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Hay que negociar, pero con talento


A partir de un hecho político, como fue la presentación de las Iniciativas de las Américas por parte del presidente Bush en 1992, se lanzó la propuesta de integración hemisférica que generó tantas esperanzas como precauciones. La esperanza nace de la ilusión de poder alcanzar con nuestros productos esos grandes mercados desarrollados que representan no sólo el motor de la actividad económica del continente sino un liderazgo para la economía mundial. Y las precauciones se originan de la tremenda asimetría respecto a esos mercados tan desarrollados tecnológicamente que pueden transformarse en transferencia de capitales, de inversiones y de producción hacia los países desarrollados que profundice los procesos de desarticulación productiva de nuestra relativamente débil estructura industrial, con graves consecuencias sociales.
Es fácil imaginar la cantidad de empresas y empleos que se perderían de llevarse adelante un proceso de integración continental sin los resguardos necesarios, dada la brecha de productividad entre nuestro país y los del Norte y Sur América. Estas preocupaciones deben estar contempladas por los efectos reales de la integración. Si uno se remite al origen del ALCA y analiza el objetivo que se enunció al inicio del proceso negociador, se encuentra que su anhelo era "promover la prosperidad a través de la integración económica y el libre comercio". A partir de esta declaración de principios se debe analizar los posibles efectos del proceso ALCA para cada uno de los principales protagonistas de la integración. Un efecto positivo permitirá que la integración sea sinónimo de prosperidad, mayor y mejor empleo para que nuestros ciudadanos se beneficien con mejores condiciones sociales.
De no instrumentarse correctamente las asimetrías sólo pueden llevar a la desaparición de las empresas de los países menos desarrollados. Una integración que nos empobrezca es inaceptable para nuestras naciones, nuestros trabajadores y nuestros productores. Para Panamá es fundamental que, en el marco del ALCA, se prevean mecanismos específicos para suavizar la reconversión de los sectores productivos y asegurar que todas las naciones se beneficien de la zona de libre comercio. Por ejemplo, es inimaginable la integración de los países centroamericanos con la primera economía del mundo sin un mecanismo de salvaguarda, muy ágil que permita evitar que la importación de bienes del Norte genere daños a la producción local instalada. Como en cualquier proceso de integración, si se desea preservar el ALCA como espacio económico, se debe evitar que las poblaciones lo asocien al cierre de empresas y al desempleo.

101 años de Panamá América

 
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