Huelga en el Seguro Social
Todos los gobiernos usaron al Seguro Social como botín de empleos para pagar favores políticos. El actual, seguramente no es una excepción. No obstante, ninguna como la administración Jované, para sobrecargar las planillas e inflar los costos de una entidad, entonces quebrada. Cerca de siete mil empleados nuevos fueron nombrados en puestos que no se necesitaban.
El presidente Torrijos tuvo, al menos, el coraje de echar adelante una reforma dolorosa pero necesaria, que hizo a los de la clase media cargar sobre sus sufridos hombros, maltratados por las alzas y los nuevos impuestos, el costo de salvar al Seguro. Pero la densa planilla no ha sido suficientemente tocada, pese a que todos gozan de aumentos automáticos periódicos -ya sea que trabajen bien o mal o sean botellas o personal grosero-. Son tan pesados los acuerdos salariales de tiempos de la dictadura, que cada diez o doce años el costo de la planilla se dobla. Y mientras más gente se contrata, peor.
Durante las administraciones de Martinelli y de Morales, se ideó la fórmula de subcontratar servicios externos. Se ahorró así mucho dinero y se congeló la planilla, puesto que laboratorios y hospitales privados corrían con los gastos de algunos exámenes, laboratorios, operaciones, seguridad y mantenimiento, no el Seguro. Pero bajo Jované, Villalaz y Luciani se deshizo el esquema y volvimos a lo de antes.
No ha pasado un año de la reforma y ya están en huelga o en vías de estarlo. ¿Qué quieren? Más aumentos. ¿Lo merecen acaso? ¿No siguen maltratando a los usuarios y tratándonos como si les hiciéramos un favor sin advertir que somos nosotros quienes les pagamos su salario?
El presidente Torrijos tuvo, al menos, el coraje de echar adelante una reforma dolorosa pero necesaria, que hizo a los de la clase media cargar sobre sus sufridos hombros, maltratados por las alzas y los nuevos impuestos, el costo de salvar al Seguro. Pero la densa planilla no ha sido suficientemente tocada, pese a que todos gozan de aumentos automáticos periódicos -ya sea que trabajen bien o mal o sean botellas o personal grosero-. Son tan pesados los acuerdos salariales de tiempos de la dictadura, que cada diez o doce años el costo de la planilla se dobla. Y mientras más gente se contrata, peor.
Durante las administraciones de Martinelli y de Morales, se ideó la fórmula de subcontratar servicios externos. Se ahorró así mucho dinero y se congeló la planilla, puesto que laboratorios y hospitales privados corrían con los gastos de algunos exámenes, laboratorios, operaciones, seguridad y mantenimiento, no el Seguro. Pero bajo Jované, Villalaz y Luciani se deshizo el esquema y volvimos a lo de antes.
No ha pasado un año de la reforma y ya están en huelga o en vías de estarlo. ¿Qué quieren? Más aumentos. ¿Lo merecen acaso? ¿No siguen maltratando a los usuarios y tratándonos como si les hiciéramos un favor sin advertir que somos nosotros quienes les pagamos su salario?