Héroes y víctimas
Aún sintiendo el fogaje en la piel, luego de participar de los actos conmemorativos del 3 de noviembre, me decidí a compartir lo experimentado.
Son muchas las impresiones: En el alma me queda la música que nos identifica como nación, interpretada al ritmo de tambores y liras; grabada en la mente la imagen de nuestra Enseña Patria, ondeando orgullosa, portada por nuestros jóvenes y más destacados valores de los distintos planteles; pero en todo mi ser se grababa la vivencia de Panamá. A veces caminando, otras de pie o sentada -en nuestras precarias aceras- como espectadora observaba nuestra ciudad tropical. Amplias avenidas de alquitrán que parecían derretirse bajo las calientes botas de nuestras lindas batuteras, calles emanando vapor que se mezclaba entre los tafetanes y algodones de nuestros muy engalanados estudiantes; rayos de sol que traspasaban los elegantes quepis y que ni la barricada de paraguas, a lo largo de la avenida, podían frenar. Calor tropical muy húmedo, bochorno y sudor, común denominador que envolvía a actores y observadores; todo fundido para rendir homenaje a la Patria.
Un verdadero acto de heroicidad de nuestra juventud y cuerpo de profesores que les acompañaban con sus mejores galas, y que por sus caras podíamos deducir, que el recorrido del desfile y el ambiente que los envolvía, superaba cualquier expectativa emulada durante los tenaces ensayos a lo largo del año. Más que felicidad, veíamos rostros desfigurados y desfallecientes por el abrumador calor, de donde trataba de emerger la sonrisa que expresara un: ¡Viva Panamá!
Vivimos como víctimas, espectadores y actores de estos desfiles patrios, las inclemencias de un clima que cada vez es más agresivo e inhóspito con quienes, más allá de todo, estamos orgullosos de ser panameños. Sin embargo, es importante llamar la atención que lo que está sucediendo no es simplemente expresión de la casualidad, ni de un día un "poco más caliente de lo normal", los efectos de la transformación del clima son producto de cuánto hemos sido inconscientes que cada uno tiene una acción directa en detrimento o mejoramiento de la calidad ambiental.
La proliferación de edificios con vidrios reflectivos, que agudizan el efecto de radiación solar, la eliminación de la arborización para dar paso a más construcciones que deberían garantizar espacios públicos adecuados y elementos que aporten sombras y respeten las corrientes de aire, deben ser considerados a la hora de aprobar nuevos proyectos de construcción. Pero además, todos los ciudadanos podemos aportar: sembrando un árbol, ahorrando energía eléctrica, manteniendo nuestros autos en buenas condiciones y racionando su uso para contaminar menos; ahorrando agua, no ensuciando.
Todos esos elementos nos hacen ser constructores de una Patria mejor, para que podamos cada noviembre celebrar sin víctimas del cambio climático, sino como heroicos panameños conscientes que, contribuyendo a un ambiente más sano, ayudamos a hacer de Panamá un mejor país.
Recordó que una de las costumbres que no han olvidado es la tradicional "Junta de Embarra", donde los hombres hacían la casa de quincha porque no había bloques.
"Es algo autóctono que ya casi no se ve, pero que nosotros no dejamos perder, por eso la hacemos todos los años en el mes de abril", indicó Pérez de Escudero.
Añadió que durante la realización de la Junta de Embarra, también se hace chicha, comida típica y presentaciones folclóricas, tal como se hacía en el pasado cuando las familias se unían para hacer las casas de las parejas que se iban a casar.
Lo que más representa la comida santeña es el sancocho de gallina, los tamales, el arroz con pollo, la sopa de carne (en todas las matanzas hay una) y dulces (cocada y el pan de maíz).
Su música típica y vestidos folclóricos (La Pollera y El Montuno), así como sus carnavales y reinas, particularmente en la ciudad de Las Tablas, que han logrado cautivar a nacionales y extranjeros.
Desde las 10:00 a.m. de hoy 10 de noviembre, cuando se conmemoran 185 años del Primer Grito de Independencia, la Asociación Cívica de Santeños Residentes en San Miguelito, realizará su tradicional Desfile de Carretas.
La ruta será desde la Casa Sede de la Asociación en Villa Guadalupe hasta el Antiguo Club de Montaña en la Avenida Ricardo J. Alfaro.
En el Antiguo Club de Montaña en la tarde se efectuarán cantaderas, presentaciones folclóricas y bailes.
