Hidroeléctricas y campesinos
El 14 de Marzo, declarado " Día Mundial de Acción sobre las represas y a favor de los ríos, el Agua y la Vida", un grupo de campesinos e indígenas de Tabasará, Chiriquí, protestó por los desarrollos hidroeléctricos planificados para esa región. ¿Por qué generan las futuras hidroeléctricas una decidida oposición por parte de estos sectores empobrecidos de la sociedad? Siendo el sector energético un factor estratégico en el desarrollo de las naciones, la ciudadanía panameña requiere una visión general sobre algunos aspectos de este complejo tema.
La electricidad industrial en Panamá es generada por centrales térmicas e hidráulicas. En las centrales térmicas el generador de la energía eléctrica conocido como alternador, es movido a través de motores de que funcionan en base a derivados del petróleo. En las centrales hidráulicas, el agua de los ríos es interceptada por represas haciéndola fluir a elevadas velocidades contra grandes aspas llamadas turbinas que, acopladas al generador-alternador, producen electricidad. Es el conocido principio de la rueda hidráulica, utilizado desde tiempos inmemoriales. La Comisión Mundial de Represas nos informa que hay 45 mil construidas alrededor del mundo. El área inundada por ellas cubre una superficie igual a la extensión de Centroamérica.
La creciente cantidad de represas está correlacionada directamente con el incremento poblacional. En siete décadas la población mundial se duplicó, produciendo una extraordinaria presión sobre los recursos hídricos existentes.
La filosofía sobre cómo aprovechar un curso de agua define el tipo de hidroeléctrica a construir. En los aprovechamientos sin embalses, el agua es derivada directamente hacia las turbinas. En todo tiempo la potencia instalada es inferior a la suministrada por el caudal mínimo del río. Estos aprovechamientos se conocen como agua fluyente. En los aprovechamientos con acumulación diaria se construyen embalses para sacar provecho de las horas de menor consumo eléctrico reservando una cantidad de agua para las horas de mayor consumo.
Los embalses con gran acumulación permiten el mayor aprovechamiento energético posible de un río. Se construye un gran vaso de acumulación o reservorio con capacidad para superar la época de sequía. Se estima que los grandes embalses han desplazado a 60 millones de personas de sus tierras en todo el mundo.
Desde el año 1880, en el que se construyó la primera hidroeléctrica en Inglaterra, la oposición a los embalses ha ido creciendo.
En 1910, John Muir, padre del movimiento ambientalista norteamericano, inicia y pierde la lucha para salvar los valles de alta montaña amenazados por las represas del nuevo acueducto de Los Angeles, California.
La represa de Pak-Mun, en Tailandia, eliminó de manera irreversible 51 especies de animales, desplazó a 25 mil campesinos de sus tierras y generó la tercera parte de la electricidad estimada.
En Guatemala, la represa de Chixoy originó una fuerte oposición de los campesinos de la comunidad de Río Negro, donde 400 de ellos fueron asesinados.
En Chile, los pehuenche luchan contra la represa de Pangue y los embalses propuestos sobre el río Bío-Bío.
La represa de Belo Monte, sobre el río Xingú en Brasil, enfrenta a los Juruna con el gobierno federal. Este país, en su plan maestro de desarrollo energético, contempla embalsar un área de extensión equivalente a la mitad de Venezuela.
Actualmente, los emberá-katio de Colombia adversan la construcción de la represa de Urrá.
En Bocas del Toro, en terrenos del pueblo naso-teribe, se desarrollará la Central Hidroeléctrica Bonyic, planificada para iniciar operaciones en el año 2006. Este proyecto constará de una carretera de acceso, hoy en construcción, un embalse de 800 mil metros cúbicos, una represa de 30 metros de alto y $ 50 millones de inversión.
Los indígenas de kodriri, en Veraguas, serán afectados por las hidroeléctricas Tabasará I y II. Los campesinos de los distritos veragüenses de Las Palmas, La Mesa y Cañazas han constituido el Movimiento Campesino en Defensa del Río Cobre para enfrentar el proyecto hidroeléctrico propuesto por inversores locales.
Nuestro país necesita avanzar hacia la hidroelectricidad. Alrededor de la mitad de la energía que consumimos es de plantas térmicas y el costo de la electricidad está ligado al precio internacional del petróleo.
La caótica política de recursos hídricos del Estado está difuminada en un laberinto burocrático que algunas veces representan intereses contrapuestos y excluyentes. Un ejemplo es la concesión de aguas sobre el río Chiriquí Viejo, con desarrollos hidroeléctricos distintos, donde se combinan desordenadamente embalses para acumulación diaria, represas para aguas fluyentes y sistemas de centrales en serie o cascada donde el agua turbinada de un proyecto es utilizada por otro. Cualquier embalse de acumulación diaria, en la época seca, provocaría el colapso de las otras centrales aguas abajo y causaría serias ineficiencias a los sistemas de riego y acueductos existentes.
El desarrollo hidroeléctrico plantea retos para Panamá. El verdadero enemigo del ambiente no es el desarrollo económico, es la pobreza.
