Huecos, velocidad y chatarras en San Antonio
Los huecos en las calles, el exceso de velocidad de los conductores y las chatarras ubicadas dentro de los patios de algunas residencias son entre otros los problemas que afectan a los moradores de Ciudad Jardín San Antonio, ubicada en el corregimiento José Domingo Espinar del Distrito de San Miguelito.
Bolívar Castro, dirigente interbarrial de San Antonio, denunció que la Avenida Urracá No.1, está llena de huecos debido al paso de camiones de la empresa Repar, que construye la segunda etapa de la urbanización Las Praderas de San Antonio.
Castro indicó que las calles de la barriada se han comenzado ha deteriorar desde hace tres años cuando comenzó la construcción de las otras barriadas.
Manifestó que los propietarios de la empresa constructora se han hecho de oído sordos ante las quejas de los vecinos.
Explicó que los que más sufren son los automóviles de los residentes que caen en los enormes huecos.
Por otro lado, los residentes también denunciaron el exceso de velocidad con que viajan los conductores por la avenida principal y las calles internas de la barriada.
El señor Cecilio Bernal, residente en la casa A-36, que está en la esquina entre la Avenida Urracá con la calle Tomás Herrera, denunció que en cinco ocasiones le han derribado el muro de la terraza de su casa debido a los accidentes de tránsito producto del exceso de velocidad.
El afectado explicó que como su casa está en una esquina los autos no hacen el respectivo alto por lo que ocurren los accidentes.
Señaló que dos o tres veces al año tiene que reconstruir el muro debido a que muchos autos han quedado dentro de su terreno.
Denunció que lo más triste es que los autos involucrados en los accidentes no tienen seguro por lo que nadie responde a los daños a la propiedad privada.
El señor Bernal precisó que los policías de tránsito ponen en su parte policial que el auto dañó propiedad privada, pero nadie los obliga a pagar los destrozos que provocaron dentro de las propiedades.
Urgió a la Policía de Tránsito a que construya un obstáculo que obligue a los conductores a bajar la velocidad en esa vía.
Señaló que las autoridades no le permiten colocar postes alrededor de su terraza porque si alguien mueren por accidente la responsabilidad recaería sobre su persona.
Herrera señaló que los accidentes ocurren debido al exceso de velocidad y a que ningún conductor quiere hacer alto cuando sale de la calle secundaria a la avenida principal.
Precisó que en las calles internas se debe viajar a 25 Kms por hora y en la principal hasta 40 kms, pero muchos conductores pasan hasta en 125 kms.
Por otro lado, los vecinos de la Calle Pedro J. Sosa, frente a la Escuela primaria Pedro Ameglio, denunciaron la existencia de una casa que es guarida de toda clase de chatarras.
La residencia está completamente abandonada, pero en su terraza y en el patio de atrás, hay gran cantidad de chatarras como autos, neveras, estufas y alambres viejos.
La señora Aura de Chamber, vecina de la guarida de chatarras, denunció que culebras, ratones y otras alimañas merodean por su casa y la de otros vecinos, debido a la guarida de chatarras.
Manifestó que la mencionada guarida tien|e alarmados a los vecinos ya que temen de que un día salga un animal de grandes proporciones de esa residencia.
Informó que la casa pertenece al señor Fabio Carrera, el cual la abandonó desde hace años y la convirtió en un depósito de chatarras.
Precisó que cada año el señor Carrera ingresa más chatarras a la residencia.
Comentó que el año pasado fueron a la Junta Comunal de José Domingo Espinar por lo que lograron que el señor Carrera retirara varios autos viejos que tenía en la orilla de la calle.
No obstante, el mencionado propietario ha vuelto a colocar más chatarras sin que las autoridades puedan intervenir en el asunto, denunció la vecina.
Indicó que temen que malhechores se escondan en esa residencia abandonada para atacar a los vecinos en las noches.
La residencia está en medio de casas ocupadas por lo que afecta a gran cantidad de vecinos.
Otro viejo problema que enfrentan los residentes de Ciudad Jardín San Antonio es el acceso para la entrada y las salida de la barriada en las horas picos.
Los residentes que tienen autos prácticamente tienen que "jugarse la vida" al entrar a la barriada debido a la colocación de un semáforo en la vía Tocumen.
En la entrada de la barriada ya ha habido varias víctimas debido al exceso de velocidad con que se viaja en la vía Tocumen.
También miles de residentes de está barriada y de otras aledañas tienen que viajar en busitos que los transportan hasta la vía Tocumen para tomar el transporte público.
Los usuarios se quejan del mal servicio que prestan los busitos y además y del alto costo del pasaje que es de B/.0.25 centésimos.
Por otro lado, los vecinos denunciaron los permisos de expendio de licor que autorizó el Municipio de San Miguelito a nuevos locales en la urbanización.
Un vecino, que prefirió no identificarse, reveló que debido a la presión de los moradores lograron revocar un permiso de venta de licor a una abarrotería debido a los escándalos que se suscitaban en el lugar.
"Ni una mujer ni señora podía pasar por ahí debido a las palabras obscenas que pregonaban los borrachos", comentó el vecino.
Indicó que todavía mantienen la lucha para que se revoque otro permiso de expendio de bebidas alcohólicas a una abarrotería que está muy cerca de la Iglesia católica de la comunidad porque es violatorio de la ley.
Los residentes mantienen una vieja lucha por eliminar una gasolinera que fue ubicada dentro de la comunidad.
Los miembros de un comité de vecino preparan una demanda ante la Corte Suprema de Justicia para obligar al cierre del local porque según ellos fue construido bajo toda ilegalidades y por medio de "coimas" a las autoridades.
