Huella Ecológica
El método de análisis de la huella ecológica es un procedimiento cuantitativo que permite comparar la carga que sobre el medio ambiente genera la actividad económica de un país con la capacidad de carga del ecosistema. Esto se logra, en primer lugar, estableciendo la biocapacidad, esto es el área de tierra y aguas ecológicamente productivas del país, la que se expresa en términos de hectáreas globales (gha). Esta magnitud luego se compara con la huella ecológica del mismo, que se define como el territorio, (incluyendo las aguas marinas) ecológicamente productivo, medido también en hectáreas globales, necesario para producir indefinidamente los recursos que el país consume, así como para asimilar los residuos producidos por la población, la que tiene un modo de vida específico. De acuerdo a esto si un país tiene una huella ecológica inferior a su biocapacidad, estaría en condiciones de superávit, mientras que si se encuentra en la posición inversa el mismo sería deficitario desde el punto de vista ecológico. El drama global es, como lo ha advertido el Global Footprint Network, que la huella ecológica mundial ya supera en cerca de un 44% al total de la biocapacidad de la Tierra. Se trata de un alarmante indicador de insostenibilidad, generado principalmente por los países más desarrollados, donde el nivel del déficit ecológico alcanza a más del 180%.
En el caso de Panamá las estadísticas disponibles muestran que para el 2006 se registró una huella ecológica por persona equivalente a 3.2 hectáreas globales, mientras que la biocapacidad disponible por persona fue de 3.4 hectáreas globales. Esto llama la atención sobre un tenue superávit que alcanzó al 5.9%. El mismo, sin embargo, se encuentra amenazado por el estilo de desarrollo que viene caracterizando a nuestra economía y su correspondiente ritmo de crecimiento de la población. Es así que, de acuerdo a las estadísticas disponibles, el país habría visto aumentada su huella ecológica en 15.7% entre 1980 y el 2006, mientras que su biocapacidad se habría visto reducida, en igual período, en 16.6%. Viendo hacia el futuro la tendencia apuntaría hacia una situación de déficit ecológico en el corto plazo. Para mostrar esto en el marco de la Comisión de Seguridad y Soberanía Alimentaria de la Universidad de Panamá se realizaron cálculos que muestran que aún sin un incremento de la utilización de la biocapacidad por persona, la situación deficitaria aparecería a partir del 2011, gracias al incremento de la población. Si se incluye la proyección oficial del crecimiento, sin reformar el estilo de desarrollo, los cálculos muestran, tomando solo en cuenta el problema de la emisión de carbón, un déficit ecológico cercano al 27% en relación a la biocapacidad del país para el año 2014. Lastimosamente los planes económicos del gobierno ni siquiera mencionan este tema, mostrando la indolencia de las autoridades económicas con respecto a los asuntos del medio ambiente. Es deber de los sectores progresistas y populares del país alertar sobre este importante problema, el cual atañe a la salvaguarda de la vida.