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Hay que recobrar la credibilidad


El país ha venido sufriendo de falta de credibilidad en sus instituciones. Existe desconfianza en las promesas que los políticos utilizan para lograr el respaldo en su empeño de capturar la máxima autoridad la nación: la Presidencia de la República. Tal realidad es un obstáculo para que Panamá pueda encaminarse hacia la realización de sus más ambicionadas metas. Hay la percepción de que cuando los funcionarios hablan de dar solución a los problemas de la Nación, esas soluciones nunca llegan y la comunidad se frustra y continúa viviendo el vía crucis de su existencia.
Ahora necesitamos que el gobierno actual eche por la borda todas esas prácticas funestas e inicie una nueva manera de dirigir al país en donde pueblo y gobierno, colaborando estrechamente, den paso a la concertación y reconciliación que tanto requerimos para ubicar al país en el camino que lo conduzca a su desarrollo integral.
Las proclamas del presidente Torrijos están llenas de sinceridad, buena voluntad y deseos para que las comunidades experimenten un mejoramiento en todos los aspectos de vida; de que la modernización del Seguro Social sea producto de la participación de todos, de que zonas como Darién sean debidamente desarrolladas e incorporadas a la vida nacional; de que la corrupción que ha hecho y está haciendo tanto daño a la imagen de Panamá, sea eliminada; que la reactivación económica sea el producto del buen aprovechamiento de los recursos naturales y humanos, y de un honesto manejo de fondos públicos.
En estas últimas semanas han surgido situaciones muy lamentables para los panameños: el alza exorbitante del petróleo, las tarifas de la energía eléctrica y el teléfono mantienen un estado de desesperación y angustia, porque hay un alto porcentaje de panameños desempleados y sin recursos.
Reconocemos el interés que ha venido demostrando la administración actual en el sentido de aminorar el sacrificio económico de la población, pero creemos que se han necesitado políticas con las cuales las transnacionales contribuyan eficazmente a resolver este problema. La acción de la CLICAC debiera ser más permanente en la supervisión de supermercados y empresas que están viviendo el tiempo de las "vacas gordas" y enriqueciéndose más a costa del sudor y esfuerzo del sufrido pueblo panameño.
Todos debemos participar en la consecución de un país en donde la honestidad, la responsabilidad ciudadana, el trabajo constructivo y la vocación de patria no permitan que algunos actúen deshonestamente, porque en lugar de servir al país, se sirven de él en beneficio de sus intereses. Levantemos muy en alto el nombre de Panamá, dediquémosle lo mejor de nuestros esfuerzos y anhelos para que, paso a paso, vaya conquistando el prestigio y grandeza que se merece.
No debemos fallar en este intento de participación ciudadana; en esta oportunidad que está brindando el Gobierno para que todos los sectores expongan sus puntos de vista en torno al futuro de la Patria Nueva que deseamos los que hemos llegado al cansancio y a la frustración de gobiernos pasados que sólo les interesó las salvaguarda de sus intereses políticos y personales.

101 años de Panamá América

 
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