Pero no todo es malo en Ciudad Jardín San Antonio ya que sus moradores ven con buenos ojos los constantes operativos de seguridad que aplica la Policía Nacional en la barriada todos los días.
Bolívar Castro, dirigente interbarrial de San Antonio, denunció que la Avenida Urracá No.1, está llena de huecos debido al paso de camiones de la empresa Repar, que construye la segunda etapa de la urbanización Las Praderas de San Antonio.
Castro indicó que las calles de la barriada se han comenzado ha deteriorar desde hace tres años cuando comenzó la construcción de las otras barriadas.
Manifestó que los propietarios de la empresa constructora se han hecho de oído sordos ante las quejas de los vecinos.
Explicó que los que más sufren son los automóviles de los residentes que caen en los enormes huecos.
Por otro lado, los residentes también denunciaron el exceso de velocidad con que viajan los conductores por la avenida principal y las calles internas de la barriada.
El señor Cecilio Bernal, residente en la casa A-36, que está en la esquina entre la Avenida Urracá con la calle Tomás Herrera, denunció que en cinco ocasiones le han derribado el muro de la terraza de su casa debido a los accidentes de tránsito producto del exceso de velocidad.
El afectado explicó que como su casa está en una esquina los autos no hacen el respectivo alto por lo que ocurren los accidentes.
Señaló que dos o tres veces al año tiene que reconstruir el muro debido a que muchos autos han quedado dentro de su terreno.
Denunció que lo más triste es que los autos involucrados en los accidentes no tienen seguro por lo que nadie responde a los daños a la propiedad privada.
El señor Bernal precisó que los policías de tránsito ponen en su parte policial que el auto dañó propiedad privada, pero nadie los obliga a pagar los destrozos que provocaron dentro de las propiedades.
Urgió a la Policía de Tránsito a que construya un obstáculo que obligue a los conductores a bajar la velocidad en esa vía.
Señaló que las autoridades no le permiten colocar postes alrededor de su terraza porque si alguien mueren por accidente la responsabilidad recaería sobre su persona.
Herrera señaló que los accidentes ocurren debido al exceso de velocidad y a que ningún conductor quiere hacer alto cuando sale de la calle secundaria a la avenida principal.
Precisó que en las calles internas se debe viajar a 25 Kms por hora y en la principal hasta 40 kms, pero muchos conductores pasan hasta en 125 kms.
Por otro lado, los vecinos de la Calle Pedro J. Sosa, frente a la Escuela primaria Pedro Ameglio, denunciaron la existencia de una casa que es guarida de toda clase de chatarras.
La residencia está completamente abandonada, pero en su terraza y en el patio de atrás, hay gran cantidad de chatarras como autos, neveras, estufas y alambres viejos.
La señora Aura de Chamber, vecina de la guarida de chatarras, denunció que culebras, ratones y otras alimañas merodean por su casa y la de otros vecinos, debido a la guarida de chatarras.
Manifestó que la mencionada guarida tien|e alarmados a los vecinos ya que temen de que un día salga un animal de grandes proporciones de esa residencia.
Informó que la casa pertenece al señor Fabio Carrera, el cual la abandonó desde hace años y la convirtió en un depósito de chatarras.
Precisó que cada año el señor Carrera ingresa más chatarras a la residencia.
Comentó que el año pasado fueron a la Junta Comunal de José Domingo Espinar por lo que lograron que el señor Carrera retirara varios autos viejos que tenía en la orilla de la calle.
No obstante, el mencionado propietario ha vuelto a colocar más chatarras sin que las autoridades puedan intervenir en el asunto, denunció la vecina.
Indicó que temen que malhechores se escondan en esa residencia abandonada para atacar a los vecinos en las noches.
La residencia está en medio de casas ocupadas por lo que afecta a gran cantidad de vecinos.
Otro viejo problema que enfrentan los residentes de Ciudad Jardín San Antonio es el acceso para la entrada y las salida de la barriada en las horas picos.
Los residentes que tienen autos prácticamente tienen que "jugarse la vida" al entrar a la barriada debido a la colocación de un semáforo en la vía Tocumen.
En la entrada de la barriada ya ha habido varias víctimas debido al exceso de velocidad con que se viaja en la vía Tocumen.
También miles de residentes de está barriada y de otras aledañas tienen que viajar en busitos que los transportan hasta la vía Tocumen para tomar el transporte público.
Los usuarios se quejan del mal servicio que prestan los busitos y además y del alto costo del pasaje que es de B/.0.25 centésimos.
Por otro lado, los vecinos denunciaron los permisos de expendio de licor que autorizó el Municipio de San Miguelito a nuevos locales en la urbanización.
Un vecino, que prefirió no identificarse, reveló que debido a la presión de los moradores lograron revocar un permiso de venta de licor a una abarrotería debido a los escándalos que se suscitaban en el lugar.
"Ni una mujer ni señora podía pasar por ahí debido a las palabras obscenas que pregonaban los borrachos", comentó el vecino.
Indicó que todavía mantienen la lucha para que se revoque otro permiso de expendio de bebidas alcohólicas a una abarrotería que está muy cerca de la Iglesia católica de la comunidad porque es violatorio de la ley.
Los residentes mantienen una vieja lucha por eliminar una gasolinera que fue ubicada dentro de la comunidad.
Los miembros de un comité de vecino preparan una demanda ante la Corte Suprema de Justicia para obligar al cierre del local porque según ellos fue construido bajo toda ilegalidades y por medio de "coimas" a las autoridades.
Pero no todo es malo en Ciudad Jardín San Antonio ya que sus moradores ven con buenos ojos los constantes operativos de seguridad que aplica la Policía Nacional en la barriada todos los días.