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Heroismo de docentes


Un olor pestilente se colaba a través de las paredes de los más de cuatro salones del plantel con matrícula de 86 niños, quienes parecen ya habituados. El "aroma" llegaba hasta el frente. Provenía de las letrinas ubicadas en la parte posterior de la escuela. Puertas sin cerradura y un techo que seguramente ya protestó ante la llegada de las lluvias, así lucían los seis espacios designados para tales propósitos.
La cordial sonrisa de una de las maestras nos dio la bienvenida, mientras pretendíamos no interrumpir las clases del turno diurno. Las aulas eran compartidas por dos grupos de niños. Las edades marcaban la diferencia. Una tácita línea divisoria se dibujaba por el centro. Bancas de un lado y del otro. Algo así como "los de izquierda y los de derecha".
Aquel panorama encontró pronta explicación. "Somos maestros multigrados", fenómeno repetitivo en la comarca. En la comunidad indígena de Alto de Jesús, Benito Zambrano atendía a sus 13 estudiantes, siete de primer grado y el resto de sexto.
Para él no parecía difícil. De momento giraba su mirada hacia un extremo y sin titubear se desplazaba poco después hacia el otro. Los alumnos parecían no requerir mayor atención. Benito se esforzaba por un "todo en su justa medida".
Y aunque acá, en la comarca, las estructuras son fuertes, las paredes bien pintadas y la bandera nacional ondea en los patios, la falta de textos actualizados habla de una esencia que se esfuma con el pasar del tiempo. "Los muchachos usan los libros que el maestro, por iniciativa propia, trae"... ¿y el ministerio?, preguntamos: "aún no nos los han enviado", respondió.
Al terminar la primaria los jóvenes emprenden una dura batalla contra las adversidades de la región. Las dificultades de una zona casi impenetrable determinan la continuidad en un primer ciclo, que en el caso de Alto de Jesús, Murciélago y comunidades aledañas, corresponde a Rincón, Las Palmas y Buenos Aires. Varias horas a pie.
Precisamente este último, en el corregimiento cabecera de Buenos Aires, congrega la mayor población secundaria del sector. Es así como la deserción escolar dice presente en este periodo. La vida de estudiante es reemplazada a tan temprana edad por la experiencia de un agricultor o cualquier otro oficio que signifique una remuneración económica en beneficio de los miembros de la familia, seis, siete y hasta más, en la mayoría de los casos. "Se quedan para ayudar en la casa", nos explicaron algunos.
Les llega el momento de elegir entre seguir comiendo o intentar prepararse y la primera opción resulta por lo general, la más práctica. Indígenas ataviadas con el traje tradicional dictaban las clases. Su propia gente se prepara para educar a los suyos, pero, los "latinos", como se identifica al resto, no dicen no al reto de trasladarse a estas apartadas montañas.
Y es que precisamente dentro de la comarca conviven sin distinciones indígenas, campesinos y los denominados "latinos", entendido como los que no se ajustan ni a la primera ni a la segunda denominación. En el caso de los maestros, los hay de Santiago, Chiriquí, Coclé. Raúl Quintero, es director de la Escuela de Barrigón con una población de unos 100 estudiantes, la única región mayoritariamente campesina dentro de la Comarca Ngöbe Buglé.
A la visita de El Panamá América en Barrigón, los funcionarios del Programa Nacional de Tierras (PRONAT) llevaban adelante un ciclo informativo sobre la delimitación de la zona comarcal. Esta comunidad está ubicada justo en los límites y según señaló el dirigente Justino Miranda, "una parte pertenece a la comarca y la otra no". Casualmente se discutía su inclusión total.
Quintero no dudó en mostrar "la desidia en que vivimos los maestros". Al fondo se observaban unas chozas a punto de desplome. El zinc deteriorado, cubriendo un diminuto espacio en el que a duras penas se puede colocar una cama de cañazas y una mesa con uno que otro utensilio. Se trataba de los "dormitorios de los maestros".
Los cuatro maestros elevaron su enérgica voz de protesta. "Todo el tiempo nos dicen que está en proyecto", dijo en alusión al Ministerio de Educación y "no nos dan respuesta". Adicional a ello, tal como ocurre en Alto de Jesús, "los libros son gestión de los maestros. El ministerio más bien quiere que uno le haga el trabajo", expresó otro de los presentes en tono desafiante.
Son niños que experimentan a diario la sensación de las piedras calientes, a media mañana, penetrándoles los pies, que parecen haber perdido sensibilidad por el diario bregar. De zapatos, ni pensarlo, hay apenas para la comida, mucho menos habrá para calzados.

101 años de Panamá América

 
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