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Hugo Chávez actuando en grande


El exgolpista y hoy presidente electo de Venezuela, Hugo Chávez, empieza haciendo honor al refrán: "Toda escoba nueva barre bien", a juzgar por los cambios que ha anunciado a nivel de la máxima cúpula del ejército y por la ambiciosa agenda que sigue tanto en el interior de su país como en el extranjero.
En lo interno, ha reiterado sus promesas de acabar la corrupción, hacer alianza con los sectores empresariales locales y extranjeros y reducir la pesada carga burocrática.
Ha sido sin embargo más cauteloso respecto a su propuesta electoral de convocar a una Constituyente con plenos poderes, que destituyen a todos los miembros del Organo Judicial, disuelve el Congreso y envíe a casa al Ejecutivo en pleno, incluyéndolo a él ÐChávez-, para adoptar una nueva carta fundamental y convocar luego a nuevas elecciones.
Para una nación tan malherida por décadas de corrupción, la radical idea de la constituyente no deja de ser interesante para un observador lejano, empero representa una alternativa traumática y peligrosa que Chávez, como buen militar, midiendo sus fuerzas, es poco probable que se atreva a emprender si antes no gana, -como Fujimori-, el pleno respaldo del Ejército.
Pero para semejante aventura, ni siquiera sus propias fuerzas armadas bastan. Para ello requerirá también del apoyo de Estados Unidos, la comunidad internacional y las instituciones financieras para los cuales la situación venezolana está tan mal que nada que se dé ahora de baja, puede ponerla peor.
La semana pasada, inició una gira suramericana, visitando Colombia, Argentina y Brasil, a las que comunicó su interés de incorporar su país al Mercosur, lo que a su vez ha generado la reprobación de las naciones del Pacto Andino, con las que Venezuela como país miembro se había comprometido a negociar en bloque. Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú son los otros miembros de dicho pacto.
Voceros del actual gobierno saliente de Rafael Caldera han advertido a Chávez que su pretensión de pasar por sobre compromisos arancelarios previos acordados por ambos bloques, -los mayores del continente, después del Mercado de América del Norte (TLC)-, constituiría un grave retroceso.
Pero Chávez ha desoído hasta ahora la advertencia. Ha dicho que su intención es lograr una plena integración latinoamericana, empezando por el Mercosur y siguiendo con las demás naciones de Suramérica y el Caribe. Su idea es establecer una alianza sólida, en condiciones de multipolaridad y globalidad hacia el Siglo XXI.
Alguien dijo una vez que los gobernantes venezolanos tienen siempre un Bolívar adentro. Hugo Chávez parece no ser la excepción.


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