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Hechos históricos y el miedo


El gran problema que ha confrontado el P.R.D. en función de Gobierno, ha sido el miedo terrible a que se descubra todo cuanto ha hecho, al momento de dejar el poder, fue así como a la dictadura cívico militar le dio miedo aprovechar varias oportunidades que se les brindó.
En 1989 hubo de despojarlos por medio de la agraviante invasión, para que dejaran el poder, mas debemos aceptar que si no hubiese habido la invasión, todavía hoy existiría el instituto castrense con el control absoluto.
Hoy como ayer, el problema del día es el miedo, ese miedo al qué ocurrirá cuando se destapen las bellezas sin límites en las que son duchos. Con mucha frecuencia escuchamos a miembros del P.R.D., que debemos cambiar el discurso, sobre todo ahora que por primera vez ha habido bajo su égida un torneo puro en lo presidencial, cuestionable en los demás niveles. Al pedirnos un cambio de discurso, lo que pretenden es que tiremos un manto de olvido a las ignominias por ellos perpetradas, como si ello fuera fácil. Olvidar el pasado como ellos pretenden, es lo mismo que olvidar los hechos históricos acaecidos a la humanidad a través de tantas centurias.
Durante los años de la dictadura, en donde las izquierdas tenían el control del gobierno en lo civil, mucho se hizo para borrar la historia de nuestros próceres, la historia de una nación en donde se conjugaron la intención y la mejor voluntad de los hombres que consolidaron nuestra nacionalidad.
Así como se pretendió borrar la historia de la naciente república, ahora pretenden que se borren los ignominiosos días de la dictadura. Pero allí está nuestra historia como testigo muda de nuestro pasado, pese a quienes la han pisoteado con cálculo y saña.
Al leer la correspondencia del Dr. Eusebio A. Morales al Diario de Panamá del que era su director y editorialista, al referirse a la desaparición de los archivos históricos de la Colonia, expresó: "Parece que un Omar Istmeño los arrojó al fuego por considerarlos inútiles", lo menos que podía imaginar el Dr. Morales es que a 50 años de su muerte, llegara el Omar istmeño que quiso borrar la historia de la naciente república y de los hombres que la construyeron, y en donde fue él, autor de primera magnitud.
Hoy como ayer, el miedo es lo que impele a los cobardes a valerse de toda clase de artimañas para, bien no dejar el poder, o dejar incrustada en el engranaje gubernamental, fichas que al amparo de su influencia callen o escondan las barbaridades que han cometido.
Es de observar que se están poniendo a la vista hechos como el caso del PARVIS, de los terrenos de la Caja de Seguro Social para sólo citar estos dos casos, pues sabemos que los siguientes caerán por gravedad, a la hora en que nuevos funcionarios pidan los respectivos áuditos.
Los nombramientos que ha hecho el presidente Pérez Balladares para términos más allá de su mandato evidencian nuestras afirmaciones, en donde por ejemplo el del Registro Público, del que ya veremos si soporta una investigación exhaustiva tendiente a localizar empresas para sustentar grandes negociados. Veremos también si las partidas circuitales soportan un estudio pormenorizado amén, de que constituyen en manos de los legisladores funciones al margen de la Constitución que nos rige, es decir extralimitación de funciones.
El presidente Pérez Balladares hace poco vetó el artículo de una ley en donde se le daba al vicepresidente electo funciones no contempladas en la Constitución por lo que es de observar que otra ley en donde se otorga a los legisladores el manejo de las partidas circuitales, es incuestionablemente inconstitucional, porque por ninguna parte del texto constitucional aparece tal función, como ya expresamos.
La táctica del P.R.D. de realizar obras como lo es el de calles y carreteras es loable, pero lo que hay detrás y que llega a desgreños con proporciones inimaginables son el método del reparto "uno pa tí, uno pa mí, uno pa las calles", - como decía el chinito - son los resultados finales que desvirtúan lo primero.
En una ocasión en forma muy obstinada escuché a un P.R.D. en la radio hablando de los tramposos anteriores a 1968 y nos indignamos mucho, por no haber sido rebatido tal hecho.
Es que por un lado los tramposos de antes del 68 ya están muertos, por lo que los únicos tramposos vivos son precisamente los del P.R.D, aquellos ya no podrán hacer daño, éstos sí, éstos convirtieron a los primeros en ángeles.
Por otra parte han pretendido dividir la historia de Panamá en antes y después del 68, cuando no es así. El adecentamiento político en Panamá se inició con el mandato de Don Ernesto de la Guardia Jr., salvo el rudo golpe que recibió el sistema durante los 21 años de dictadura, porque fue Don Ernesto quien instituyó el actual sistema electoral.
Después del mandato de Don Ernesto hubo elecciones limpias como la de Don Roberto F. Chiari, más lo cierto es que la corrupción política no se podía erradicar con un "corríjase y se corrigió" y los resultados finales de las elecciones del 68 fueron producto de un sistema bien diseñado y nada más.
En cuanto a los golpes de Estado, cierto es que mediante el movimiento de Acción Comunal se dio este primer golpe por parte de los civiles, a partir de ese hecho, el último golpe civil fue el de Ricardo Adolfo de la Guardia.
Los militares tenemos por un lado que Remón dio dos: a Don Daniel Chanis y al Dr. Arnulfo Arias. Boris dio golpe a Arnulfo Arias, se sucedieron golpes entre militares hasta alcanzar el control Omar Torrijos.
Consolidado Torrijos se dio un golpe a la Junta Provisional, un golpe a Aristides Royo, un golpe a Ricardo De la Espriella, un golpe a Nicolás Ardito Barletta y se desconoció o anuló la elección del 89. Esta historia no la podremos olvidar.
Todos esos sucesos fueron amparados al calor del miedo que les impedía entregar el poder. Así fue ayer y así es hoy. Controlando poder fuera del poder.

101 años de Panamá América

 
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