Hora difícil para Honduras
Tras el regreso de Manuel Zelaya a Honduras se ha iniciado una difícil batalla política, aunque de complicados e imprevisibles resultados, por lograr la reinstauración del orden constitucional en ese país. Para los que están siguiendo con interés los acontecimientos de esta historia que está ocurriendo en estos precisos momentos, el factor determinante que condujo a esta nueva etapa que se abre en Honduras, fue la firmeza con que casi todas las naciones del mundo condenaron el golpe de estado, del pasado 28 de junio, en Honduras.
El aislamiento internacional del gobierno hondureño que preside Roberto Micheletti, ha sido especialmente evidente durante las recientes sesiones de la Asamblea General de la ONU. El encuentro diplomático en Nueva York fue el escenario que ha facilitado la condena unánime a todas las formas de golpes de estado, sin importar el disfraz institucional que se le ha deseado dar en Honduras. En definitiva, sólo la acción combinada del liderazgo de Lula en América Latina, la inflexible posición de Europa, el endurecimiento del aislacionismo económico de Estados Unidos y Obama contra el golpe, fueron los factores que hoy han dejado solos a los golpistas centroamericanos y a Honduras en su hora cero para recuperar su sitio en el concierto de naciones democráticas.