Howard: Aclaración necesaria
Después de 16 meses de tener a Howard bajo su responsabilidad, el actual Administrador General de ARI anuncia un contrato con la Corporación Financiera Internacional (CFI) de más de $3.3 millones, con el objeto de preparar una licitación para el uso de ese activo nacional cuyo valor es superior a $800 millones, la cual se llevará a cabo dentro de 10 meses, o sea, 28 meses después de recibido dicho bien por Panamá. Mientras tanto, los bienes recibidos se han estado deteriorando y muchos han sido vandalizados. Sería conveniente que la prensa nacional tuviera acceso a Howard para ver el status de sus edificios, casas, estructuras y otras instalaciones como plantas eléctricas de emergencia.
Me sorprende de nuevo que el Administrador de la ARI sienta la necesidad de desdibujar lo hecho durante mi administración para incorporar a Howard y Kobbe, aparentemente, para encubrir su atraso en la puesta en uso de dicha propiedad. No sólo desechó todo lo hecho previamente, sin tal vez haberlo estudiado, sino que demoró nueve meses (hasta oct.2000) para contratar inicialmente a la IFC por $400,000, cuyo informe inicial entregaron en diciembre de 2000. Han pasado cinco meses más para anunciar otro contrato con IFC por más de $3.3. millones adicionales.
El aduce que según la IFC, las cuatro empresas internacionales que desde agosto de 1999 habían presentado por escrito propuestas elaboradas para el uso de Howard, habían perdido interés en el proyecto por la manera del manejo interno del tema, sin agregar que desde octubre de ese año (antes que nos devolvieran Howard) el actual gobierno había recibido de nuestra parte los estudios hechos para su incorporación a un costo de $200,000 por Nathan Associates de Washington (la misma empresa que antes, por licitación, preparó el Plan General de Uso del Suelo) y los términos de referencia para una licitación internacional, aprobados por la Junta Directiva de ARI, y preparados con el apoyo de la reconocida firma de abogados Greenberg, Traurig de Washington, D.C. Además, dichos términos de referencias eran entonces consultados con las empresas proponentes para la licitación. El gobierno actual ignoró por cuatro meses nuestra presentación para un proyecto de interés nacional de un Programa de Estado consensuado. Después de mi salida de ARI, la actual administración tomó nueve meses más (13 en total) para comenzar a hacer algo al respecto. No ha de sorprender que 17 meses después de presentar por escrito sus propuestas, los cuatro consorcios internacionales citados digan a la IFC que habían perdido interés, por el manejo interno... agrego yo, de la actual administración y gobierno. Nosotros sólo tuvimos a Howard dos meses bajo nuestra responsabilidad. La actual administración lleva 16 meses y habrán pasado 26 meses antes de ponerla en uso.
Resumo lo actuado por la ARI bajo mi administración para incorporar a Howard desde febrero de 1999, 10 meses antes de recibir dicha propiedad en noviembre 1999: Se contrató el estudio con Nathan Associates, terminado en agosto de 1999; se promocionó la propiedad internacionalmente en foros, en publicaciones especializadas como The Economist y el Wall Street Journal; se contactó directamente a 54 grandes empresas de Norteamérica, Europa y Asia especializadas en aeropuertos, aviones y puertos; se trabajó con una comisión intergubernamental para definir el uso de Howard, Kobbe, Farfán y coordinar su aprovechamiento; se prepararon, con asesoría internacional, los términos de referencia de la licitación internacional (precalificación y licitación basada en un plan) para crear una empresa conjunta tipo la de Petroterminales; se recibieron las cuatro propuestas por escrito de consorcios tan importantes como Evergreen de Arizona; Hillwood (Ross Perot) de Texas, Warren & Panzer de Nueva York, y un consorcio de grandes empresas españolas; se invitó a los presidentes de esos consorcios a visitar a la Presidenta Electa en agosto de 1999 con la ayuda de Joaquín J. Vallarino. Se le entregó personalmente al vicepresidente Bazán y a los asesores de la presidenta Moscoso los estudios y los términos de referencia de la licitación en octubre 1999, antes de recibir a Howard. Se envió en enero de 2000 al CENA los términos de referencia de la licitación aprobados por la Junta Directiva. De haberse aprobado entonces dichos términos por el CENA y el Gabinete, los pliegos y demás documentos se habrían preparado en tres a cinco meses con asesoría internacional y la licitación correspondiente se pudo haber realizado hacia junio/agosto del 2000, 8 meses después de recibida la propiedad a un costo inferior a los $3.7 millones comprometidos desde entonces. Al descartar lo hecho, ahora se hará 28 meses después. ¿Será que el Administrador de la ARI no tiene conciencia de la importancia del tiempo y del costo?
