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Hipérboles oficiales y realidad internacional


Desde niño he escuchado en mi entorno familiar y he aprendido en la escuela una serie de hipérboles, las cuales hacen ver a nuestro país con una importancia y relevancia que va mucho más allá del verdadero peso y tamaño que tenemos en la arena de las relaciones internacionales y en la formulación de las políticas globales.
Lemas oficiales como "Pro Mundi Beneficio" o de campaña política como "El mundo nos mira", dan cuenta de una grandilocuencia que pareciera hemos heredado de aquel famoso estribillo de Bolívar: "Si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino", sin saber el Libertador cómo cuentan los historiadores que en aquellos tiempos Panamá era una ciudad insalubre, sucia y atestada de mosquitos, la cual distaba a leguas de aquel ideal bolivariano.
Por ello, pareciera comprensible que nuestro embajador en la OEA pudiese afirmar, en ocasión de la Asamblea Plenaria de dicho organismo regional, que no conocía "ningún país donde se haya reunido a tanta gente clave al mismo tiempo", demostrando con eso no sólo una ignorancia del acontecer mundial, sino confirmando el vicio de repetir hasta la saciedad verdades oficiales que lo único que pretenden hacer creer a la ciudadanía es que con la celebración de este tipo de eventos se coloca a Panamá en el firmamento de la atención mundial.
Pareciera que nuestro representante diplomático no se da por enterado de la serie de reuniones que se ha celebrado a lo largo del año en lugares diversos como Davos, Nueva York, Buenos Aires, Madrid, y un largo etcétera, en donde asisten personalidades políticas, económicas, financieras con mayor peso y estatura mundial que las que asistieron a dicha reunión.
Por lo tanto, es de justicia poner en la balanza si se justifican los gastos cargados al Tesoro Nacional de los casi dos millones de balboas que costó esta reunión regional frente a la triste realidad de los nulos resultados de la misma en los temas tratados que dan cuenta sólo del temor reverencial que los países de nuestra América le tienen al seudo dictador venezolano y que impidió que se debatiera el cierre de RCTV como una manifiesta forma de violación a la libertad de expresión contenida en los convenios internacionales sobre derechos humanos.
Es hora que, como sociedad, nos replanteemos si queremos seguir educando a nuestros hijos basados en falsas premisas, tales como "Somos el puente del mundo y el corazón del universo", pues por más que nos duela decirlo, no somos ni lo uno ni lo otro; y más nos valiese entender que en lugar de estar cerrando por un día las escuelas para celebrar una reunión intrascendente, deberíamos promover un conocimiento real del acontecer mundial a nuestros estudiantes para que no sigan repitiendo mentiras que no se ajustan a las realidades mundiales en las que estamos inmersos .
El presidente de la Asociación China de Panamá destacó que se ha reunido con las autoridades policiales de la zona y "todavía no hemos resuelto este problema".
"Por eso es que existe movilización de los comerciantes hacia otra zona", indicó.
Para Anita How, una moradora del Barrio Chino, es muy costoso mudarse para otras zonas chinas.
Ella reside en el tercer piso del edificio Las Mendozas y paga B/.150 de mensualidad.
Narró que en otro sector el costo de alquiler es elevado y podría ser de B/.300 y hasta B/.500 al mes.
"Eso es muy caro para poder vivir", dijo, evitando hablar de la seguridad.
Por su parte, Lay comparte la opinión de How, pues señaló que eso depende de la zona de desarrollo.
Puso como ejemplo el alto costo de vida en Paitilla y Costa del Este.
How está feliz de vivir en el área, pero estaba preocupada por el reciente incendio.
Unas 13 personas del edificio #13A-74 quedaron sin casa el pasado 11 de junio cuando a las 7: 30 a.m. las llamas lo consumieron.
Hoy funcionarios de la Alcaldía de Panamá limpian el lugar.
A Sheng Piag, una de las afectadas, se le dibujaba la tristeza por quedar prácticamente en la calle, ella y su familia.
Asimismo, Zhong Bodi, de 44 años de edad, perdió las herramientas de trabajo.
Ella tiene 14 años de vivir en Panamá y hoy no tiene nada.
Sólo salvó la ropa que llevaba puesta. Hoy vive con otros chinos que la apoyan.
Fermín Chan, presidente del Centro Cultural Chino Panameño, señaló que la llegada de los primeros chinos fue en 1854, cuando desembarcaron 705 del área de Cantón Sur de China en el barco "Sea Witch" (Bruja del Mar).
Venían a trabajar en la construcción del Ferrocarril Transístmico, lo que significa una presencia de 152 años.
De acuerdo con Chan, la influencia china la vemos hasta en el interior del país con la famosa "ñapa", que es un regalo adicional a la persona que iba a comprar; y a los "blue jeans" le llamaban pantalones chinos.
En la parte cultural tienen desde Manuel Chong Neto hasta Bruce Chen, entre otras figuras destacadas.
Tienen también el Centro Cultural Chino Panameño, una escuela donde se enseña inglés, español y chino.
Según Aurelio Chen, propietario de la tienda "Casa Chen", en el Barrio Chino, dijo que hay cinco elementos indispensables para la felicidad: el dinero, el amor, la salud, el trabajo y el estudio.
Y aunque las infraestructuras del lugar no son las más adecuadas, la Alcaldía de Panamá informó que periódicamente, cuadrillas de Ornato realizan trabajos de limpieza y pintura en la fachada de la entrada del sitio.
En tanto, el representante de Santa Ana, Jair Martínez, reconoció que el Barrio Chino es tranquilo, pero en sus alrededores hay problemas de delincuencia.
  • Mediante Ley 119 del 24 de marzo de 2004, la Asamblea Legislativa declaró el 30 de marzo como día Cívico y de Conmemoración de la Etnia China Nacional.

  • El objetivo de la Ley es resaltar los valores y aportes a la cultura y al desarrollo del país en los más de 150 años de presencia china en Panamá.

  • Este aniversario se celebra con diferentes actividades, aseguró Esteban Cheung, presidente de la Asociación de Profesionales Chino-Panameños.

101 años de Panamá América

 
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