblea Legislativa en donde el trabajo de equipo se hace más urgente, en estos momentos, para que las comunidades que han elegido a sus legisladores, puedan recibir las mejores soluciones a sus problemas; en donde los intereses partidistas, las ambiciones de lucro y de poder deben desaparecer para lograr el bienestar y la justicia social que miles de panameños están reclamando con justa razón.

101 años de Panamá América

 
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