Para Kobbe se preparó, desde febrero 1999, con apoyo técnico de una consultora internacional contratada con la OEA, un plan de desarrollo turístico en coordinación con el IPAT, para cuya licitación el último Gabinete del Presidente Pérez Balladares dio su autorización. El actual gobierno, desde septiembre de 1999, no comunicó dicha autorización a la ARI por simple inquina política y las 8 empresas panameñas, que formalmente expresaron interés en participar, se quedaron esperando. Ahora, en el 2001, 18 meses después, se anuncia una licitación similar para Kobbee, un proyecto que pudo estar en construcción desde el año pasado, agregando a la actividad económica nacional.
El actual Administrador de la ARI se refiere a mega proyectos de Amador como ilusos, sin mencionar que todo lo que él y este gobierno han inaugurado desde febrero de 2000, son proyectos contratados durante mi Administración de la ARI, tales como la terminal de transporte, Hoteles Gamboa y Meliá, etc.
En Amador todas las obras actuales, a excepción del proyecto Figali, se iniciaron en nuestra administración: la infraestructura, el nuevo acceso, el Hotel Country Inn, la marina y hotel de FARM, el restaurante de Vidasa (un pequeño empresario panameño), los preparativos iniciales para el proyecto Museo-Acuario diseñado por Ghery.
El actual administrador canceló tres contratos formales para inversiones hoteleras en Amador. En mi opinión, dos de esas anulaciones de contratos fueron prematuras. Hasta el momento, 12 meses después, no se han reemplazado con otros inversionistas. La comunidad debe mantenerse vigilante de qué se hace con esas valiosas propiedades y a quién se otorgan los contratos y de que no se pierda el objetivo de desarrollo turístico, generador de empleos, divisas y esparcimiento para los panameños.
Si bien es cierto que la ejecución de dichos contratos de Amador estaban atrasados (cosa que formalmente advertimos a los inversionistas) a no ser que se tenga en concreto un mejor sustituto, puede ser preferible seguir trabajando prudentemente con el inversionista que se tiene, siempre y cuando proponga opciones serias y verificables. Aunque inicialmente hubo razones y comprobantes bancarios que hicieron recomendables estos contratos, como el del consorcio coreano-americano confirmado por el Korea Exchange Bank, situaciones como la crisis económica coreana pospusieron la realización del proyecto. Sin embargo, ningún inversionista invierte varios millones en un proyecto como éstos lo hicieron, sin ser serio en su intención.
Lo que no conviene al interés nacional es politizar temas de un Programa de Estado, como la incorporación de las áreas revertidas, para tratar de desprestigiar administraciones previas, porque al hacerlo aleja a los inversionistas reales, creando dudas sobre la seriedad de Panamá, y perjudica a la Nación y de paso a la actual administración, que poco ha logrado. A los inversionistas contratados y a los nuevos hay que apoyarlos toda la distancia hasta que realicen su obra, porque naturalmente encuentran suficientes obstáculos entre la burocracia, la corrupción, las incertidumbres nacionales e internacionales propias de la actividad.
