Ibamos a ser reinas
"Nos es grato haber nacido mujeres y lo que queremos es vivir el placer de serlo,la libertad de pensar... y de equivocarnos".
Con el título de este artículo, Nuria Varela, Licenciada en Ciencias de la Información, devela "en una investigación seria ,rigurosa y documentada, distintas facetas de la violencia de género, sobre todo las mentiras y complicidades que sustentan la violencia contra las mujeres".
En el prólogo a la obra, Clarice Lispector, resalta la denuncia de lo existente y el esmero en pesquisar las causas, aporte fundamental para la comprensión de un problema molesto y sistemáticamente evadido o invisibilizado desde los tiempos posteriores al matriarcado (Bachoffen, E. Reade, M.Mead, Las Madres de Briffault).
"No íbamos a ser reinas"!...!Eramos reinas!, hasta la instauración del patriarcado, cuando fuimos desplazadas, subordinadas, satanizadas y vituperadas como mecanismo ideológico, utilizado por el sistema, con el apoyo irrestricto de las diferentes religiones, especialmente las monoteístas.
Recordemos cómo en Génesis 2-18, dijo el Señor: "No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer a alguien que sea una ayuda adecuada para él... Entonces Dios, El Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo, sacándole una costilla... de esa costilla Dios, El Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre el cual al verla, dijo: ¡esta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar "mujer" ,porque Dios la sacó del hombre (Génesis 1-21; 2-18, 22, 24, 25. Con posterioridad, les advirtió no comer frutos de ningún árbol del Edén, pero convencida por "la" serpiente, y seducida por "la" manzana, comió y le dio a comer a su esposo.
"Desobedeciendo" el mandato divino e increpada por Dios, la mujer argumentó haber sido engañada por la serpiente. Eva fue condenada a parir los hijos con dolor y sus deseos la llevarán al marido, quien tendrá autoridad sobre ella. (Gen. 3-6;3-16), y al hombre le dijo: "Te ganarás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la misma tierra del cual fuiste formado". (3-17).
También nosotras nos ganamos el pan con el sudor de la frente; ¿olvidó Dios que para las mujeres ese esfuerzo se triplicaría en un contexto cultural de inequidad y desigualdad? Que, con independencia de habilidades, títulos y capacidades, sufriríamos discriminaciones, ocuparíamos cargos de menor jerarquía en la escala laboral; exigencia de la prueba de embarazo, salarios inferiores; contrataciones eventuales que impiden gozar de prestaciones ganadas a pulso, verb.: vacaciones, licencias de maternidad, pago de horas extras, afectando nuestra calidad de vida en el contexto social y laboral, amén del acoso velado o expreso, carente de mecanismos efectivos de sanción social y/o legal? ¡Eramos Reinas!