Historia al estilo Mireya
Hasta antes del "68, con un ministro que renunciara resultaba suficiente para que los demás hicieran lo propio, elegancia esta abatida por la bota. Pero en casi un siglo de República, a ninguno de los 26 mandatarios, los ministros le renuncian de cuajo. Por primera vez un presidente se toma la oportunidad, y el riesgo de echar mano de su derecho de reconformar todo su Gabinete. Mientras los cuatro del gabinete de cocina, tan imperturbables y ad honorem como siempre.
Los japoneses designan con la misma palabra, oportunidad y crisis. El enconado debate sobre si vivimos o no crisis de Gabinete, refleja lo estéril e insustancial de nuestras mentes.
Durante el primer año, el Gabinete filtra conflictos internos e inconsistencias que evidencian visión a largo plazo no compartida. Apenas cuando empieza a planear megaproyectos, renuncia. El cambio señala lo que está dispuesta a jugarse la presidencia por resultados. La reorganización levanta expectativas, mas pone presión en dar respuestas a una ciudadanía impaciente. Por su parte, el PRD realiza lectura opositora de la coyuntura: "nada que funciona bien hay que arreglarlo". Pero mejorables son hasta las caras lindas de mi gente negra. Maelo "El Brujo de Borinquen": ese sí sabía.
Antes del "68, con los gobiernos oligárquicos, no había Gabinete que soportara una crisis. El estilo rotativo que imponen los militares, crea toda una generación de repetidos que bloqueó el ascenso de muchos. Yo imaginé una gran hielera donde refrescaban a los que por mientras, salían del gobierno. El propio Balladares ocupa al menos tres altos cargos con Torrijos.
El identificar políticas y metas, perfila las habilidades requeridas a un ministro y atenúa el peso del amiguismo. Balladares escoge entre camaradas, independientes y aliados, aquellos afines con su proyecto aperturista. Su liderazgo centralista estimula realizar sólo ligeros ajustes en el equipo. Para manejar la economía, acertadamente ubicó a un Chapman globalizador como él mismo. La responsabilidad de supervisar el avance la delega en un ejecutivo probado como Olmedo Miranda.
Falso que este gobierno no disponga de políticas guías. Resultan menos explícitas, pero podemos deducirlas. En lo económico, protege, no privatiza, paga a IFIS pero endeuda, amplía el Estado, mientras promueve una reforma arancelaria. En lo social, pretende atacar la pobreza y promover la salud popular. Aunque lo combate, acopia poco éxito contra el desempleo. En lo político, respeta alianzas y pactos; y aunque promueve la empresa privada, considera los sectores sociales mayoritarios en la toma de decisión. En lo internacional, se opone a la presencia de fuerzas extranjeras, hasta ahora, pero aspira a obtener ayuda de los Estados Unidos.
La influencia de los ministros en un régimen presidencialista, depende del espacio que abra el estilo del mandatario. Balladares decidía sobre los temas estratégicos, mientras el Gabinete ejecutaba. Mireya sin saber de todo como Balladares, brinda mayor espacio de decisión al Gabinete. Para decidir, necesita escuchar opiniones sesudas. Así, aquel Gabinete ad honorem y de sobrada trayectoria, juega su papel. Requiere además, de ministros de su plena confianza, con calificación universitaria y experiencia, aunque de trayectoria profesional mal divulgada.
Esta "crisis" encierra oportunidad para que la dinámica del equipo ejecutivo aproveche mejor las virtudes de Mireya. La Presidenta dispone de una virtuosa intuición política, que la lleva a la presidencia del partido y a la Silla Mayor. Además, exhalando sensibilidad y sutil erotismo, se comunica con el pueblo a ese nivel intuitivo de quien vivió el lado duro de la existencia. Por otro lado, los interminables debates del Gabinete la afean, no le quedan, y el Palacio la consume.
