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Hispanos, como producto de exportación


A juzgar por las cifras, hoy día, el más rentable producto de exportación de América Latina es su propia gente. En efecto, los residentes hispanoamericanos en Estados Unidos enviaron el año pasado no menos de $23 mil millones de dólares a sus parientes del subcontinente, según cifras proporcionadas por el Fondo de Inversiones Multilaterales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Según la misma fuente, el monto de las remesas se cuadruplicó la década pasada. Tan solo a México, tales envíos totalizaron durante el 2001 la suma de $10 mil millones de dólares, casi la mitad del total, lo cual es explicable porque comparte una interminable frontera común con Estados Unidos.
La economía de varios países de Centroamérica y del Caribe, tales como El Salvador, Nicaragua, Honduras y República Dominicana, prácticamente se sostiene con los envíos de sus nacionales a sus parientes en su país de origen. Este hecho pesó mucho para que el gobierno del presidente norteamericano George Bush Jr. siguiera prorrogando la permanencia de ilegales centroamericanos con permisos vencidos en Estados Unidos, ante la perspectiva que una abrupta expulsión provocara una crisis de tal magnitud que amenazara con revertir el frágil proceso de pacificación en la región, en momentos en que se agudiza el conflicto armado en Colombia.
En Panamá nunca se ha contabilizado el monto de esta presencia. Fuentes de la Embajada de Estados Unidos manifiestan en privado que tal no es significativa, en comparación con otras naciones del área. Según ellas, el panameño no tiene el mismo afán migratorio que otros, aunque con la prolongación de la actual crisis económica eso podría cambiar.
Cuba es otro país que recibe cuantiosas remesas de sus residentes en Norteamérica. El fenómeno está cargado de ironía, puesto que el país está sujeto a un severo embargo estadounidense que ya dura medio siglo, el cual busca paradójicamente, privar de dólares a la economía de la isla. El poderoso "lobby" (cabildeo) cubano en el exilio ha mantenido hasta ahora vigente el embargo, pero nada hace respecto a los miles de millones de dólares que envían los suyos a sus parientes en la atribulada Cuba cada año, los cuales ayudan a apuntalar al régimen de Castro. Pero las sanguijuelas siempre aparecen cuando hay sangre. Un próspero y abusivo negocio de explotación florece paralelo al envío de estas remesas, y es el cobro de impuestos y cargos de envío, que muerden los gobiernos y empresas en los puntos de origen y destino. Se estima que sobre cada envío estas rémoras muerden no menos del 20% por distinto concepto.
Así y todo, como antaño pasaba a España con sus trabajadores desparramados por el resto de Europa, y a Turquía hoy con los suyos en Alemania, la contribución de esos anónimos latinoamericanos, los hace verdaderos héroes para sus países.
Mediante los documentos de la Sala de Acuerdos 23 de 3 de junio de 2002 y la Sala de Acuerdos 26 de 17 de junio de 2002, el TE declara desierto los actos de convocatoria de licitación pública internacional 02-2002.
El TE solicita al Consejo de Gabinete autorización para la contratación directa de Unisys de Centroamérica , S.A. para el suministro de plásticos e insumos por la suma de B/.2.400.639.35.
Mediante la Resolución de Gabinete 57 de 10 de julio de 2002, con fundamento en el artículo 55 numeral 2 de la Ley 56 de 27 de diciembre de 1995, el Consejo de Gabinete autorizó al TE realizar contratación directa con Unisys de Centroamérica S.A.
Luego de negociaciones entre ambas partes, el 10 de julio de 2002 Unisys de Centroamérica S.A. accede a realizar un descuento del 3% del valor de la oferta inicial, obteniéndose un precio final por la suma de B/.2.328.620.20.
El Consejo Económico Nacional (CENA), en sesión del 14 de agosto de 2002, por votación unánime emite voto favorable al contrato entre Unisys de Centroamérica S.A. con el TE por el monto señalado anteriormente.
El Consejo de Gabinete emite concepto favorable al referido contrato y, además, el mismo es refrendado por la Contraloría General de la República en octubre de 2002.
El contrato a cuatro años, incluye cuatro pagos anuales a Unisys de Centroamérica S.A.. El primer desembolso era por la suma de B/.654.424.42.
La carta de crédito para el primer pago estaba pendiente de ser refrendada por la Contraloría General de la República, cuando ocurre el escándalo de la pérdida de 30 mil plásticos que estaban pendientes de entrega por Unisys World Trade Inc., como parte del primer contrato de octubre de 1997.
