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Honduras


El caso de Honduras traspasó las fronteras de su país y se ha convertido en un problema que aún va más allá de nuestro continente. La OEA dirigida por el Sr. Insulza no jugó su papel de ser un organismo en busca de solucionar un problema, muy delicado por cierto, sino que se convirtió en parte del problema existente. Una vez más la OEA fracasó y nosotros los panameños, por experiencia, somos testigos de su inoperancia como organización.

Hugo Chávez quiere utilizar la democracia para destruirla. Se ha convertido, gracias a la generosidad con que regala el petróleo venezolano, en el “factotum” de la solución hondureña. No suelta de la mano al Presidente Manuel Zelaya, quien dócilmente sigue sus instrucciones. La cercanía de Zelaya con Chávez ha hecho más difícil dentro de Honduras una salida constitucional siguiendo las exigencias de la OEA. El problema, tan delicado, para el país centroamericano no puede resolverse o encontrar una solución teniendo reuniones muy esporádicas del organismo. No ha tenido éxito tampoco la mediación que trató de llevar a cabo el Presidente costarricense. Una crisis como la que tenemos puede resolverse si hay voluntad y si el Secretario de la OEA se mueve constantemente en ambas direcciones tratando de lograr alguna fórmula que pueda devolverle la paz y tranquilidad al pueblo hondureño.

No es fácil, por supuesto, encontrar una salida cuando las partes están tan distantes; por un lado un grupo exige el retorno al poder del Presidente Zelaya y por otro lado hay quienes lo rechazan. Se tiene que encontrar un punto medio. Las presiones externas que han venido llevando a cabo la OEA han fracasado. Ante esa realidad se tiene que buscar otra salida política; tanto de Zelaya como de Micheletti deben dar muestras de desprendimiento.

No podría encontrarse una solución prescindiendo de Zelaya y Micheletti? El pueblo hondureño deseoso de paz y vivir en democracia se lo merece.

La situación es muy delicada si se toma en cuenta que además de Zelaya y Micheletti hay importantes aspiraciones personales tanto de Isulza como de Oscar Arias. Según mis informes, el primero quiere reelegirse y por ese motivo “coquetea” con Chávez, quien a su vez controla a Nicaragua, Bolivia y Ecuador. Oscar Arias, por otro lado, quiere ese puesto al dejar la Presidencia de Costa Rica. Ante tantos intereses personales, es muy difícil a corto plazo solucionar el conflicto.

101 años de Panamá América

 
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