En el manejo de un proyecto de Estado, produce mejores resultados construir acumulativamente, aprovechando todo lo hecho y evolucionando hacia mejores metas, que destruyendo todo lo hecho para comenzar de nuevo, asumiendo que lo anterior estaba errado y sólo lo propio es lo bueno. Tales actitudes no convienen a los intereses nacionales. El desarrollo nacional y de las áreas revertidas no se construye con negativismos, con negación de realidades, con primitivismos, sino con mucho trabajo propio, con eficiencia, dinamismo, honestidad y con continuidad de esfuerzo, con amplia participación y con actitudes positivas.
Me sorprende de nuevo que el Administrador de la ARI sienta la necesidad de desdibujar lo hecho durante mi administración para incorporar a Howard y Kobbe, aparentemente, para encubrir su atraso en la puesta en uso de dicha propiedad. No sólo desechó todo lo hecho previamente, sin tal vez haberlo estudiado, sino que demoró nueve meses (hasta oct.2000) para contratar inicialmente a la IFC por $400,000, cuyo informe inicial entregaron en diciembre de 2000. Han pasado cinco meses más para anunciar otro contrato con IFC por más de $3.3. millones adicionales.
El aduce que según la IFC, las cuatro empresas internacionales que desde agosto de 1999 habían presentado por escrito propuestas elaboradas para el uso de Howard, habían perdido interés en el proyecto por la manera del manejo interno del tema, sin agregar que desde octubre de ese año (antes que nos devolvieran Howard) el actual gobierno había recibido de nuestra parte los estudios hechos para su incorporación a un costo de $200,000 por Nathan Associates de Washington (la misma empresa que antes, por licitación, preparó el Plan General de Uso del Suelo) y los términos de referencia para una licitación internacional, aprobados por la Junta Directiva de ARI, y preparados con el apoyo de la reconocida firma de abogados Greenberg, Traurig de Washington, D.C. Además, dichos términos de referencias eran entonces consultados con las empresas proponentes para la licitación. El gobierno actual ignoró por cuatro meses nuestra presentación para un proyecto de interés nacional de un Programa de Estado consensuado. Después de mi salida de ARI, la actual administración tomó nueve meses más (13 en total) para comenzar a hacer algo al respecto. No ha de sorprender que 17 meses después de presentar por escrito sus propuestas, los cuatro consorcios internacionales citados digan a la IFC que habían perdido interés, por el manejo interno... agrego yo, de la actual administración y gobierno. Nosotros sólo tuvimos a Howard dos meses bajo nuestra responsabilidad. La actual administración lleva 16 meses y habrán pasado 26 meses antes de ponerla en uso.
Resumo lo actuado por la ARI bajo mi administración para incorporar a Howard desde febrero de 1999, 10 meses antes de recibir dicha propiedad en noviembre 1999: Se contrató el estudio con Nathan Associates, terminado en agosto de 1999; se promocionó la propiedad internacionalmente en foros, en publicaciones especializadas como The Economist y el Wall Street Journal; se contactó directamente a 54 grandes empresas de Norteamérica, Europa y Asia especializadas en aeropuertos, aviones y puertos; se trabajó con una comisión intergubernamental para definir el uso de Howard, Kobbe, Farfán y coordinar su aprovechamiento; se prepararon, con asesoría internacional, los términos de referencia de la licitación internacional (precalificación y licitación basada en un plan) para crear una empresa conjunta tipo la de Petroterminales; se recibieron las cuatro propuestas por escrito de consorcios tan importantes como Evergreen de Arizona; Hillwood (Ross Perot) de Texas, Warren & Panzer de Nueva York, y un consorcio de grandes empresas españolas; se invitó a los presidentes de esos consorcios a visitar a la Presidenta Electa en agosto de 1999 con la ayuda de Joaquín J. Vallarino. Se le entregó personalmente al vicepresidente Bazán y a los asesores de la presidenta Moscoso los estudios y los términos de referencia de la licitación en octubre 1999, antes de recibir a Howard. Se envió en enero de 2000 al CENA los términos de referencia de la licitación aprobados por la Junta Directiva. De haberse aprobado entonces dichos términos por el CENA y el Gabinete, los pliegos y demás documentos se habrían preparado en tres a cinco meses con asesoría internacional y la licitación correspondiente se pudo haber realizado hacia junio/agosto del 2000, 8 meses después de recibida la propiedad a un costo inferior a los $3.7 millones comprometidos desde entonces. Al descartar lo hecho, ahora se hará 28 meses después. ¿Será que el Administrador de la ARI no tiene conciencia de la importancia del tiempo y del costo?
