ICA continúa siendo el rey
ME PRODUCE náuseas nuevamente escribir sobre la concesión otorgada a ICA por el gobierno Pérez Balladares, para el Corredor Sur. Peor aún cuando tengo por fuerza que utilizar éste más de cuatro veces al día para trasladarme desde Costa del Este a mi oficina en la ciudad.
Cuando me toca formar parte de las largas filas de vehículos en las casetas de cobro, me da tiempo para echar un cálculo rápido de los millones que mensualmente esta empresa percibe en concepto de peaje y es cuando me pregunto si existe alguna institución del Estado que audite estos enormes ingresos.
Somos para algunas cosas la "Patria Viva", pero para algunas otras la "Patria Boba"; nuestras autoridades negocian grandes proyectos dejando toda clase de "espacios legales" que después les permiten a los abogados de los concesionarios efectuar reclamos o pedir adiciones que aumentan varias veces sus ganancias.
Lo que en principio luce como un buen acuerdo para ambas partes, en el tiempo se convierte en una alcancía sin fondo para el pueblo. Cuando el Corredor Sur estaba en construcción, participé junto a muchos panameños en manifestaciones públicas, y también formé parte de una demanda ciudadana que no prosperó en las cortes (ver mi escrito, "Corredor Sur, otro Van Dam", Panamá América, Sept. 28 de 1998).
Se hicieron muchos cambios en las estructuras del diseño original después de licitada la concesión; primero, de un túnel marino alrededor de Punta Paitilla a un enjambre de puentes frente a la Clínica Hospital Paitilla. Posteriormente, se eliminaron, por arte de magia, los pilotes sobre el agua frente a Coco del Mar por un relleno de piedras. Todas las modificaciones suponían un gran ahorro en el costo de la obra. No obstante, tuvimos que cederles las mejores tierras en la ciudad, el aeropuerto Marco A. Gelabert; pero esto no fue suficiente para la insaciable transnacional, pues se les otorgó, además sin pestañar, un muy cuestionado derecho de rellenar y vender lotes en parte de nuestra Bahía.
Las tarifas que originalmente debían cobrar por peaje fueron tan analizadas por el MOP y tan bien calculadas por sus expertos que, a los pocos meses de terminado el corredor, se percataron de que no eran suficientes y tuvieron que aumentarlas. Me toca pagar ahora por un tramo de tres kilómetros (Costa Serena a Paitilla) B/. 1.25, la friolera de 40 centavos el kilómetro. Ninguna de las súper autopistas que utilicé en Europa suspendidas por el aire tenían un costo ni siquiera parecido.
Pero las náuseas se reactivaron cuando leí, en días pasados, que la Corte Suprema, en un acto más de justicia, falló a favor de ICA una demanda contra el Estado panameño por más de 20 millones de rúcamos, ya que los pobres mexicanos tuvieron que mudar y acondicionar el aeropuerto de Albrook para quedarse con las tierras de Paitilla.
Por supuesto, eso no estaba contemplado en el contrato, otro de los pequeños olvidos de los ingenieros del MOP que nos cuestan unos cuántos centavos adicionales. Ahora dispondrán de varios años para trabajar en el cuento legal de extender la concesión, ya que el contrato dice que si en el período original (30 años) no han recuperado su inversión, ellos tienen derecho a pedir otros más. Claro que, como en las otras concesiones que se han dado en los servicios públicos (comunicaciones y electrificación), los gastos de materiales, mantenimiento y administración están a cargo de terceras empresas de alta tecnología que operan como independientes y que se encargan de llevarse gran parte de las ganancias fuera del país (incluyendo las del 49% de la "Patria Boba" en los casos de telefonía y electricidad).
Cada gobierno nuevo que llega al poder es recibido con mariachis (recuerdo la fiesta en honor a Mireya) y de allí se inicia un nuevo proceso de mantener las buenas relaciones, y quién sabe qué otras cosas más para justificar sus actuaciones, y para que no se investiguen las pasadas, tal como sucedió con mis fallidas solicitudes en el año 2000.
¿Qué podemos esperar de la "Patria Nueva"? Pues fueron ellos los genios que nos dejaron esa herencia, y si algún lector desea saber más de este magnifico proyecto, uno de sus propios creadores en estos momentos es asesor principal en el transparente Palacio de Las Garzas. Por ahora, definitivamente, que.. ¡siguen siendo el rey!