El 25 de noviembre de 2002, por incumplimiento y la falta de garantía demostrada en la custodia de materiales sensitivos, el contralor Alvin Weeden decide no refrendar la carta de garantía y solicita al TE que resuelva administrativamente el contrato con Unisys de Centroamérica S.A..
Independientemente de que Unisys de Centroamérica S.A, es otra persona jurídica, diferente a la que incumplió el primer contrato, la ley de contratación pública de Panamá la identifica como un solo grupo que negocia con el Estado (Unisys) por lo que se decide resolver el contrato. Unisys de Centroamérica S.A. es otra filial del grupo Unisys y junto con Unisys World Trade Inc, son empresas del consorcio, cuya sede está en Filadelfia, Estados Unidos.
Todavía está fresca en la memoria de los panameños, la época en que narcotraficantes como Pablo Escobar Gaviria y Gilberto Rodríguez Orejuela, lograron obtener cédulas de Panamá, mediante la venta de la nacionalidad que se dio durante la dictadura militar.
En las elecciones de 1989 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en visita realizada a Panamá, recibió denuncias en relación con la falsificación de unas cien mil cédulas de electores para favorecer a los partidos políticos que apoyaban la dictadura.
La creación de esas cien mil cédulas conllevó a un padrón electoral donde la cantidad de personas que votaban por primera vez, era mucho mayor a las que realmente deberían existir en el registro electoral, observó en ese entonces la Comisión.
Años después, en democracia, la falsificación del documento ha ocurrido, pero no con intenciones de fraude electoral, reconocen las autoridades del TE. En 1991, las autoridades panameñas descubren una red internacional por medio del cual se falsificaba la cédula de identidad panameña y descubren más de 58 mil pasaportes falsificados, expedidos por la administración anterior.
Después que se confecciona el documento digitalizado, los intentos por falsificarlo continuaron. En diciembre de 2001, la Policía Técnica Judicial (PTJ) descubre una banda que cuenta con mecanismos tecnológicos para falsificar la nueva cédula y por la cual cobraba 400 balboas por cada documento. Las investigaciones señalan que esta red utilizaba un escáner de alta calidad, que les permitía imprimir la parte posterior de la cédula con todos los datos personales, lo que hace difícil determinar su alteración.
Unisys World Trade Inc. quedó pendiente de entregar 75 mil plásticos del millón de estos documentos que acordó confeccionar para el TE, según el contrato suscrito en 1997. El magistrado presidente del Tribunal Electoral, Eduardo Valdés Escoffery recordó que la empresa hizo una entrega de 35 mil de esos plásticos pendientes y la misma fue rechazada por el TE por defectuosos, procediendo a perforar e inutilizar las tarjetas base.
Explicó que los documentos defectuosos fueron devueltos perforados a Unisys World Trade Inc. para que se los entregara a su subsidiaria, Sergio Acosta S.A., y éstos a su vez a la fábrica Silcox en Estados Unidos.
Reveló que posteriormente Unisys World Trade Inc. recibe 30 mil plásticos que tenía numeración repetida por error de la fábrica. Según el magistrado, el error de la empresa fue que no comunicó al TE de la existencia de esos plásticos defectuosos y los retuvo desde septiembre de 2000 en una bodega de la empresa Colmar Logistic, ubicada en el parque industrial Costa del Este, donde varias personas tenían acceso, lo que da origen a una fuente del negocio ilícito.
El colombiano Oscar Alvarado, junto con los empleados de Unisys, Alex Martínez y Agustín Jaramillo, descubren la fuente para hacer un buen negocio ilícito, comentó el magistrado, quien agregó que cada plástico era vendido por un valor de B/90.00 En poder del colombiano Alvarado se descubren 500 plásticos y luego, tras un primer allanamiento al depósito de la empresa se recuperan 20 mil más.
De acuerdo con Valdés Escoffery, los 9,500 plásticos restantes fueron encontrados antier en un nuevo operativo realizado por las autoridades del Ministerio Público, quedando saldada la recuperación de los 30 mil plásticos defectuosos que estaban sin localizar y con la posibilidad de que fueran utilizados para suplantar la cédula de identidad personal de miles de panameños. Faltaron por entregar unos 45 mil plásticos, que se encuentran en poder de la empresa en Estados Unidos.
*Este trabajo fue realizado por Elizabeth Muñoz de Lao, Carlos Vargas y Yariela González.

101 años de Panamá América

 
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