Para Kobbe se preparó, desde febrero 1999, con apoyo técnico de una consultora internacional contratada con la OEA, un plan de desarrollo turístico en coordinación con el IPAT, para cuya licitación el último Gabinete del Presidente Pérez Balladares dio su autorización. El actual gobierno, desde septiembre de 1999, no comunicó dicha autorización a la ARI por simple inquina política y las 8 empresas panameñas, que formalmente expresaron interés en participar, se quedaron esperando. Ahora, en el 2001, 18 meses después, se anuncia una licitación similar para Kobbee, un proyecto que pudo estar en construcción desde el año pasado, agregando a la actividad económica nacional.
El actual Administrador de la ARI se refiere a mega proyectos de Amador como ilusos, sin mencionar que todo lo que él y este gobierno han inaugurado desde febrero de 2000, son proyectos contratados durante mi Administración de la ARI, tales como la terminal de transporte, Hoteles Gamboa y Meliá, etc.
En Amador todas las obras actuales, a excepción del proyecto Figali, se iniciaron en nuestra administración: la infraestructura, el nuevo acceso, el Hotel Country Inn, la marina y hotel de FARM, el restaurante de Vidasa (un pequeño empresario panameño), los preparativos iniciales para el proyecto Museo-Acuario diseñado por Ghery.
El actual administrador canceló tres contratos formales para inversiones hoteleras en Amador. En mi opinión, dos de esas anulaciones de contratos fueron prematuras. Hasta el momento, 12 meses después, no se han reemplazado con otros inversionistas. La comunidad debe mantenerse vigilante de qué se hace con esas valiosas propiedades y a quién se otorgan los contratos y de que no se pierda el objetivo de desarrollo turístico, generador de empleos, divisas y esparcimiento para los panameños.
Si bien es cierto que la ejecución de dichos contratos de Amador estaban atrasados (cosa que formalmente advertimos a los inversionistas) a no ser que se tenga en concreto un mejor sustituto, puede ser preferible seguir trabajando prudentemente con el inversionista que se tiene, siempre y cuando proponga opciones serias y verificables. Aunque inicialmente hubo razones y comprobantes bancarios que hicieron recomendables estos contratos, como el del consorcio coreano-americano confirmado por el Korea Exchange Bank, situaciones como la crisis económica coreana pospusieron la realización del proyecto. Sin embargo, ningún inversionista invierte varios millones en un proyecto como éstos lo hicieron, sin ser serio en su intención.
Lo que no conviene al interés nacional es politizar temas de un Programa de Estado, como la incorporación de las áreas revertidas, para tratar de desprestigiar administraciones previas, porque al hacerlo aleja a los inversionistas reales, creando dudas sobre la seriedad de Panamá, y perjudica a la Nación y de paso a la actual administración, que poco ha logrado. A los inversionistas contratados y a los nuevos hay que apoyarlos toda la distancia hasta que realicen su obra, porque naturalmente encuentran suficientes obstáculos entre la burocracia, la corrupción, las incertidumbres nacionales e internacionales propias de la actividad.
En el manejo de un proyecto de Estado, produce mejores resultados construir acumulativamente, aprovechando todo lo hecho y evolucionando hacia mejores metas, que destruyendo todo lo hecho para comenzar de nuevo, asumiendo que lo anterior estaba errado y sólo lo propio es lo bueno. Tales actitudes no convienen a los intereses nacionales. El desarrollo nacional y de las áreas revertidas no se construye con negativismos, con negación de realidades, con primitivismos, sino con mucho trabajo propio, con eficiencia, dinamismo, honestidad y con continuidad de esfuerzo, con amplia participación y con actitudes positivas.