Cuando me toca formar parte de las largas filas de vehículos en las casetas de cobro, me da tiempo para echar un cálculo rápido de los millones que mensualmente esta empresa percibe en concepto de peaje y es cuando me pregunto si existe alguna institución del Estado que audite estos enormes ingresos.
Somos para algunas cosas la "Patria Viva", pero para algunas otras la "Patria Boba"; nuestras autoridades negocian grandes proyectos dejando toda clase de "espacios legales" que después les permiten a los abogados de los concesionarios efectuar reclamos o pedir adiciones que aumentan varias veces sus ganancias.
Lo que en principio luce como un buen acuerdo para ambas partes, en el tiempo se convierte en una alcancía sin fondo para el pueblo. Cuando el Corredor Sur estaba en construcción, participé junto a muchos panameños en manifestaciones públicas, y también formé parte de una demanda ciudadana que no prosperó en las cortes (ver mi escrito, "Corredor Sur, otro Van Dam", Panamá América, Sept. 28 de 1998).
Se hicieron muchos cambios en las estructuras del diseño original después de licitada la concesión; primero, de un túnel marino alrededor de Punta Paitilla a un enjambre de puentes frente a la Clínica Hospital Paitilla. Posteriormente, se eliminaron, por arte de magia, los pilotes sobre el agua frente a Coco del Mar por un relleno de piedras. Todas las modificaciones suponían un gran ahorro en el costo de la obra. No obstante, tuvimos que cederles las mejores tierras en la ciudad, el aeropuerto Marco A. Gelabert; pero esto no fue suficiente para la insaciable transnacional, pues se les otorgó, además sin pestañar, un muy cuestionado derecho de rellenar y vender lotes en parte de nuestra Bahía.
Las tarifas que originalmente debían cobrar por peaje fueron tan analizadas por el MOP y tan bien calculadas por sus expertos que, a los pocos meses de terminado el corredor, se percataron de que no eran suficientes y tuvieron que aumentarlas. Me toca pagar ahora por un tramo de tres kilómetros (Costa Serena a Paitilla) B/. 1.25, la friolera de 40 centavos el kilómetro. Ninguna de las súper autopistas que utilicé en Europa suspendidas por el aire tenían un costo ni siquiera parecido.
Pero las náuseas se reactivaron cuando leí, en días pasados, que la Corte Suprema, en un acto más de justicia, falló a favor de ICA una demanda contra el Estado panameño por más de 20 millones de rúcamos, ya que los pobres mexicanos tuvieron que mudar y acondicionar el aeropuerto de Albrook para quedarse con las tierras de Paitilla.
Por supuesto, eso no estaba contemplado en el contrato, otro de los pequeños olvidos de los ingenieros del MOP que nos cuestan unos cuántos centavos adicionales. Ahora dispondrán de varios años para trabajar en el cuento legal de extender la concesión, ya que el contrato dice que si en el período original (30 años) no han recuperado su inversión, ellos tienen derecho a pedir otros más. Claro que, como en las otras concesiones que se han dado en los servicios públicos (comunicaciones y electrificación), los gastos de materiales, mantenimiento y administración están a cargo de terceras empresas de alta tecnología que operan como independientes y que se encargan de llevarse gran parte de las ganancias fuera del país (incluyendo las del 49% de la "Patria Boba" en los casos de telefonía y electricidad).
Cada gobierno nuevo que llega al poder es recibido con mariachis (recuerdo la fiesta en honor a Mireya) y de allí se inicia un nuevo proceso de mantener las buenas relaciones, y quién sabe qué otras cosas más para justificar sus actuaciones, y para que no se investiguen las pasadas, tal como sucedió con mis fallidas solicitudes en el año 2000.
¿Qué podemos esperar de la "Patria Nueva"? Pues fueron ellos los genios que nos dejaron esa herencia, y si algún lector desea saber más de este magnifico proyecto, uno de sus propios creadores en estos momentos es asesor principal en el transparente Palacio de Las Garzas. Por ahora, definitivamente, que.. ¡siguen siendo el rey!