El acatamiento a las leyes ambientales, la compensación a valor real de mercado para las comunidades campesinas unido a las políticas de mitigación del impacto social, son necesarias para abordar esta compleja tarea. En este tema, la ley del más fuerte no funciona.
La electricidad industrial en Panamá es generada por centrales térmicas e hidráulicas. En las centrales térmicas el generador de la energía eléctrica conocido como alternador, es movido a través de motores de que funcionan en base a derivados del petróleo. En las centrales hidráulicas, el agua de los ríos es interceptada por represas haciéndola fluir a elevadas velocidades contra grandes aspas llamadas turbinas que, acopladas al generador-alternador, producen electricidad. Es el conocido principio de la rueda hidráulica, utilizado desde tiempos inmemoriales. La Comisión Mundial de Represas nos informa que hay 45 mil construidas alrededor del mundo. El área inundada por ellas cubre una superficie igual a la extensión de Centroamérica.
La creciente cantidad de represas está correlacionada directamente con el incremento poblacional. En siete décadas la población mundial se duplicó, produciendo una extraordinaria presión sobre los recursos hídricos existentes.
La filosofía sobre cómo aprovechar un curso de agua define el tipo de hidroeléctrica a construir. En los aprovechamientos sin embalses, el agua es derivada directamente hacia las turbinas. En todo tiempo la potencia instalada es inferior a la suministrada por el caudal mínimo del río. Estos aprovechamientos se conocen como agua fluyente. En los aprovechamientos con acumulación diaria se construyen embalses para sacar provecho de las horas de menor consumo eléctrico reservando una cantidad de agua para las horas de mayor consumo.
Los embalses con gran acumulación permiten el mayor aprovechamiento energético posible de un río. Se construye un gran vaso de acumulación o reservorio con capacidad para superar la época de sequía. Se estima que los grandes embalses han desplazado a 60 millones de personas de sus tierras en todo el mundo.
Desde el año 1880, en el que se construyó la primera hidroeléctrica en Inglaterra, la oposición a los embalses ha ido creciendo.
En 1910, John Muir, padre del movimiento ambientalista norteamericano, inicia y pierde la lucha para salvar los valles de alta montaña amenazados por las represas del nuevo acueducto de Los Angeles, California.
La represa de Pak-Mun, en Tailandia, eliminó de manera irreversible 51 especies de animales, desplazó a 25 mil campesinos de sus tierras y generó la tercera parte de la electricidad estimada.
En Guatemala, la represa de Chixoy originó una fuerte oposición de los campesinos de la comunidad de Río Negro, donde 400 de ellos fueron asesinados.
En Chile, los pehuenche luchan contra la represa de Pangue y los embalses propuestos sobre el río Bío-Bío.
La represa de Belo Monte, sobre el río Xingú en Brasil, enfrenta a los Juruna con el gobierno federal. Este país, en su plan maestro de desarrollo energético, contempla embalsar un área de extensión equivalente a la mitad de Venezuela.
Actualmente, los emberá-katio de Colombia adversan la construcción de la represa de Urrá.
En Bocas del Toro, en terrenos del pueblo naso-teribe, se desarrollará la Central Hidroeléctrica Bonyic, planificada para iniciar operaciones en el año 2006. Este proyecto constará de una carretera de acceso, hoy en construcción, un embalse de 800 mil metros cúbicos, una represa de 30 metros de alto y $ 50 millones de inversión.
Los indígenas de kodriri, en Veraguas, serán afectados por las hidroeléctricas Tabasará I y II. Los campesinos de los distritos veragüenses de Las Palmas, La Mesa y Cañazas han constituido el Movimiento Campesino en Defensa del Río Cobre para enfrentar el proyecto hidroeléctrico propuesto por inversores locales.
Nuestro país necesita avanzar hacia la hidroelectricidad. Alrededor de la mitad de la energía que consumimos es de plantas térmicas y el costo de la electricidad está ligado al precio internacional del petróleo.
La caótica política de recursos hídricos del Estado está difuminada en un laberinto burocrático que algunas veces representan intereses contrapuestos y excluyentes. Un ejemplo es la concesión de aguas sobre el río Chiriquí Viejo, con desarrollos hidroeléctricos distintos, donde se combinan desordenadamente embalses para acumulación diaria, represas para aguas fluyentes y sistemas de centrales en serie o cascada donde el agua turbinada de un proyecto es utilizada por otro. Cualquier embalse de acumulación diaria, en la época seca, provocaría el colapso de las otras centrales aguas abajo y causaría serias ineficiencias a los sistemas de riego y acueductos existentes.
El desarrollo hidroeléctrico plantea retos para Panamá. El verdadero enemigo del ambiente no es el desarrollo económico, es la pobreza.
El acatamiento a las leyes ambientales, la compensación a valor real de mercado para las comunidades campesinas unido a las políticas de mitigación del impacto social, son necesarias para abordar esta compleja tarea. En este tema, la ley del más fuerte no funciona.