Hospital humano
La organización de los sistemas de salud en nuestras sociedades no es tarea fácil. Los gobiernos luchan por establecer sistemas que funcionen para lograr que la salud llegue a todos los ciudadanos por igual. Hace poco los Estados Unidos, producto de una crisis de años, ha reformado su sistema público de salud. La salud es un tema que mueve grandes intereses en el mundo. Si a las grandes potencias se le hace tan difícil organizar sus sistemas de salud, que pensar de los países pobres. Si bien es cierto que estamos muy lejos de encontrar un modelo de salud que funcione perfectamente, no podemos cruzarnos de brazos.
Un aspecto sumamente importante en materia de salud es la hospitalización. Hoy queremos hacer una reflexión sobre un “hospital humano”. La población panameña percibe una gran distancia entre lo que se está viviendo en atención y lo que debiera ser. En el mundo de la salud algunos lo llaman deshumanización o humanización. La humanización depende de nuestra capacidad de acercamiento al enfermo, de la comunicación que tengamos con ellos, con la familia de estos y entre el personal. Un hospital podría ser excelente desde el punto de vista de su tecnología, y a la misma vez deshumanizado en lo que respecta a la atención. Por poner un ejemplo: a un paciente se le hace un procedimiento de última técnica pero no se le está informando lo que se le hace. Es cierto también que no toda la responsabilidad es del personal; consideremos la historia del enfermo y su entorno personal como también las condiciones en que se labora y las estructuras existentes. Algunos estudiosos en esta materia nos presentan distintos modelos de hospitales. A lo largo de la historia estos han ido cambiando.
1. El modelo técnico-científico del hospital: Producto de la medicina del siglo XX. La prevención, diagnóstico y terapia son procedimientos que dependen más de la tecnología. Hasta llegar a un punto que el hospital puede convertirse en un centro de excelencia científica. Se tiende a que los valores estén centralizados en el conocimiento científico y eficiencia técnica. El riesgo está en que el éxito de esta empresa es en curar y no en “sanar”. Se tiende a despersonalizar al enfermo. La muerte viene siendo un fracaso o desastre.
2. El modelo comercial-empresarial: Ha penetrado mucho en nuestros países. La medicina va perdiendo su mística de sacrificio apostólico y se convierte en un negocio. Se puede prometer salud al enfermo en nombre del lucro. Esto es muy delicado puesto que la medicina no puede convertirse como si fuera un comercio. El médico pierde mucha de su autonomía y el paciente termina siendo de la institución y no del médico. Debilitándose las relaciones personales humanizadas tan necesarias médicos-paciente. El paciente se encuentra en el dilema de que si tiene dinero será bien atendido, hasta sentirse en un hotel 5 estrellas, pero si no tiene los recursos, otra es la historia. (Continúa mañana).