Requeriría escoger entre sus íntimos, a un Ministro(a) de la Presidencia en quien descansar el día a día, que supervise con una sonrisa. Mientras concentraría su esfuerzo en aquella virtud de llevar aliento y recoger necesidades entre los humildes, lo que potenciaría una intuición política que volcaría en dar visual estratégica al Gabinete. Hoy nuestro gobierno dispone de la oportunidad de hacer historia al estilo Mireya.
Los japoneses designan con la misma palabra, oportunidad y crisis. El enconado debate sobre si vivimos o no crisis de Gabinete, refleja lo estéril e insustancial de nuestras mentes.
Durante el primer año, el Gabinete filtra conflictos internos e inconsistencias que evidencian visión a largo plazo no compartida. Apenas cuando empieza a planear megaproyectos, renuncia. El cambio señala lo que está dispuesta a jugarse la presidencia por resultados. La reorganización levanta expectativas, mas pone presión en dar respuestas a una ciudadanía impaciente. Por su parte, el PRD realiza lectura opositora de la coyuntura: "nada que funciona bien hay que arreglarlo". Pero mejorables son hasta las caras lindas de mi gente negra. Maelo "El Brujo de Borinquen": ese sí sabía.
Antes del "68, con los gobiernos oligárquicos, no había Gabinete que soportara una crisis. El estilo rotativo que imponen los militares, crea toda una generación de repetidos que bloqueó el ascenso de muchos. Yo imaginé una gran hielera donde refrescaban a los que por mientras, salían del gobierno. El propio Balladares ocupa al menos tres altos cargos con Torrijos.
El identificar políticas y metas, perfila las habilidades requeridas a un ministro y atenúa el peso del amiguismo. Balladares escoge entre camaradas, independientes y aliados, aquellos afines con su proyecto aperturista. Su liderazgo centralista estimula realizar sólo ligeros ajustes en el equipo. Para manejar la economía, acertadamente ubicó a un Chapman globalizador como él mismo. La responsabilidad de supervisar el avance la delega en un ejecutivo probado como Olmedo Miranda.
Falso que este gobierno no disponga de políticas guías. Resultan menos explícitas, pero podemos deducirlas. En lo económico, protege, no privatiza, paga a IFIS pero endeuda, amplía el Estado, mientras promueve una reforma arancelaria. En lo social, pretende atacar la pobreza y promover la salud popular. Aunque lo combate, acopia poco éxito contra el desempleo. En lo político, respeta alianzas y pactos; y aunque promueve la empresa privada, considera los sectores sociales mayoritarios en la toma de decisión. En lo internacional, se opone a la presencia de fuerzas extranjeras, hasta ahora, pero aspira a obtener ayuda de los Estados Unidos.
La influencia de los ministros en un régimen presidencialista, depende del espacio que abra el estilo del mandatario. Balladares decidía sobre los temas estratégicos, mientras el Gabinete ejecutaba. Mireya sin saber de todo como Balladares, brinda mayor espacio de decisión al Gabinete. Para decidir, necesita escuchar opiniones sesudas. Así, aquel Gabinete ad honorem y de sobrada trayectoria, juega su papel. Requiere además, de ministros de su plena confianza, con calificación universitaria y experiencia, aunque de trayectoria profesional mal divulgada.
Esta "crisis" encierra oportunidad para que la dinámica del equipo ejecutivo aproveche mejor las virtudes de Mireya. La Presidenta dispone de una virtuosa intuición política, que la lleva a la presidencia del partido y a la Silla Mayor. Además, exhalando sensibilidad y sutil erotismo, se comunica con el pueblo a ese nivel intuitivo de quien vivió el lado duro de la existencia. Por otro lado, los interminables debates del Gabinete la afean, no le quedan, y el Palacio la consume.
Requeriría escoger entre sus íntimos, a un Ministro(a) de la Presidencia en quien descansar el día a día, que supervise con una sonrisa. Mientras concentraría su esfuerzo en aquella virtud de llevar aliento y recoger necesidades entre los humildes, lo que potenciaría una intuición política que volcaría en dar visual estratégica al Gabinete. Hoy nuestro gobierno dispone de la oportunidad de hacer historia al estilo Mireya.