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Hay que proteger la producción avícola


La existencia de los virus denominados "Newcastle" o "Influenza aviar", que afectan la producción avícola en los países donde se han dado brotes confirmados, como es el caso de Guatemala, México y Honduras, preocupa lógicamente a los panameños que desarrollan esta actividad, por las costosas y funestas consecuencias que les causaría el ingreso al territorio nacional de esta grave enfermedad, y obliga a mantener el status zoosanitario envidiable que tiene Panamá.
Con responsabilidad periodística lanzamos una alerta sobre este delicado asunto, agravado por la aparición de la "Influenza Aviar", otro virus mortal, que también produce una enfermedad altamente contagiosa y que se transmite vía contacto directo con secreciones de aves infestadas, especialmente heces, lo mismo que a través de los alimentos, el agua, equipos y ropa contaminados.
Plenamente justificada consideramos la preocupación que sienten los empresarios panameños dedicados a la producción avícola, para lo cual han efectuado cuantiosas inversiones, con el objeto de actuar en un mercado altamente competitivo, nacional e internacionalmente, en donde son requisitos fundamentales la eficiencia y la calidad del producto, en el caso que nos ocupa, el pollo y sus derivados, ante la grave amenaza que se cierne sobre su actividad.
Ello obedece a que no es remota ni imaginaria la posibilidad del ingreso de estas enfermedades al territorio nacional, sobre todo por el frecuente intercambio comercial que se da entre los países de la región y por el hecho de que el virus "Newcastle", en el pasado mes de mayo, causó en México el sacrificio de más de quince millones de aves afectadas.
En cuanto a la "Influenza Aviar", se han producido algunos brotes en Costa Rica, país que tiene fronteras comunes con Panamá, aunque no se ha observado la presencia del virus "Newcastle".
Según estudios científicos realizados, las fuentes de este virus se concentran en "secreciones respiratorias", heces y en todas las partes de las aves muertas". Indican, igualmente, que el virus es transmitido durante el período de incubación y por un período limitado durante la convalecencia e, incluso, se ha demostrado que algunos psitácidos transmiten durante más de un año el virus de la enfermedad de manera intermitente.
Por otra parte, está probado también que las dos enfermedades pueden ser introducidas en las granjas avícolas por las aves acuáticas y marinas clínicamente normales y es tan real el peligro, que huevos rotos contaminados son capaces de infectar a los pollitos en las plantas de incubación.
Aunque está probado que estas enfermedades, en términos generales, no afectan a los seres humanos, en caso de que ingresen al territorio panameño, afectarían a toda la producción nacional de pollo, por lo que tendría que sacrificarse, sumado al hecho de que la industria avícola tardaría mucho tiempo en recuperarse, con resultados fatales para la economía panameña.
De acuerdo con voceros de este importante sector, afortunadamente en nuestro país existen efectivos controles zoosanitarios. Sin embargo, consideran que es necesario mejorarlos y ampliarlos, a través de las entidades competentes, ante la cercanía a las fronteras patrias de esas perjudiciales enfermedades.
Recomiendan los interesados concretamente, que urge fortalecer los controles fronterizos, con el fin de que los pollos y cualquier otra ave doméstica o animales que se deseen introducir a Panamá, cumplan, sin excepciones, los requisitos legales establecidos, como el de permanecer por un tiempo prudencial en cuarenta para evitar el contagio, como en efecto lo viene haciendo el MIDA.
Aplaudimos el efectivo trabajo que vienen desarrollando, en conjunto, entidades oficiales, como los Ministerios de Desarrollo Agropecuario, Salud y Economía y Finanzas, a través de su dirección general de Aduanas, con el propósito de impedir que éstos u otros virus entren a nuestro país, afecten la vida humana y perjudiquen a sectores vitales de la economía nacional, como el avícola, que tantos beneficios genera en la captación de divisas y generación de empleos, entre otros.

101 años de Panamá América

 
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