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Hay que dar las gracias


Si bien es cierto que los actos protocolares o simbólicos de Transferencia del Canal son una meta alcanzada, creo que como políticos debemos hacer una valoración, porque el evento fue de suma importancia no sólo para nuestro país sino también para toda Latinoamérica, tal como ha quedado recogido en toda la prensa mundial.
Desde el 14 de diciembre pasado he estado a la espera de un pronunciamiento de mi partido con respecto a los hechos que se dieron ese día en las Esclusas de Miraflores, sin embargo, no ha llegado a mis oídos alguna expresión oficial actualizada de la dirigencia. Y deseaba esperar, no por qué estaba esperando la línea, sino porque estaba seguro que no iba a haber expresión alguna. Para llegar a esa meta fueron innumerables los obstáculos que debieron vencer muchas generaciones de panameños desde el momento mismo de la firma de los oprobiosos Tratados Hay-Buneau Varilla. Creo que no existe panameño que no reconozca, lo que en su momento denominó Omar Torrijos como "la Lucha Generacional" en la reconquista de nuestros territorios y en hacer valer en ellos las características que identifican a nuestro Estado.
Ese 14 de diciembre sentí un gran regocijo, al igual que estoy seguro sintió la inmensa mayoría de los panameños, porque patriota somos todos. Los apátridas son tan pocos que yo no los conozco y estadísticamente no cuentan. Por ese regocijo tenemos que darnos las gracias todos, sin dejar de reconocer la tesonera actitud de hombres como Manuel Amador Guerrero, Ricardo J. Alfaro, Harmodio Arias, Roberto F. Chiari, José A. Remón Cantera, panameños de pensamientos preclaros que supo Omar Torrijos recoger, para enarbolarlos y conducirnos hacia estos momentos de gloria que estamos viviendo a finales del milenio.
Queremos en este sentido expresar nuestra complacencia por el discurso de la Mandataria, ya que el mismo se enmarcó en la perspectiva histórica del momento, reconociendo los valores de todos estos hombres, y en el plano nacional de manera especial a Omar Torrijos. Ese discurso se mantuvo dentro de los parámetros de identidad nacional que nos hemos impuesto como nación: que el Canal es de todos los panameños y será más eficiente para provecho del mundo y de Panamá.
También hay que darle las gracias al Movimiento Estudiantil panameño, y sobre todo, al Instituto Nacional que siempre estuvo al frente de nuestras justas reclamaciones. Al Movimiento Popular en sus diferentes grupos y expresiones, que siempre antepuso el interés nacional a los intereses que se pueden derivar de la precaria situación en que viven esos sectores.
Lo único que le critico al fondo de los actos de ese glorioso día es que no se tomó en cuenta el aporte de los sectores populares mencionados. No se les dio la preeminencia a que tenían derecho, porque fue de esos sectores de donde salieron los muertos en esta lucha que culminará, hoy 31 de diciembre al medio día. Al acto le faltó calor popular y quizás a eso debió la poca feliz actuación de esos grupos ese día. Sin justificarlos, es probable que no se les dejó otra salida para manifestarse. También debemos reconocer el papel de estadistas que han jugado figuras importantes de los Estados Unidos de Norteamérica, que sin importarles las consecuencias política supieron en su momento reconocer las realidades de las relaciones entre nuestros países y actuaron en consecuencia. Hombres como los Presidentes Johnson, Carter y Clinton deben estar al lado de los panameños en ese gran monumento que debemos erigirle a la nacionalidad, en la cima del Cerro Ancón.
Todo ésto lo sentimos muy profundamente, y no porque seamos más nacionalistas que nadie, porque vuelvo a repetir que no creo que existan panameños que no quieran a su país, esos son muy pocos. Lo que sí puede ser cierto, es que existan diferentes maneras de expresar ese sentimiento, situación que se da en otras actividades sentimentales. Quizás por eso, algunos que sean más tímidos o se consideren más precavidos nos califican de patrioteros. Es como cuando estamos en la infancia y la adolescencia y que creemos que manifestar públicamente algunos sentimientos es signo de debilidad y en los hombres de poca hombría, y así te califican tus compañeros de juego. Es decir hay algo de infantilismo y hasta de complejos en esas críticas que nos hacen los adversarios.
La Historia ha demostrado que los que luchamos más abiertamente por recuperar nuestros territorios y por la transferencia del Canal teníamos la razón. Lo anterior no se refiere al único hecho de recuperar bienes para la nacionalidad, se refiere también a la repercusión que van a tener en la calidad de vida de los panameños más pobres la recuperación de todos esos activos nacionales.
Los actos del día 14 de diciembre tienen otra importancia en la cual definitivamente está la mano de Dios que nos está señalando el camino de la Unidad Nacional. En términos generales, la sociedad política nacional está dividida y polarizada y quiso Dios que los que más nos creíamos con derecho a tener un papel protagónico ese día, fuésemos reemplazados por los que siempre adversaron todo lo que se ha hecho por la recuperación de la identidad nacional en los últimos 30 años. Lo anterior no pretende descalificar a nadie ya que entendemos que los movían motivos que no tenían nada que ver con sus sentimientos patrióticos. Todos coincidimos que en la frase del Himno Nacional de "Alcanzamos por fin la Victoria" se sintetiza el profundo significado de los hechos del 14 de diciembre, pero creo que esa interpretación tiene algo de superficialidad, ya que como se dieron las cosas, hay que agregarle a ese fondo la otra frase de nuestro Himno Nacional "En el campo feliz de la Unión". Una mano poderosa, divina, determinó que había cambio de actores, para demostrarnos que no hay diferencias que no se puedan zanjar.
Hemos obtenido un éxito, pero a la vez, un enorme reto que estoy convencido que podemos vencer. Pero para empezar, lo menos que debemos hacer es enturbiar las aguas del Canal, y para ello, debe haber congruencia entre lo que dice la Mandataria y sus funcionarios y lo que se dicen entre sí. Por un lado, ella dice que el Canal va a ser manejado por los panameños y eso yo lo entiendo integralmente, y por el otro lado, altos funcionarios primero dicen que no se esta negociando nada con nadie, luego si se está negociando, pero sólo en materia de inteligencia, para posteriormente aparecerse con el Plan Estratégico de Seguridad, y se dice que es un plan panameño que no hay que llevarlo a plebiscito. Pero el 17 de diciembre de 1999, a sólo 3 días de la gloriosa fecha, se dice en la Asamblea que no hay negociaciones todavía, pero se habla de un futuro plebiscito, ya que la Constitución así lo exige cuando se trata de acuerdos con otros países en temas relacionados con el Canal y sus áreas. El Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea dice que hay presiones de los Estados Unidos y otro funcionario lo rebate.
Entonces queda la duda y la perspicacia hace pensar que si hay un acuerdo y éste traspasa algún lindero que va más allá de la Inteligencia y la Seguridad. ¿Qué se está concediendo que vamos a requerir una aprobación nacional?. Están equivocados los que creen pueden aprovechar el sentimiento de dependencia que tienen muchos panameños con respecto a la presencia militar (aunque está vestida de civil) norteamericana en Panamá. Si creen que pueden aprovechar ese sentimiento para vencer al nacionalista, el momento se les pasó, ya es tarde para eso y se van a llevar una sorpresa. Lo peor es que no han entendido que con esa actitud tanto los panameños como los norteamericanos que están en esas gestiones, ponen en serio peligro las relaciones entre nuestros dos países, cuando ahora mismo tenemos todo para fortalecerlas para siempre.

101 años de Panamá América

 
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