Los organizadores confían en que este año, una vez más, contará con el apoyo de los capitalinos en general, a quienes estas tradiciones también los apasiona.
Son muchas las impresiones: En el alma me queda la música que nos identifica como nación, interpretada al ritmo de tambores y liras; grabada en la mente la imagen de nuestra Enseña Patria, ondeando orgullosa, portada por nuestros jóvenes y más destacados valores de los distintos planteles; pero en todo mi ser se grababa la vivencia de Panamá. A veces caminando, otras de pie o sentada -en nuestras precarias aceras- como espectadora observaba nuestra ciudad tropical. Amplias avenidas de alquitrán que parecían derretirse bajo las calientes botas de nuestras lindas batuteras, calles emanando vapor que se mezclaba entre los tafetanes y algodones de nuestros muy engalanados estudiantes; rayos de sol que traspasaban los elegantes quepis y que ni la barricada de paraguas, a lo largo de la avenida, podían frenar. Calor tropical muy húmedo, bochorno y sudor, común denominador que envolvía a actores y observadores; todo fundido para rendir homenaje a la Patria.
Un verdadero acto de heroicidad de nuestra juventud y cuerpo de profesores que les acompañaban con sus mejores galas, y que por sus caras podíamos deducir, que el recorrido del desfile y el ambiente que los envolvía, superaba cualquier expectativa emulada durante los tenaces ensayos a lo largo del año. Más que felicidad, veíamos rostros desfigurados y desfallecientes por el abrumador calor, de donde trataba de emerger la sonrisa que expresara un: ¡Viva Panamá!
Vivimos como víctimas, espectadores y actores de estos desfiles patrios, las inclemencias de un clima que cada vez es más agresivo e inhóspito con quienes, más allá de todo, estamos orgullosos de ser panameños. Sin embargo, es importante llamar la atención que lo que está sucediendo no es simplemente expresión de la casualidad, ni de un día un "poco más caliente de lo normal", los efectos de la transformación del clima son producto de cuánto hemos sido inconscientes que cada uno tiene una acción directa en detrimento o mejoramiento de la calidad ambiental.
La proliferación de edificios con vidrios reflectivos, que agudizan el efecto de radiación solar, la eliminación de la arborización para dar paso a más construcciones que deberían garantizar espacios públicos adecuados y elementos que aporten sombras y respeten las corrientes de aire, deben ser considerados a la hora de aprobar nuevos proyectos de construcción. Pero además, todos los ciudadanos podemos aportar: sembrando un árbol, ahorrando energía eléctrica, manteniendo nuestros autos en buenas condiciones y racionando su uso para contaminar menos; ahorrando agua, no ensuciando.
Todos esos elementos nos hacen ser constructores de una Patria mejor, para que podamos cada noviembre celebrar sin víctimas del cambio climático, sino como heroicos panameños conscientes que, contribuyendo a un ambiente más sano, ayudamos a hacer de Panamá un mejor país.
Recordó que una de las costumbres que no han olvidado es la tradicional "Junta de Embarra", donde los hombres hacían la casa de quincha porque no había bloques.
"Es algo autóctono que ya casi no se ve, pero que nosotros no dejamos perder, por eso la hacemos todos los años en el mes de abril", indicó Pérez de Escudero.
Añadió que durante la realización de la Junta de Embarra, también se hace chicha, comida típica y presentaciones folclóricas, tal como se hacía en el pasado cuando las familias se unían para hacer las casas de las parejas que se iban a casar.
Lo que más representa la comida santeña es el sancocho de gallina, los tamales, el arroz con pollo, la sopa de carne (en todas las matanzas hay una) y dulces (cocada y el pan de maíz).
Su música típica y vestidos folclóricos (La Pollera y El Montuno), así como sus carnavales y reinas, particularmente en la ciudad de Las Tablas, que han logrado cautivar a nacionales y extranjeros.
Desde las 10:00 a.m. de hoy 10 de noviembre, cuando se conmemoran 185 años del Primer Grito de Independencia, la Asociación Cívica de Santeños Residentes en San Miguelito, realizará su tradicional Desfile de Carretas.
La ruta será desde la Casa Sede de la Asociación en Villa Guadalupe hasta el Antiguo Club de Montaña en la Avenida Ricardo J. Alfaro.
En el Antiguo Club de Montaña en la tarde se efectuarán cantaderas, presentaciones folclóricas y bailes.
Los organizadores confían en que este año, una vez más, contará con el apoyo de los capitalinos en general, a quienes estas tradiciones también los apasiona.