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Ideas en borrador acerca del Panamá de hoy (1999-2000)


El movimiento histórico panameño ha sido un devenir, con altas y bajas, que se ha centrado fundamentalmente en dos ejes, caracterizados, uno por nuestra vocación por perfeccionar nuestro Estado Nacional y el otro, la lucha democrática, que ha tenido y sigue teniendo como objeto fundamental, el pleno respeto de las libertades individuales, humanas, colectivas y la solución de los problemas económicos-sociales de las mayorías nacionales.
El pasado 14 de diciembre, se dio el acto formal de transferencia del Canal a la nación panameña. Se trató de un hecho histórico fundamental, no solamente por su significado simbólico, sino también, porque a partir de allí, se nos presenta la gran oportunidad junto con las áreas revertidas, de emprender una ruta que nos conduzca al desarrollo pleno del país. Habrá que estar vigilante. Sin embargo, es importante señalar que el tema o eje nacional no se agota con la Reversión del Canal. En varias ocasiones, he señalado, que me cuesta pensar que los norteamericanos, simple y sencillamente, han decidido levantar anclas y partir. En este aspecto, el discurso de los norteamericanos es ambivalente y poco preciso. Una posición fue la que adoptó el ex - presidente Carter en los actos de transferencia formal, cuando dijo, que los Estados unidos no puede intervenir unilateralmente en el Canal, aduciendo su seguridad y otra fue, la que expresó el actual mandatario, horas después, cuando dijo, que los Estados Unidos, estaba obligado a preservar la seguridad del Canal. El Centro Multilateral contra la droga, constituyó un intento de encubrir la presencia militar estadounidense en el territorio nacional. El fracaso de las negociaciones del C.M.A., constituyó un duro revés para el gobierno norteamericano, que propició una oleada de reproches que iban y venían del capitolio a la Casa Blanca y viceversa.
Nosotros los panameños, no debemos perder de vista, lo arriba señalado. Casi siempre en la Diplomacia del Norte, sus personeros no dicen lo que piensan o lo dicen, cuando sienten y perciben que hay condiciones para impulsar sus intereses.
En días pasados, señalé ante un auditorio de trabajadores y estudiantes, que la situación nacional de hoy, tenía algunas similitudes con la década de 1940, como consecuencia de la firma de los acuerdos de rendición por parte de los países del denominado eje: Alemania, Japón e Italia, el territorio panameño tenía automáticamente que ser desmilitarizado. Las bases militares norteamericanas sembradas en todo el territorio nacional, tenían que ser desmanteladas.
En principio, estuvieron de acuerdo; pero después, se retractaron aduciendo el peligro que implicaba para América y el Canal de Panamá, las fuerzas del comunismo de la Unión Soviética. Le propusieron al Dr. Arnulfo Arias un Convenio de prolongación de bases militares con una duración de 99 años prorrogables, propuesta que fue categóricamente rechazada por el presidente de este gobierno. Históricamente, existe la versión que el derrocamiento del Dr. Arias fue un complot y una conspiración fraguada entre conspícuos representantes de la oligarquía y la Embajada Norteamericana.
El tema de la seguridad del Canal es un componente en la política exterior de los Estados Unidos. Semanas atrás, la secretaria de Estado, Magdelaine Albrigt, manifestó que una de las prioridades estratégica de los Estados, es el reforzamiento de la seguridad militar en el mundo. Lo dicho por esta dama de la diplomacia norteamericana nos debe llevar a ser más reflexivos y cautos. Si a lo anterior, agregamos el hecho de que la candidatura republicana a la presidencia de los Estados Unidos, con George Bush, se consolida, no debemos dudar entonces, que todavía la agenda patriótica no se ha cerrado. El concepto que los norteamericanos tienen de la seguridad nacional, es esencialmente extraterritorial; rebasa sus fronteras. Para ellos, la seguridad del Canal, es un pretexto para mantener logísticas de inteligencia que se extienden a toda la región latinoamericana.
Es dentro de este contexto, que me atrevo a señalar, que el gobierno de la Sra. Mireya Moscoso, en lo inmediato estará abocado a serias contradicciones con los Estados Unidos. Tendrá dos salidas: o contemporiza con éste último, satisfaciendo sus intereses; o levanta con hidalguía la lucha patriótica y nacionalista.
Ahora bien, este escenario probable del conflicto nación - imperio, se pudiera ver agravado por la concurrencia de las contradicciones que se derivan del tema democrático - social.
El gobierno actual, todavía no logra proyectarse en temas tan sensibles como la pobreza, el desempleo y el alto costo de la vida. En estos aspectos, el tiempo es vital. Nos llama la atención que algunas iniciativas dirigidas a lo social, han sido fuertemente criticadas por sectores sociales, que no se sienten interpretados, como si lo estuvieron con el anterior, en la gestión gubernamental. (los grupos que se articulan a las finanzas y al gran comercio importador). Estos sectores no han visto con simpatías algunas decisiones del actual gobierno que intenta aunque insuficientemente, guardar distancia de los esquemas neoliberales y en particular, de las reglas y existencias de la Organización Mundial del Comercio, (O.M.C.). Por otro lado, el descontento comienza a asomarse en los denominados sectores populares, que no sienten llegar las soluciones.
Como podemos observar, se viene prefigurando un escenario de alta volatividad. Las conspiraciones estarán a la orden del día.
Vista las contradicciones de esta manera, es evidente que resulta una falacia analizar la cuestión nacional entre oficialismo vs oposición. De lo que se trata, es de articular un gran frente nacional popular, patriota y democrático. No importa en las toldas partidarias en que nos encontremos los panameños.

101 años de Panamá América

 
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