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Ideología vs. Iconología


Después de cuarenta años de estar en algunos momentos más, en otros menos, asociado a la política, hoy no puedo dejar de alarmarme por la forma en que se practica la misma.

Nunca antes se ha practicado tanto la Iconología, esto es, según la Enciclopedia libre, "la representación de las virtudes, vicios y otras cosas morales o naturales, con la figura o apariencia de personas". En otras palabras: Propaganda.

Toda mi vida he sido un convencido y admirador de las "inteligencias" y los inteligentes. Y al ver a dónde hemos llegado en estas campañas políticas, en las cuales los candidatos se han olvidado de las "ideas" para hacer énfasis de las "imágenes", no puedo hacer menos que preocuparme.

La Ideología ha sido, sino olvidada, postergada y reemplazada por imágenes propagandísticas de los candidatos. Con estas condiciones, ¿por quién, entonces, debemos votar? ¿Por los que nos parecen más simpáticos o atractivos? ¿Por aquellos cuya capacidad de simulación nos acerca a nuestros valores y estilo de vida, o por quienes desean auténticamente un país que se enrumbe en la solución de los verdaderos problemas nacionales?

La solución que reclaman los problemas de educación, salud, seguridad, empleo, el transporte público y la eliminación de la pobreza, es de urgencia extrema; su postergación significa sumirnos en el atraso y el dolor social.

Las campañas son sólo un recurso para que pensemos que los atributos propios de las imágenes son los mismos que las figuras que promueven: sencillez, pureza, accesibilidad y voluntad. No olvidemos, que son un ardid, un intento de distorsionar la manera en que debemos interpretar la realidad.

Para cumplir con nuestra responsabilidad de escoger acertadamente, debemos ver más allá de esa mascarada y saber más de las "ideas" (la ideología), planteamientos y análisis de la persona real y no de la "imagen" (iconología) inventada para fines de una elección.

Las campañas políticas pueden ser una "gran fiesta" electoral, tal como lo racionalizan muchos de sus participantes. Pero cuando haya concluido, después de la fiesta, ¿qué pasa? ¿Con qué nos quedamos? Para luego no lamentarnos y poder escoger acertadamente, fijémonos en las ideas y las propuestas de nuestros candidatos, más que en lo que aparentan a través de la imagen que nos proyectan.

101 años de Panamá América

 
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