default

Héroe


No podemos hacernos los indiferentes ante las manifestaciones de regocijo popular por el resultado positivo de un panameño en una competencia mundial, no regional, ni local, en una actividad deportiva, al regresar a su patria. Sería farisaico. En la plegaria eucarística optativa de la liturgia eucarística eclesiástica católica V/c nos dice "que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio, que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres y así les mostremos el camino de la salvación". Nos adherimos a esa celebración, con moderación, lo cual es imposible entre nosotros porque aparentemente toda alegría, dado nuestro determinismo tropical, tiene que ser exagerada y como que es un río revuelto en el que todo el mundo quiere pescar, donde unos más otros menos quieren figurar, donde hay luchas manifiestas u ocultas, de los políticos en tiempo de elecciones, donde quieren convertir el homenaje al héroe en campaña personal electorera. De mal gusto.

Sencillamente ante una hazaña de esta calidad. La gente se preguntó, ¿qué va a hacer ahora el Gobierno? Y el Gobierno actuó ofreciendo $US 50.000.00 en nombre del pueblo panameño a nuestro héroe de clase modesta, fuera del jet presidencial, a sus sencillos progenitores y declarar día festivo, con las críticas obvias, y colaborar con el homenaje en las escalinatas del edificio de la Autoridad del Canal, lo cual se tomó como la máxima expresión de reconocimiento por la hazaña atlética. Aun cuando siempre se querrá más.

Efectivamente hubo regocijo y apoteósica fue la recepción y el paseo del joven colonense, de 23 años, por las avenidas de la ciudad para recibir las ovaciones de su pueblo que vio satisfecho su anhelo de estar entre los países con medalla de oro.

Este éxito ojalá dure todo el tiempo que deba durar porque no es eterno. Ojalá se cumplan los deseos del padre del joven, que sensatamente desea para su vástago, de que culmine una carrera universitaria, ya tiene otras cualidades además de poder ser el primero en salto largo en unas Olimpiadas, del gran salto en la vida que le espera por delante rodeado de éxitos profesionales. Le deseamos lo mejor y sobre todo que no pierda el temor de Dios, que es el principio de la sabiduría, ahora que está en el pináculo de la gloria temporal.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América