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Iberoamérica: ¿Más unida o más distante?


Cerca de los predios del Centro de Convenciones ATLAPA, justo frente al semáforo de Vía Porras y Calle 50, nos encontramos con dos niños que pedían limosnas a los transeúntes. De reojo, ellos miraban hacia el férreo dispositivo que rodeaba la sede de la Cumbre Iberoamericana. En ese instante, ocurría el debate entre el presidente cubano Fidel Castro y el gobernante de El Salvador, Francisco Flores, por la cuestión del terrorismo etarra y las revoluciones. ¿Qué saben los chiquillos de esa polémica discusión vanal? La discrepancia es notable: los niños siguen pobres, tienen hambre, desean superar las adversidades, quieren vivir en paz. Retóricas y cuestionamientos internacionales se tocaron en esta reunión, pero prevaleció el deseo de sacar a los infantes y adolescentes de la desgracia y el olvido.
Niños. Todos los adultos fuimos menores de edad. Pero qué doloroso es constatar el olvido que hemos sumido a millares de panameños, por culpa del desprecio cultural, el racismo, las diferencias étnicas, la no comprensión de la inmadurez juvenil y los frustrados deseos por el conocimiento que buscan las criaturas de Dios. Adolescentes. También, cada adulto de Iberoamérica creció y se educó en una comunidad basada en estereotipos familiares. Pero el desarrollo intelectual, la transformación del cuerpo humano del joven común, la sexualidad, el amor en pareja y la búsqueda de oportunidades laborales tras llegar a la etapa madura, no siempre son tomadas en cuenta por los gobiernos latinoamericanos.
La X Cumbre Iberoamericana fue el mayor triunfo diplomático del gobierno panameño. La presidenta Mireya Moscoso hizo bien en proponer un temario esencial para el desenvolvimiento de la sociedad: La juventud en crecimiento. Ella logró discutir con otros 21 gobernantes de América Latina, España y Portugal un sensitivo tema social, el cual es el destino de las futuras generaciones. Un documento base fue firmado por esos líderes del mundo hispano: La "Declaración de Panamá", texto que en 36 puntos recaba objetivos, además de otras propuestas, para reforzar la asistencia social a los 150 millones de niños y jóvenes que habitan esta región. La declaración de esta cumbre reconoce en sus orientaciones estratégicas, la importancia de los niños y adolescentes como sujetos de derecho en nuestras sociedades, además del papel rector y normativo del Estado en el diseño de políticas sociales para beneficio de ellos. Se reitera el compromiso de construir las bases del desarrollo pleno de la juventud, de sus potencialidades, oportunidades y retos en el mundo globalizado actual.
Ya existen fechas límites para concretizar planes: A más tardar el año 2015, todos los jóvenes y niños de Iberoamérica deben tener acceso a una educación inicial temprana, a la educación primaria gratuita y obligatoria, sustentada en los principios de no discriminación, equidad, pertinencia, calidad y eficacia. También se espera que en año 2010, se reduzca la mortandad materna en los nacimientos en la región, al menos en un 50 por ciento.
La cooperación iberoamericana reforzó el compromiso de las naciones latinas en colaborar con las entidades integracionistas en los temas culturales, económicos y sociales; luego, se ha permitido además que los españoles y los portugueses se transformen ahora en los interlocutores de la América Latina con la Unión Europea, más cuando se acercan reuniones importantes en Madrid 2001, con la cumbre entre estas dos zonas hemisféricas.
Por otro lado, los temas políticos bilaterales, las resoluciones adjuntas a la "Declaración de Panamá", las protestas y la crítica a la efectividad de este tipo de reuniones regionales, fueron debatidos no sólo por los medios informativos locales y extranjeros, sino también por la ciudadanía istmeña. Los cancilleres iberoamericanos analizaron los puntos controversiales de cuestionar la aplicación de la Ley Helms Burton de 1995 y el bloqueo económico norteamericano a Cuba, respaldaron la reclamación de la Argentina por su soberanía en las Islas Malvinas, celebraron el primer año del manejo eficiente de Panamá sobre el Canal Interoceánico, además que decidieron apoyar la conmemoración de los 150 años del natalicio de José Martí, prócer cubano independentista.
Mejor fue la presentación de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, quien se alzó con el cariño popular en Panamá, tras su paseo en San Felipe, por sus discursos en Tocumen, en el foro de la Cumbre en el Salón Contadora y el atino de moderar el acalorado debate entre Fidel y Flores. Chávez nos recordó el sentimiento bolivariano que existe en la América Latina y que nunca debemos olvidar el objetivo del Libertador por lograr la integración de las Américas, cuando todos saben que el independentista caraqueño deseaba transforman a Panamá como capital del Nuevo Mundo.
Fidel Castro, a su vez, rindió honores al pueblo panameño al reconocer la causa nacionalista istmeña por controlar el Canal Interoceánico, además que recibió ovaciones públicas en su visita a la tumba de Omar Torrijos en La Locería y la entrevista con los jóvenes estudiantes en la Universidad de Panamá. Folclórico como siempre, era obvio que Castro tomara el protagonismo de la Cumbre, al rechazar la resolución de condena al terrorismo de ETA en España, así como la defensa del socialismo como sistema ejemplar ante la democracia discriminativa en los países iberoamericanos.
Mientras felicitamos el éxito de la X Cumbre Iberoamericana, le recordamos a nuestra presidenta Mireya Moscoso que hagamos todos los esfuerzos posibles por lograr cumplir los objetivos de la "Declaración de Panamá", la cual puede resolver el abandono creciente de la niñez y la juventud en este país. La meta es salvar a los ciudadanos del futuro y no apartarlos del desarrollo progresista nacional.

101 años de Panamá América

 
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