Huelga bananera
Las declaraciones del ministro de Trabajo, Mitchell Doens, en las que responsabiliza a su copartidario y dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Chiriquí Land Company (SITRACHILCO), José Morris, de impedir una solución a la huelga bananera, confirma que el conflicto laboral que se inició el 19 de febrero pasado no se ha solucionado por intransigencias personales.
En particular, el ministro Doens ha indicado que la empresa se vio obligada a abandonar la mesa de negociación después de que el señor Morris revivió temas que habían sido negociados y acordados para así impedir llegar a una solución. Para Doens, los trabajadores no tienen voluntad de negociar o están actuando con gran irresponsabilidad.
Recordemos que la huelga se inició por un pliego de peticiones con 25 puntos por la presunta violación de la Convención Colectiva negociada el año pasado. Pero quizá el punto más airado por la dirigencia de los trabajadores ha sido la situación de unos 270 estibadores que perderán sus puestos debido a que la empresa decidió por razones económicas embarcar su producción por el puerto de Rambala, en el litoral Atlántico de Chiriquí Grande, Bocas del Toro, en vez de Puerto Armuelles en el litoral Pacífico, en Chiriquí.
Hoy, luego de las negociaciones de mala fe por parte de los líderes del SITRACHILCO según revela el ministro Doens se ha llegado a acuerdos sobre todos los puntos del pliego, pero la dirigencia sindical ha rehusado firmar, porque no encuentra satisfactoria la oferta de la empresa en lo que concierne a los estibadores, a saber, que todos reciban la liquidación que corresponda y acepten ser estibadores en Bocas o cosechadores en Chiriquí.
Pero la huelga continúa y hasta la fecha se ha perdido la cosecha, puede ser que las plantaciones existentes sufran daños que tomen años en recuperarse y unos 4,500 trabajadores han dejado de laborar y percibir salarios por casi dos meses. Tampoco pareciera visualizarse solución, ya que los trabajadores siguen en huelga, la empresa desconfía de la dirigencia sindical y ha dado a conocer que está seriamente considerando cesar del todas sus operaciones en Panamá, y, como ya hemos dicho en el pasado, el Organo Ejecutivo continúa demasiado pasivo sobre un conflicto que hasta podría desembocar en una crisis en una región con limitadas oportunidades.
En particular, el ministro Doens ha indicado que la empresa se vio obligada a abandonar la mesa de negociación después de que el señor Morris revivió temas que habían sido negociados y acordados para así impedir llegar a una solución. Para Doens, los trabajadores no tienen voluntad de negociar o están actuando con gran irresponsabilidad.
Recordemos que la huelga se inició por un pliego de peticiones con 25 puntos por la presunta violación de la Convención Colectiva negociada el año pasado. Pero quizá el punto más airado por la dirigencia de los trabajadores ha sido la situación de unos 270 estibadores que perderán sus puestos debido a que la empresa decidió por razones económicas embarcar su producción por el puerto de Rambala, en el litoral Atlántico de Chiriquí Grande, Bocas del Toro, en vez de Puerto Armuelles en el litoral Pacífico, en Chiriquí.
Hoy, luego de las negociaciones de mala fe por parte de los líderes del SITRACHILCO según revela el ministro Doens se ha llegado a acuerdos sobre todos los puntos del pliego, pero la dirigencia sindical ha rehusado firmar, porque no encuentra satisfactoria la oferta de la empresa en lo que concierne a los estibadores, a saber, que todos reciban la liquidación que corresponda y acepten ser estibadores en Bocas o cosechadores en Chiriquí.
Pero la huelga continúa y hasta la fecha se ha perdido la cosecha, puede ser que las plantaciones existentes sufran daños que tomen años en recuperarse y unos 4,500 trabajadores han dejado de laborar y percibir salarios por casi dos meses. Tampoco pareciera visualizarse solución, ya que los trabajadores siguen en huelga, la empresa desconfía de la dirigencia sindical y ha dado a conocer que está seriamente considerando cesar del todas sus operaciones en Panamá, y, como ya hemos dicho en el pasado, el Organo Ejecutivo continúa demasiado pasivo sobre un conflicto que hasta podría desembocar en una crisis en una región con limitadas oportunidades.