He visto un cambio
Desde mi trinchera mirando a través de mi óptica he visto un cambio de actitud en la comunidad raizal inlanders respecto a los últimos acontecimientos acaecidos en el archipiélago.
No ha sido fácil para mi ver agrupados en un solo sitio a diez mil nativos alrededor de una causa reclamando sus derechos usurpados por intrusos.
La movilización de las masas de los sectores tradicionales de San Luis y La Loma fue un éxito jamás visto en la historia de las islas. Esto me da a entender que la sociedad inlanders a pesar de su debilidad es indivisible y está lejos de la capitulación, al sometimiento y a las ideas impuestas por otras personas que practican el neocolonialismo y el desdoblamiento mental.
Ha nacido una nueva generación de líderes nativos orgullosos de sí mismos y de su origen, encabezados por el visionario Alberto Gordon May "Bico", por el dinámico pastor Marcelino Hudson y por la sapiencia de Germán Mc Nish.
Los sufragios de muerte enviados a los líderes comunitarios y a los pastores no fueron obstáculos para que protestaran. Los religiosos seculares no se amedrantaron y menos lograron callar la valentía de un líder que ha nacido "Bico", quien me conmovió al escucharlo decir que su raza necesita de un espacio en esta democracia donde no hay pluralidad de participación para la etnia isleña.
El pastor Gordon acertó cuando gritó a viva voz pidiéndole al presidente de Colombia, Andrés Pastrana, que no nos enviara más caciques para gobernarnos porque indios no hay más en esta tribu. Pero el pastor se quedó corto cuando no le solicitó al presidente que nos enviara textos de Mandela, de Govan Mbcky y de Moshood Abiola y así darnos unas lecciones de autodeterminación que nos conduzca a la libertad, al respeto de los derechos humanos y a la preservación del derecho de las minorías étnicas.
Nuestra colombianidad es incondicional pero hay una cosa que el gobierno de Bogotá debería aprender y es que mientras los nativos estén marginados de las riquezas que se generan en el archipiélago las protestas y los brotes de separatismo pueden traer consecuencias no calculadas por el gobierno colombiano. Ya conocemos qué es la libertad y ahora queremos un poquito. Así lo dijo Freedom.
Aquí no se puede seguir jugando con la dignidad del pueblo raizal en favor de terceros que no le han aportado nada a las islas. A los extranjeros los hemos aceptado como son con sus defectos, con sus glorias, pero no aceptamos sus prácticas de colonialismo económico y feudal que ha devorado de un solo tajo a la civilización isleña, pues ellos no se han integrado a la sociedad nativa.
Hace unos días el reverendo Germán Mc Nish trajo a colación ante más de doscientos fieles en uno de sus cultos "que el sanandresano tenía que prepararse a morir luchando por sus islas y sus ideas, ir a la cárcel y enrrollarse en la bandera de la libertad sanandresana.
Solvin Bowie, un respetado ciudadano del común de nuestra isla, no se quedó atrás cuando en una manifestación de corte nacionalista dijo: "a los sanandresanos siempre nos cachetean y luego ponemos el trasero para que nos pateen y después decir: se lo dejo a Dios", pero lo que no sabemos es si Dios está muy ocupado y tenemos que luchar por nuestros derechos.
No ha sido fácil para mi ver agrupados en un solo sitio a diez mil nativos alrededor de una causa reclamando sus derechos usurpados por intrusos.
La movilización de las masas de los sectores tradicionales de San Luis y La Loma fue un éxito jamás visto en la historia de las islas. Esto me da a entender que la sociedad inlanders a pesar de su debilidad es indivisible y está lejos de la capitulación, al sometimiento y a las ideas impuestas por otras personas que practican el neocolonialismo y el desdoblamiento mental.
Ha nacido una nueva generación de líderes nativos orgullosos de sí mismos y de su origen, encabezados por el visionario Alberto Gordon May "Bico", por el dinámico pastor Marcelino Hudson y por la sapiencia de Germán Mc Nish.
Los sufragios de muerte enviados a los líderes comunitarios y a los pastores no fueron obstáculos para que protestaran. Los religiosos seculares no se amedrantaron y menos lograron callar la valentía de un líder que ha nacido "Bico", quien me conmovió al escucharlo decir que su raza necesita de un espacio en esta democracia donde no hay pluralidad de participación para la etnia isleña.
El pastor Gordon acertó cuando gritó a viva voz pidiéndole al presidente de Colombia, Andrés Pastrana, que no nos enviara más caciques para gobernarnos porque indios no hay más en esta tribu. Pero el pastor se quedó corto cuando no le solicitó al presidente que nos enviara textos de Mandela, de Govan Mbcky y de Moshood Abiola y así darnos unas lecciones de autodeterminación que nos conduzca a la libertad, al respeto de los derechos humanos y a la preservación del derecho de las minorías étnicas.
Nuestra colombianidad es incondicional pero hay una cosa que el gobierno de Bogotá debería aprender y es que mientras los nativos estén marginados de las riquezas que se generan en el archipiélago las protestas y los brotes de separatismo pueden traer consecuencias no calculadas por el gobierno colombiano. Ya conocemos qué es la libertad y ahora queremos un poquito. Así lo dijo Freedom.
Aquí no se puede seguir jugando con la dignidad del pueblo raizal en favor de terceros que no le han aportado nada a las islas. A los extranjeros los hemos aceptado como son con sus defectos, con sus glorias, pero no aceptamos sus prácticas de colonialismo económico y feudal que ha devorado de un solo tajo a la civilización isleña, pues ellos no se han integrado a la sociedad nativa.
Hace unos días el reverendo Germán Mc Nish trajo a colación ante más de doscientos fieles en uno de sus cultos "que el sanandresano tenía que prepararse a morir luchando por sus islas y sus ideas, ir a la cárcel y enrrollarse en la bandera de la libertad sanandresana.
Solvin Bowie, un respetado ciudadano del común de nuestra isla, no se quedó atrás cuando en una manifestación de corte nacionalista dijo: "a los sanandresanos siempre nos cachetean y luego ponemos el trasero para que nos pateen y después decir: se lo dejo a Dios", pero lo que no sabemos es si Dios está muy ocupado y tenemos que luchar por nuestros derechos.