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Honrar honra


Conozco al Dr. Ricardo Arias Calderón y a su familia desde hace mucho tiempo. A través de vínculos familiares y amistosos he llegado a respetarlo y admirarlo. A pesar de las diferencias políticas que mantengo con él, considero que la amistad y el respeto hacia los demás es mucho más importante y valedero. Pero en eso se basa un buen esquema democrático.
Si hay algo que ponderar en el Dr. Ricardo Arias Calderón, es su responsabilidad política, verticalidad, honradez, probidad e integridad tanto en su vida privada como en su vida pública, no hay que hacer ejercicios de memoria para recordar el gran ejemplo que nos brindó en las grandes luchas que libró por la democracia que actualmente vivimos, además de lo anterior, hay que sentirse orgulloso como panameño, que uno de los nuestros haya llegado a ser Presidente de la Internacional Democracia Cristiana a nivel mundial, honor que se gana a base de méritos y grandes sacrificios de militancia política.
El momento que vive el país a finales del siglo y con la importancia que reviste la entrega del Canal de Panamá, es sumamente frágil. Las declaraciones vertidas este miércoles por otro distinguido empresario panameño Don I. Roberto Eisenmann fueron en mi concepto de lo más desacertadas, fuera de lugar y contexto, teniendo en cuenta la situación que vive la nación panameña en general
Con este breve escrito quiero reiterar públicamente, no como presidente de un partido político sino como un panameño más, consciente que la gran responsabilidad que tenemos para la unión de la familia panameña, mi Solidaridad, no sólo con el actuar del Dr. Ricardo Arias Calderón, como figura pública, sino también como ejemplo a seguir por los jóvenes de las generaciones futuras.

101 años de Panamá América

 
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